Tiempo aproximado de lectura: 2 minutos

El nivel del agua en la presa Malpaso ha bajado como nunca antes en Apicpac, Chiapas, y esto permitió apreciar el antiguo Convento de Santiago Apóstol, estructura barroca del siglo XVI sumergida desde 1966.

Hace 59 años, los habitantes de Quechula tuvieron que dejar las tierras que los vio nacer, ya que allí se construiría una de las hidroeléctricas más grandes del país, la central Nezahualcóyolt, mejor conocida como Presa Malpaso, cuya construcción terminó en 1966.

Quechula, llamada así porque según los habitantes el conquistador español Hernán Cortés encontró allí una joven muy bonita y exclamó “¡Qué chula mujer!”, desapareció por completo.

El único vestigio que revelaba que aún existía era el Convento de Santiago Apóstol, un monumento histórico de la época colonial que se resiste a caer a pesar de las fuertes corrientes y los temblores que se registran en esta región del sureste de México.

Con el terremoto del 7 de septiembre de 2017 tres de sus paredes de 50 centímetros de grosor se vinieron abajo y otras quedaron cuarteadas.

La sequía ha afectado a los lancheros que se dedican a la pesca. “Las jaulas han quedado secas, al paso de las lanchas han salido muchos troncos que han golpeado los motores”, expresa Osiel Álvarez, un joven que ha vivido toda su vida a orillas del río.

“Ha bajado mucho el nivel del agua; ha bajado como unos 40 metros de donde estaba. También nos está perjudicando porque el ganado toma agua de la presa y hay ganado que se estanca porque quedó la tierra muy falsa”, indica.

Esta es la historia de Quechula, cuyos pobladores que se vieron obligados a irse siguen viviendo en la pobreza, a pesar del gran potencial turístico con el que cuentan y no ha sido explotado, aunque cada año llegan visitantes a tomar fotografías de las aguas, sus árboles que emergen de la superficie y las parvadas de patos y garzas que habitan la zona.

Con Información de: Chispa

Comentarios