Luchando Juntos

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Valeria Maldonado Peña.-

Fue hace unas semanas, específicamente el seis de junio, cuando se celebró el Día Mundial del Trasplantado. Una fecha que año con año va tomando más relevancia, ya que son este tipo de intervenciones médicas las que permiten que miles de personas sigan viviendo luego de años de lucha contra diversas enfermedades que no solo van acabando con sus vidas, sino con un sinfín de cosas en el terreno personal y familiar.

Al respecto, la señora Fernanda Maricela Esqueda Galindo, abrió su corazón para hablar sobre el proceso tan fuerte y a la vez alentador que están atravesando en su familia. Proceso que inició años atrás cuando a su hijo, Antonio Alejandro Ramos Esqueda, le diagnosticaron leucemia cuando contaba con solo doce años de edad, noticia que afrontaron unidos.

Cuando “Toño”, como le dicen de cariño, fue diagnosticado con leucemia linfoblástica aguda a los 12 años de edad, sus padres no dudaron en brindarle todas las atenciones médicas que requería, siendo así como la salud de su hijo pudo mejorar. Hasta hace poco, pues de acuerdo a su madre “fue hace un año cuando tuvo una recaída, pero la leucemia fue más agresiva y fue ahí donde nos dijeron que teníamos que volver con los ciclos de quimioterapia”.

Con quince años de edad y toda una vida por delante, Antonio, con el apoyo de su madre regresó al hospital para combatir de nueva cuenta esta enfermedad con la fe y convicción de que volverían a vencerla, aunque en esta ocasión, debido a que se encontraba en un grado más grave, ya no solo serían necesarias las quimioterapias.

“Los doctores dijeron que luego de terminar los ciclos de las quimioterapias teníamos que buscar un donador para trasplante de médula, porque como él ya había tenido una recaída y la leucemia había sido más fuerte teníamos que buscar ese donante, porque así él tiene más posibilidades de que la leucemia no vuelva”, explicó la señora Fernanda.

Para este proceso, la familia de Toño fue enviada a Monterrey, pues en esta ciudad es donde les realizaron diversos estudios, para ver que todo estuviera en orden, toda vez que sería la misma Fernanda quien donará la médula a su hijo. “Gracias a Dios salimos compatibles y nos han hecho más estudios en donde todo ha salido bien, este martes vamos a ir otra vez para los últimos resultados en donde, si todo sale bien, ya nos darán una fecha para hacer el trasplante”.

Aunque cuentan con Seguro Popular, la familia de Toño ha tenido que cubrir muchos gastos, pues hay estudios que no se cubren con el seguro. De igual manera han recibido apoyo por parte del DIF con los pasajes de ida a Monterrey, pero es con dinero de sus bolsillos que deben regresar y sobrevivir en dicha ciudad el tiempo que necesiten estar ahí, por esa razón optan por realizar bingos para obtener recursos.

Fernanda indicó que se trata de realizar los bingos cada quincena, pues así asegura que las personas que quieran apoyarlos puedan hacerlo; “hubo unos estudios que costaron 15 mil pesos y esos no los cubría el seguro, entonces los tuvimos que pagar nosotros, por eso hacemos los bingos, como un medio para ayudarnos con ese tipo de gastos”.

“Ahora, esta última vez que fuimos teníamos que hacer un estudio que costaba 21 mil pesos, pero esa vez en el Hospital Infantil la Asociación de Voluntad Contra el Cáncer me apoyó para pagarlos. Pero ahora que tengamos que ir de nuevo, me dijeron que tengo que llevar dinero para cubrir cualquier cosa que el seguro no cubra”, mencionó.

Más que agradecida, dijo que el costo del trasplante sí entra dentro de su seguro y que este cuesta alrededor de los 200 mil pesos. Sin embargo, requieren de dinero para otras cosas que necesitarán y que no cubre su seguro, entre ellos medicamentos o cualquier otra cosa que su hijo pueda necesitar en ese momento.

Agregó que después de realizar el trasplante de médula, tanto ella como su hijo deben de quedarse en Monterrey tres meses para que el hospital que realiza la operación pueda llevar un control y supervisar que todo salga de la mejor manera. Resaltó que para ella y su familia esto es un sacrificio, porque tiene otros dos hijos, los cuales dejará al cuidado de sus padres y su esposo: “no es fácil pero vale la pena, porque, qué madre no haría lo que fuera por la salud de sus hijos, por verlos bien”.

Al respecto, Antonio mencionó que el padecer leucemia ha cambiado muchas cosas en su vida, pues tuvo que dejar la escuela, así como dejar de practicar futbol, pero que siempre ha pensado en salir adelante; siendo un ejemplo de fortaleza. Dijo que consideró el no aceptar que su mamá donara su médula, pero que cuando le dijeron cuáles eran los pros y los contras y al hablar con sus padres, tomó la decisión de aceptar el trasplante.

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