Siempre les va bien a ellos

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Pérez Ávila.-

Apenas terminé de leer la alegórica observación del veterano político, cuya trayectoria en el negocio público se inició en el sexenato de Luis Echeverría Álvarez, cuando apenas si frizaba los 23 años. No es necesario reproducir lo que dijo. Usted lo va a recordar junto conmigo.

En un desayuno a periodistas, el sagaz Horacio Emigdio Garza Garza, nos hizo ver a los asistentes: – Debemos desear que a Vicente Fox le vaya bien…Porque si le va bien a Vicente Fox, le va bien a México.

No faltó, más bien sobró. Mis colegas me dieron la responsabilidad de responder el mensaje del, en ese momento, presidente municipal de Nuevo Laredo:

Hablé, como lo hago siempre, de lo cual hay evidencias y testimonios en Ciudad Victoria, desde la gubernatura de don Enrique Cárdenas González, con mucho, el más popular mandatario tamaulipeco que yo haya llegado a tratar.

Terminé advirtiéndole, al muy astuto neolonés, enriquecido a la sombra del poder político emanado de la egemonía política del PRI:

Señor presidente, en cuanto a su afirmación tan rotunda, a la par que tan objetable, me permito hacerle ver a usted, así como a cuantos piensan de esa manera….A Vicente Fox le va a ir a todísima madre…a México, quién sabe.

No exagero. No soy de esos. Es la verdad monda, el recuerdo lirondo. Un aplauso cerrado, le hizo ver a don Horacio, que se había equivocado.

No es la primera vez que escucho o que, como es el caso del personaje echeverreco, leo, como si fuese demiurgo ilusorio quien lo plantea, si a quien ejerce el poder le va bien, ergo, le va bien también al pueblo. Y, eso, inteligente lector, es una falacia rebuscada, preñada de falsedad y de engaño, cuyo producto, por necesidad fatal, es un vestiglo.

Sin excepción de ninguna índole, en el universo político azteca, todos los que han llegado a la Presidencia Grande, al Gobierno del Estado o a una presidencia municipal, siempre han sido favorecidos por el poder emanado de su cargo, a todos les ha ido muy bien, a unos mejor que a otros, desde luego, lo cual no implicó que, como si fuese sinergia financiera, al pueblo le fue bien.

El Hilario nayarita, es un claro ejemplo del político capitalizando su paso por la alcaldía: “Yo sí robé, lo reconozco, pero robé bien poquito”, es su confesión sincera, ribeteada de cinismo. Todos son como el paisano de Amado Nervo, conmemorado en el país, en el centenario de su óbito, ese su deceso que, siendo fin, fue el principio de su perennidad.

Al Jefe de las Instituciones, a su familia, sin importar si cuaja o se diluye su propósito de trascender, como Hidalgo y Juárez, o como Madero, con su pretendida Cuarta Transformación, a él en lo particular y, por ende, sus consanguíneos y allegados, les va a ir de maravilla. Escríbalo.

Ser Presidente, Gobernador, alcalde, es sacarse la lotería una, dos, diez veces, sobre todo, cuando el premio mayor rebasa los cien millones.

No únicamente les va “a todísima madre” a los del Ejecutivo. También se llevan enormes fajas de billetes a sus faltriqueras, quienes son designados para administrar los entes estatales, así como los que usufructúan cargos de representación popular. Mire usted, les va tan de maravilla a algunos coordinadores de prensa, que ninguno de ellos regresa a la redacción o a la cabina, cuando concluye su gestión. Lo cual nos lleva a una pregunta al titular con residencia en la Casa de Gobierno de Victorville: ¿Certifica si el reparto se hace a tono con los méritos? Algo está fallándole.

Concluyo preguntándome: Si la Secretaría de la Función Pública condenó al ex-director de Pemex, Emilio Lozoya, a estar fuera del gobierno durante diez años. ¿De qué va a vivir, ahora, el pobrecito?

GIRÁNDULA PALMÍPEDA: Es una ganzada la inhabilitación pública.

 

 

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