De Política Y Cosas Peores

0
63
Tiempo aproximado de lectura: 3 minutos

Catón.-

Dos muchachillos adolescentes se reunieron en casa de uno de ellos a ver una película pornográfica llamada “Colegialas calientes”, con actuación de la primera actriz Pussy Purr y el eminente actor Dick Hard. A media película uno de los púberes manifestó: “Mi mamá me dijo que si veo películas como esta me voy a quedar ciego. Yo las voy a seguir viendo hasta que necesite lentes”. El otro muchachillo declaró preocupado: “A mí me advirtió mi papá que si veía cosas como esta me convertiría en estatua de piedra. Y ha de ser cierto, porque una parte ya se me está endureciendo”… Conocemos muy bien al tal Capronio: es un sujeto ruin y desconsiderado. En el bar les contó a sus amigachos: “Yo siempre hago que mi mujer grite en el curso del acto del amor”. Preguntó uno, interesado: “¿Cómo logras eso?”. Explicó Capronio: “La llamo por el celular y le digo con quién lo estoy haciendo”… Don Chinguetas le dijo a su esposa: “He decidido donar mis órganos”. Le sugirió doña Macalota: “Dona tu cerebro y tu pija. Son los que están menos usados”… El capitán del velero ordenó: “¡Tiren el ancla!”. “No manche, capi -protestó el marinero Babalucas-. Está casi nueva”… La recién casada le anunció a su maridito: “Pronto seremos tres en la casa”. “¡Mi amor!” -la abrazó él emocionado y conmovido. “Sí, cielo mío -confirmó ella-. Mamá vendrá a vivir con nosotros”… Susiflor le comentó a su abuelita: “Descubrí que mi novio es sadomasoquista, fetichista, voyeurista y exhibicionista”. Respondió la anciana: “Sus ideas políticas no importan, hijita, con tal de que sea un buen muchacho”… Quizá me equivoco -el que mucho habla mucho yerra, y el que mucho escribe más-, pero veo a los organismos de la iniciativa privada demasiado obsecuentes ante el Gobierno y en silencio frente a acciones u omisiones oficiales que constituyen evidente daño a la Nación. No se trata de pedir que las cúpulas empresariales estén en constante pugna con el régimen, o que adopten una actitud sistemáticamente opositora. Pero los empresarios son, por esencia, una voz libre que debe salir en defensa de su interés cuando este sea amenazado, y no cabe duda de que algunos actos de la administración actual han acarreado perjuicios no solo a los particulares, sino a la comunidad nacional en su conjunto. Una cosa es la prudencia y otra muy distinta la sumisión. En la hora actual se necesitan voces que protesten por las violaciones a la ley, o a la vista de excesos de la administración. Puede llegar el tiempo en que el silencio sea lamentado por los mismos que ahora callan, y en que la condescendencia de hoy se convierta en arrepentimiento… El notario reunió a los sobrinos de don Crésido y les leyó su testamento: “En el momento de dictar mi última voluntad estoy en plena posesión de mis facultades físicas y mentales, como lo prueba el hecho de que todo lo que tenía me lo gasté en vino y mujeres”… El sacerdote le dijo al feligrés: “Ama a tu prójimo como a ti mismo”. Respondió el hombre, estupefacto: “¿Tanto, che pibe?”… El joven Inepcio casó con Aspasia, mujer que en asuntos de la cama tenía eso que en terminología moderna se conoce con el nombre de expertise. A la mitad del primer acto del connubio -vale decir a los cinco segundos de haberlo comenzado- el ansioso mancebo le preguntó a su desposada: “¿Te está gustando, Aspasia? ¿Te está gustando?”. “Mira -respondió ella-. Si esto fuera un programa de televisión yo ya habría cambiado de canal”… En su primer día en el club nudista don Algón sintió pruritos de pudor, y cuando una linda chica se acercó a él se cubrió la entrepierna con un periódico abierto: “¡Caramba! -se admiró la muchacha-. ¿Cómo la enseñó a leer?”. FIN.

 

MIRADOR

Por Armando Fuentes Aguirre

El fantasma que ronda algunas noches por la casona del Potrero de Ábrego es el de doña Rosalía de la Peña, muerta a los 18 años de edad.

Unos dicen que su muerte fue causada por la tisis. Otros opinan que murió de melancolía. Ambas cosas, la tisis y la melancolía, estaban muy de moda en el tiempo en que murió la joven.

Lejos de ahí, en Santiago, hay otra casa antigua. En ella vaga el espectro de un hombre que en vida se llamó Lorenzo Val. Murió en un duelo a espada por cuestiones de política. Ambas cosas, la política y los duelos, estaban muy de moda en el tiempo en que este hombre murió.

Es una lástima que doña Rosalía y don Lorenzo no se hayan conocido. Ella era hermosa y él apuesto. Habrían tenido hijos, nietos y bisnietos. Todos habrían sido felices, hasta donde se puede ser feliz en este mundo.

Aquella mujer y aquel hombre, sin embargo, jamás se conocieron. Un día sus carruajes se cruzaron en el camino, pero ella iba rezando su rosario y él leía un libro, de modo que sus miradas no se cruzaron. Si se hubieran visto se habrían enamorado. Pero no se vieron. Ahora son un fantasma y un espectro. Qué pena.

¡Hasta mañana!…

 

MANGANITAS

Por AFA

“. Prohíben inversión privada en Pemex.”.

Según anda la República

-eso lo estoy viendo ya-

Pemex tampoco tendrá

ni un peso de inversión pública.

Comentarios