En Morena se busca un desarrollo con equidad

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Héctor F. Saldívar Garza.-

El Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) surgió el dos de octubre de 2011 con un político político y social, intentando aglutinar diversas fuerzas políticas. El 20 de noviembre de 2012 se constituye como Asociación Civil, y el nueve de julio del 2014, el Instituto Nacional Electoral le otorgó su registro como partido político nacional, teniendo efectos constitutivos a partir del uno de agosto de 2014.

MORENA, como puede comprenderse es una organización muy joven, la cual, si bien llegó a ganar la presidencia de la República fue por la imagen de su líder Andrés Manuel López Obrador, quien aprovechando el desgaste sufrido por los partidos políticos que estuvieron gobernando a la nación y su arduo trabajo de acercamiento con la sociedad, se entrelazó con el pueblo en lo general, para ganarse su confianza y le ofrecieran el voto en las elecciones federales de julio de 2018.

Con estos comentarios iniciales, a continuación presentaremos un análisis superficial sobre el partido. Esto lo realizaremos en razón a la información que hemos obtenido a través de tres años aproximados de compartir relaciones con parte de la estructura de esta dependencia, lo que a nuestro criterio está aconteciendo en el presente y las posibles acciones que los miembros realizaremos tanto al interior como al exterior de la agrupación, en el futuro inmediato y mediato.

El liderazgo del licenciado López Obrador ha sido factor clave para lograr lo que hasta el momento se disfruta en el partido, sin embargo, desde el momento que tomó el cargo de Presidente de la República, propuso a la nación realizar un proyecto que denominó la cuarta transformación. Este título lo aplicó al proyecto, partiendo del hecho que México en su vida como nación ha realizado tres transformaciones importantes: La primera con la gesta independentista de 1810, donde destacaron Miguel Hidalgo, José María Morelos y Pavón, Vicente Guerrero y otros patriotas. La segunda se presentó al expulsar a los invasores franceses y haberse creado las Leyes de Reforma con el licenciado Benito Juárez al frente, en el año 1857. La tercera extraordinaria transformación se ubica en las acciones revolucionarias de 1910, donde destacaron Francisco I. Madero, Emiliano Zapata, Francisco Villa, Venustiano Carranza y varios personajes más.

Los cambios que se pretende realizar a través de este nuevo régimen son estructurales, de fondo, ya que siendo crítico sensato debe aceptarse que las transformaciones logradas en el país hasta el momento, si bien alcanzaron algunos objetivos dignos, no se ha podido colocar al país en una posición donde pueda manejarse con absoluta libertad y soberanía; como por ejemplo,  para nadie es un secreto la dependencia marcada que se vive de los Estados Unidos de Norte América, y eso tiene que corregirse en la medida de lo posible; además de algunos problemas significativos que igualmente requieren trabajarse con ahínco para erradicarlos como la pobreza, inseguridad, injusticia, deficiencias educativas, entre otras.

Uno más de los cambios básicos que pretende esta cuarta transformación es democratizar al país, ámbito en gran medida aún pendiente, por lo que el mismo primer mandatario ha manifestado el interés de que el partido solucione sus desacuerdos con sus propios medios.

Una aclaración interesante es que a diferencia de lo acontecido en las tres transformaciones anteriores, que fueron a través de las armas de guerra; ahora se pretende lograr cambios sin emplear violencia física ni de ningún tipo, ya que en razón a los principios de la organización y ahora del gobierno federal, todo se realizará de manera pacífica.

Sabemos que el objetivo perseguido con esta cuarta transformación no resultará sencillo de lograr, y sobre todo porque no lleva implícita violencia como las tres anteriores; las cuales aun así solo lograron parcialmente sus pretensiones.

Con esto queremos reiterar que se está avanzando mediante proyectos concretos, que pretenden mejorar ciertos problemas detectados con  antelación; sin embargo, el camino por recorrer es grande y aún se están abriendo nuevos puntos a mejorar que deben incorporarse como novedad buscándosele solución.

Mientras eso sucede, es notoria la participación de grupos organizados que están resultando afectados con la línea seguida por el nuevo gobierno federal, y colocan continuamente diques para dificultar el despliegue de eficiencia en la nueva administración. Estos, por el afán de desprestigiar a los dirigentes del Gobierno federal, aprovechan cualquier error que cometan para difundirlo con apoyos recibidos por personas que están justamente a la caza de acciones de este tipo; en ocasiones, incluso inventan o tergiversan información difundiéndola como real.

Además de los adversarios de criterio, o en ocasiones de ideología, debemos igualmente aceptar que al interior del partido, también se cuenta con grupos que se contrarían unos a otros a la búsqueda de lograr posiciones de poder.

Por una parte están los iniciadores del partido, que se denominan morenos. Estos muestran un aprecio mayor por proteger al partido y les desagrada que se incluya personas provenientes del Partido Acción Nacional (PAN) o del Partido Revolucionario Institucional (PRI), principalmente. Suelen argumentar que se adhieren porque no tienen más oportunidades en sus partidos de origen, e incluso que en algunos estados buscan adueñarse del partido para que Morena pierda en la próxima elección presidencial y puedan regresar al modelo de política corrupta que se estuvo manejando en los últimos sexenios.

Existen además dos corrientes que derivan de la estructura nacional, constituidas por quienes respaldan a la presidenta en funciones Yeidckol Polevnsky y, los que ven en Ricardo Monreal al más grande prospecto a dirigir la organización, aunque a través de una tercera persona, ya que él está para otros cargos de mayor relevancia, dada su amplia experiencia política.

Respecto a alguna manifestación ideológica para identificar a la gente del partido, al menos en el discurso que empleen formalmente, no se detecta; y lo propio es notorio en las participaciones de los personajes anteriormente mencionados. Incluso, respecto a la dirección que proporcionarían al partido, en caso de que triunfara su corriente.

De Yeidckol se afirma como crítica enérgica, que fue iniciada en las lides políticas por Carlos Salinas; sin embargo, ambas tendencias: la de ella y Monreal, están respaldando varios candidatos a diputados locales que no han manejado un ideario izquierdista en su pasado, y sí han figurado tanto en el PRI como en el PAN.

Todo lo comentado nos conduce a pensar, que si se pretende realmente que MORENA camine hacia la izquierda, no obstante esta sea moderada, la lucha por la dirección del partido tendrá que ser ideológica, y trabajar intensamente al interior a través  del Instituto de Formación Política, de próxima creación, para generar cuadros humanos que sienten las bases de una organización independiente y preparada.

Esto resultaría extraordinario para que la identificación con la sociedad se aclare, y quienes deseen ingresar estén enterados que la izquierda, se ha distinguido a través de la historia porque posee ideología y su interés primordial está en el avance social equitativo.

 

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