Intocables los grandes delincuentes

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Ma. Teresa Medina Marroquín.-

Nadie puede afirmar que México no ha cambiado en nada. Que todo sigue tan mal como cuando gobernaba el antiguo régimen que, hay que reconocer, aportó en buena medida —-y sin menoscabo de los esfuerzos (casi heroicos) de opositores panistas y de la izquierda—- las transformaciones democráticas que hoy se viven.

Sin embargo, falta algo. ¿Qué es? Que las autoridades federales encabezadas por Andrés Manuel López Obrador, decidan llevar a juicio a los ex presidentes de la república que saquearon brutalmente al país.

En el caso de no pocos ex gobernadores, ya sucedió desde el 2000. La mayoría encarcelados por consigna del presidente en turno.

Aunque también se han dado casos donde la voluntad política de los mandatarios estatales ha sido determinante. Y en Tamaulipas ya van dos.

Uno procesado por la presente administración que preside Francisco García Cabeza de Vaca, en un acto de justicia que sorprendió a la sociedad, pues nadie se imaginaba (acostumbrados a la inacción) que el gobierno panista había decidido llegar tan lejos, con un mensaje claro y contundente:

Hacer justicia, sin distinción de personas. Es decir, seas poderoso o seas débil, seas rico o seas pobre, todos tendremos que dar cuentas a la justicia, por igual.

Un criterio justiciero que fortalece la esperanza y el ánimo de la ciudadanía, ofreciendo la certeza de no volver atrás para poder salir de ese laberinto tenebroso y siniestro en donde todos vivíamos, y en el que de alguna manera suponíamos que los grandes depredadores del país eran nuestros salvadores. ¡Qué horror!

De ese tamaño eran los magistrales engaños, dignos de los más talentosos actores de cine, que hicieron creer al pueblo en un cambio que por debajo del agua (y después abiertamente y con todo descaro) era un saqueo terrible a las riquezas del país.

 

¿CONTINUARÁ LA GRAN IMPUNIDAD?

Y mientras Enrique Peña Nieto se pasea por todo el mundo, seguramente gozando las delicias que ofrece la vida a los multimillonarios, tanto que ni siquiera extraña a sus más de cien guardaespaldas militares que López Obrador le retiró, las críticas más incisivas cuestionan si el gobierno de Morena continuará protegiendo a la gran impunidad, liderada por ex presidentes de la república y secretarios de diferentes gabinetes.

Mucho se duda que la nueva democracia, considerada representativa y pluralista, se atreva a llevar a juicio a los ex presidentes ladrones. La razón de la duda es el poder del dinero y del tamaño de las mafias que festinan su condición privilegiada de intocables.

Pero las cosas desde luego pueden dar un giro sorprendente. Y el caso de Emilio Lozoya, ex director de Pemex, daría un vuelco tremendo, pues aferrado a no ir a la cárcel como el chivo expiatorio sacrificado por su ex patrón y cómplice Peña Nieto, no tendrá el Gobierno federal otra opción más que romper ese supuesto acuerdo donde se liberaría de castigo, de escándalo y de cárcel, por lo pronto, al propio Peña y a gente tan cercana a él como Luis Videgaray, Miguel Ángel Osorio, Aurelio Nuño, Gerardo Ruiz Esparza, Rosario Robles, Enrique Ochoa Reza y el propio Lozoya Austin.

Si se quiere renovar la imagen de México, entonces es urgente modificar los objetivos nacionales que le den al país y a sus gobiernos el respeto de la comunidad internacional, pero principalmente de los mexicanos.

No hay de otra, y además de que las escaleras se barren de arriba para bajo, México y sus gobiernos, federal y estatales, están obligados a escribir una nueva historia de justicia real y no la misma donde el pueblo era el único que pagaba las consecuencias, con una resignación tan inmensa como la del bíblico Job.

 

HAY VOLUNTAD POLÍTICA CONTRA LA CORRUPCIÓN

Un ejemplo del combate frontal a la descomposición en las esferas públicas fue el convenio que este lunes firmaron la Universidad Autónoma de Tamaulipas (UAT) y el Sistema Estatal Anticorrupción (SEAT), asistiendo como testigos de honor el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca y el presidente del Sistema Nacional Anticorrupción, José Octavio López Presa.

En el evento celebrado en el Centro de Gestión del Conocimiento del Campus Victoria, el rector José Andrés Suárez Fernández expresó que la lucha contra la corrupción no es exclusiva de una institución o una persona, y en el combate a este flagelo se requiere de voluntad política y de la honestidad de quien esté al mando en el gobierno, “y eso está muy claro en el gobernador Francisco García Cabeza de Vaca, por lo que estamos seguros que en Tamaulipas seguiremos viendo resultados reales y verdaderos”. Destacó que todos los universitarios seguirán colaborando intensamente en acciones que atiendan las causas de la corrupción y combatan sus consecuencias.

¡Feliz miércoles!

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