Un acercamiento al gusto por saber

0
22
Tiempo aproximado de lectura: 4 minutos

Héctor F. Saldívar Garza.-

En las familias, organizaciones de todo tipo y sociedades en lo general, a través de la historia se ha considerado importante contar con personas educadas. Es afirmación reiterada que con una buena educación, las sociedades de los diversos países no tendrían preocupación alguna porque siempre saldrían adelante en sus propósitos.

Sin embargo, no existe consenso sobre qué significa una persona educada; o cuáles son los elementos con los que debe contar para estar en condiciones de que se le considere educada.

En el presente artículo comentaremos en torno a las características que a criterio propio posee una persona educada, pero previo a entrar en detalles significativos, resulta prudente aclarar que estamos inmersos en una sociedad capitalista que cuenta con sus propios valores y los disemina en los diversos ámbitos del desarrollo social.

En cuanto a lo comentado señalamos que en este tipo de sociedades, la felicidad, que es a donde todos deseamos llegar, la relacionan con ingresos altos, la posesión de bienes materiales extraordinarios como casa confortable y automóvil de lujo, entre otras cuestiones. Revisando con detenimiento, es muy probable resulten influenciados la mayoría de los países por ese tipo de valores.

Ingresando al tema ya en específico, afirmamos que para considerar educada a una persona son múltiples los elementos con los que debe contar, y de extraordinaria importancia muchos; pero por cuestión de espacio, a continuación haremos una reflexión revisando con cierto detenimiento uno de ellos.

En primer término colocaré el que las personas mantengan desarrollado en su ser el gusto por saber. La construcción de este elemento, lo deben practicar los padres de familia con sus hijos desde pequeños; y posteriormente, en la educación formal sobre todo en la básica, que es cuando el sujeto se muestra más influenciable. Aprovechando asimismo que esto no representa mayor dificultad, ya que los seres humanos poseen esa tendencia de manera natural, lo cual indica que solo es cuestión de mantenérsela.

Sin embargo, para realizar la actividad de educar profesionalmente es conveniente prepararse. Existen investigadores que han estudiado el tema y en ellos podemos apoyarnos.

Al abordar el asunto educativo, algo que debemos tener presente es que la educación adecuada exige ser integral. Por lo que los saberes a aprender debemos clasificarlos en cognoscitivos, afectivos y psicomotrices de acuerdo con Benjamín Bloom (1956). Los primeros comprenden todo aquello que se aprende con base fundamental en el funcionamiento cerebral, lo cual relaciona con un orden acorde al desarrollo natural que está teniendo la persona en cada una de las áreas. Los conocimientos afectivos son los que obtiene la persona en su interrelación consigo misma y los demás, tomando como fundamento clave los sentimientos.

Al continuar citando, podemos afirmar que una persona educada tiene cultura general, conoce, comprende, entre otras cosas; no obstante su nivel de comprensión sea de mínima categoría en algunos países y extraordinariamente alto en otros.

Si se despierta en el niño el gusto por saber, será una persona diferente al común de la sociedad, ya que muy probablemente sus conversaciones girarán en torno a temáticas específicas, lo cual quizá podrá inicialmente generar resistencia en muchos a entablar diálogos con ellos, pero al tiempo serán multiplicadores de desarrollo.

Asimismo cambiarán de hábitos, porque les agradará asistir a lugares donde obtengan saberes, que a su vez puedan compartir con sus amistades. El tipo de películas, obras de teatro, clase de personas con quienes compartir; todo lo señalado muy probablemente variará para ellos al ajustarse a otros patrones culturales.

Otro elemento que distingue a una persona educada es la posesión de una moral y ética dignas. Esto se muestra en el manejo que suelen tener de comportamientos formales, son confiables, de tal manera que los principios con los que se desempeñan puede seguirlos cualquier sujeto y llegar a objetivos satisfactorios.

Una persona educada está interesada en la sociedad y es promotora de su desarrollo; asimismo maneja una mentalidad donde el ánimo por la equidad permanece, y en todas sus acciones lo manifiesta. En sus participaciones, las cuales son generalmente continuas, podrá observarse una dedicación profunda a restaurar las cicatrices que el tiempo ha dejado en los sectores vulnerables, para que paulatinamente se integren al avance social. Una persona educada promoverá desarrollo en la sociedad.

Revisando otros elementos que suele poseer quien está bien educado, muy probablemente tendrá claro que la vida comprende tres etapas. La primera es para aprender lo más que pueda. Los aprendizajes pueden obtenerse en materiales impresos, conocimientos que se logran a través de los sentidos, en lo general; escuchar conferencias, asistir al cine, teatro, realizar viajes de esparcimiento, entre otros medios.

Esto que realiza en la primera parte de su vida, irá unido a la obtención de experiencia en un área determinada que la persona misma elige como espacio de saber, a lo que se dedicará durante su existencia. Este es importante se defina en una edad temprana, pero sin que sea presionada la persona para lograrlo.

La siguiente etapa es aproximadamente de los 40 a los 65 años. En este lapso de tiempo, los saberes acumulados permitirán al aplicarlos obtener mayor experiencia, lo cual contribuirá para en la tercera etapa, después de jubilarse, la persona pueda ser realmente transformador al escribir o construir en torno a los acontecimientos que se están desarrollando en la sociedad, emitiendo su punto de vista que constituirá un apoyo invaluable para desarrollar.

Esta última etapa es de constructos, por lo que la persona debe darse tiempo para reflexionar más y de esta manera servir mejor a la sociedad. Mantener presente que es trascendental actuar para legar un mundo mejor que el que encontró al asomarse a la realidad.

Comentarios