Cae el ahijado de Américo en el Issste; ¿van por el recomendado del JR en el IMSS?

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Fernando Acuña Piñeiro.-

La reciente renuncia del delegado del ISSSTE Eduardo Martínez Bermea, gente ligada políticamente al senador Américo Villarreal Anaya, mismo que como ya se sabe mantiene una guerra sin cuartel contra el grupo del JR., por las principales posiciones del Sector Salud, pone de relieve la inestabilidad en la que se encuentran todos los cargos administrativos, dependientes del Gobierno federal obradorista.

Dice el refrán que cuando las barbas de tu vecino veas rasurar, pon las tuyas a remojar, y esto pudiera ser lo que ya está haciendo el delegado del IMSS, Fernando López Gómez, gente cercanísima al grupo del JR, y considerado entre los principales sospechosos de haberle cedido al PAN-gobierno, las listas de los padrones de los tres principales programas federales de AMLO: el de los discapacitados, el de los adultos mayores y el de los jóvenes.

La explicación a la renuncia del titular del ISSSTE y exdirector del Hospital Civil de Tamaulipas, ligado al senador Villarreal Anaya, y con claros vínculos político-administrativos, con el sexenio de la marca “Tam”, se da en el marco de lo que desde el Gobierno de la República se califica como una jornada de saneamiento en las filas de la administración federal morenista en nuestro estado.

De acuerdo a lo que nos enteramos seguirá la barredora contra los infieles que en la pasada elección del dos de junio traicionaron vilmente al presidente Andrés Manuel López Obrador.

 

¿EN QUÉ VA A GASTAR SU BONO POLÍTICO EL CABECISMO?

El cabecismo es una corriente sui generis, hacia el interior del panismo nacional: el estilo de este team azul, de origen texano-reynosense, con alianzas hacia el pasado inmediato del PRI, concretamente con el exgobernador Egidio Torre, ha dado dos probadas muestras de que sabe operar cuando está en juego el poder local.

En 2016 arrasó con más de 700 mil votos, y estableció una marca líder de sufragios entre sus mismos homólogos, y en este 2019 volvió a sorprender a propios y extraños, cuando se pensaba que el hartazgo social iba a darle la puntilla después del descalabro federal del 2018.

Pero no fue así, porque una de las más bajas votaciones históricas, combinada con una efectiva operación de la estructura panista fue suficiente para arrasar con un MORENA desdibujado y sin liderazgo.

Hoy, a unos cuantos días de que se haya producido el gran triunfo cabecista la pregunta que flota en el aire es la siguiente:

¿Será capaz el actual grupo panista en el poder, de trascender los límites de la geografía tamaulipeca, para instalarse en lo que coloquialmente se conoce como las ligas mayores de la política nacional?

Paradójicamente el gran lastre con el que tiene que cargar el PAN cabecista, es con un Comité Ejecutivo Nacional anodino que hasta ahora se ha manejado de manera gris, y que en los pasados comicios en seis estados a contracorriente del éxito tamaulipeco, resultó perdedor de dos gubernaturas.

En el centro de esta mediocridad política, podemos ver la figura de un Marko Cortés, que por más que se afana, no logra posicionarse en la agenda opositora al obradorismo.

Marko va a todas, sin embargo, lo mismo cuando pide cuentas sobre los acuerdos bilaterales del obradorismo con la administración Trump, sobre el tema migrante, que sobre rubros de la política interior, nadie lo pela. No levanta y no genera polémica. Y sí, en cambio, su figura y su liderazgo cada vez se ven menos.

La lectura que está enviando un Comité Ejecutivo nacional panista debilitado y sin personalidad, es que está pidiendo a gritos una reestructuración de su cúpula partidista en el país.

Pero ¿de que manera se lograría tal cosa, no sin antes pasar por el consenso de los actuales gobernadores azules?

Aquí es donde se puede dar el cabildeo del panismo tamaulipeco. Sin embargo, no es cosa fácil pues una cosa es ganar en tu estado y otra es meterte ya con los grupos nacionales, donde existen intereses de mayor peso, pues ya no está en juego un Congreso local, sino la dirigencia nacional de un partido de derecha, con suficiente peso y futuro.

¿En caso de que el cabecismo decidiese emprender una estrategia de orden nacional como la que en su momento encabezó Rafael Moreno Valle, quiénes serían sus adversarios hacia el interior del panismo de máximo nivel?

Dado que los dos últimos dirigentes nacionales del PAN, Ricardo Anaya y Marko Cortés, han carecido de experiencia en el terreno de las urnas, y no se han distinguido por tener una formación política sólida en lo que se refiere a cargos de elección popular, lo que se ve es que hace falta alguien probado en estas lides.

Suceda lo que suceda con el cabecismo tamaulipeco, lo que sí es un hecho es que tiene de aquí al 2021, para decidir que es lo que va a hacer con un bono político, que suena muy interesante, en una coyuntura, donde pareciera que el PAN nacional, carece de fórmulas ganadoras.

Decimos que el cabecismo tiene de aquí al 2021, porque si no trata de posicionarse en el escenario nacional ahora que cuenta con ciertas ventajas, posteriormente se llegara a perder las elecciones federales en dos años más, después le será más difícil, cuando no imposible hacerlo.

Además el 2021, donde habrá elecciones en trece estados, podría arrojar a la arena nuevos liderazgos panistas difíciles de vencer y de convencer. Entonces estos dos años serían claves, para un proyecto más ambicioso.

La otra pregunta es si ya instalado en el PAN nacional el actual team azul tamaulipeco, podría hacer de las suyas como ocurrió recientemente en la entidad, al lograr que los delegados morenos, y los llamados ciervos de la nación operarán para la causa azul.

En fin, dicen que las oportunidades en política, hay que aprovecharlas. Y como dijo Felipe Calderón, haiga sido, como haiga sido, lo cierto es que el PAN tamaulipeco se despertó el tres de junio, como el chico de la película electoral en el contexto de los seis estados panistas.

¿En que se gastarán su capital político..? ¿Lo derrocharán ¿ ¿O lo aprovecharán adecuadamente?

Habrá que estar pendientes.

 

ZAFRA INFORMATIVA

La reciente renuncia del Delegado del ISSSTE Eduardo Martínez Bermea, gente ligada políticamente al senador Américo Villarreal Anaya, mismo que como ya se sabe, mantiene una guerra sin cuartel contra el grupo del JR, por las principales posiciones del Sector Salud, pone de relieve la inestabilidad en la que se encuentran todos los cargos administrativos, dependientes del Gobierno federal obradorista.

 

 

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