De Política Y Cosas Peores

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Catón.-

“Me da un condón” -le pidió el cliente al farmacéutico. “Los tengo en tres presentaciones -le informó el hombre-. Para principiantes, con un solo condón para los sábados. Para solteros, con tres condones para martes, jueves y sábados. Y para casados, con 12 condones”. Preguntó el comprador: “¿Por qué tantos?”. Explicó el de la farmacia: “Uno para enero, otro para febrero, otro para marzo.”… Doña Balena, señora que pesaba diez arrobas -cada arroba equivale a once kilos y medio-, les comentó a sus amigas: “Todos los días voy al gimnasio, pero cuando acabo de ponerme el leotardo quedo tan agotada que ya no puedo hacer ninguna clase de ejercicio”… Él y ella eran radioaficionados. Su común afición los condujo al matrimonio. (Nunca se sabe a dónde pueden conducir las aficiones). La noche de las bodas ella se mostró decepcionada por las exiguas dimensiones de entrepierna de su maridito. Le dijo con tono desabrido: “No sabía que eras de onda corta”. Replicó él: “No es que yo sea de onda corta, Amilia. Lo que pasa es que tú eres de banda ancha”… Un nuevo fantasma, entre los muchos que ya rondan por México, apareció en las elecciones del último domingo: la indiferencia. Los efectos del abstencionismo los sufrieron no solo el desmigajado PAN, el aturrullado PRI y el agonizante PRD: también Morena vio un descenso en el número de sus electores. Se diría que la clase fifí ya se resignó al inevitable dominio del régimen actual, y que los partidarios de este lo ven con tanta fuerza que consideran innecesaria su participación. Estamos regresando al viejo tiempo de la dominación de un solo partido, con la diferencia -notable y notoria diferencia- de que seguramente el nuevo grupo en el poder durará lo que dure su único caudillo. Después de él vendrá el diluvio. Por eso es importante que los demás partidos se fortalezcan. Existen todavía esos partidos, y en la jornada electoral pasada el PRI y el PAN dieron algunas señales de vida. En la renovación de su dirigencia nacional tendrán los priistas una buena oportunidad para reorganizar sus estructuras y reemprender la marcha; eso si consiguen evitar que la pugna entre los cacicazgos cupulares debilite aún más al ya debilitado partido tricolor. Por su parte, Acción Nacional, si recupera su unidad y vuelve a poner en ejercicio los principios que le dieron vida, podrá ser opción valiosa para un vasto sector de mexicanos que no quieren ver perdidos los precarios avances democráticos que en los últimos tiempos se han logrado. En el caso de que la oposición no se fortalezca, la hegemonía priista, que en el pasado conocimos, será juego de niños frente a la férrea dominación del régimen absolutista que llegó y que ha crecido en forma vertiginosa y aplastante… Daisy Mae, muchacha americana, de Poughkeepsie, sufría dificultades de lenguaje. A la hora del amor en vez de gritar: “Oh my God!” gritaba: “Oh my dog!”… El busto femenino ha ejercido siempre un poderoso atractivo sobre el varón. Dos teorías hay a ese respecto. La primera dice que ese atractivo se debe a la evocación del seno materno. La segunda afirma que a la vista de un tetamen generoso el hombre siente asegurada la nutrición de su progenie. El caso es que en una cena de gala quedaron juntos Bubilina, mujer de senos túrgidos, y el doctor Alfárez, cirujano plástico. Un pronunciado escote dejaba a la vista en toda su magnífica opulencia el doble encanto de la hermosa dama. A la mitad de la cena le dijo ella al médico: “Me gustaría, doctor, que me quitara algo de mi busto”. “Será un placer -repicó el facultativo-. ¿Qué quiere que le quite?”. “¡Los ojos!” -profirió con enojo Bubilina. FIN.

 

MIRADOR

Por Armando Fuentes Aguirre

Esta flor tiene un nombre que en mi comarca se pronuncia en modo sonoramente esdrújulo.

Se llama “plúmbago”.

Es una linda flor. La mañana en que el Señor la creó -tiene que haber sido una mañana- el buen Dios seguramente estaba algo inseguro: el azul de la flor no es un azul azul; es un azul un poco azul, un vago azul, un titubeante azul.

Hay cosas que son absolutamente azules. El cielo de Saltillo, por ejemplo. Su azul es tan azul que casi grita lo azul que es. Otra cosa muy azul son los ojos de una mujer de ojos azules. Tan azul es ese azul que es capaz de pintar de azul el corazón del hombre que la ama.

El azul del plúmbago, en cambio, el azul plúmbago, es un azul niño, un azul que apenas empieza a ser azul. Su azul es la letra a del color azul.

Alguna vez quizá la flor del plúmbago será en verdad azul. Ojalá no llegue yo a ver eso. Prefiero el azul tímido de esta tímida flor, que no se atreve a ser del todo azul. Tampoco yo me atrevo a ser del todo yo. También, como la flor del plúmbago, soy un poco yo, un vago yo, un titubeante yo.

¡Hasta mañana!…

 

MANGANITAS

Por AFA

“. Trump pide a México que detenga el flujo de migrantes.”.

México, en modo formal

a fin de que se contenga,

le pedirá que detenga

su gran diarrea verbal.

 

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