Aguas con agua

0
108
Tiempo aproximado de lectura: 2 minutos

Mauricio Zapata.-

Ya inició la temporada de lluvias y siempre es lo mismo…

Nomás cae un aguacero intenso y las noticias son siempre iguales, no importa el año, la época o el mes.

Me refiero a las consecuencias: inundaciones, desbordamientos de ríos y arroyos, gente damnificada, calles anegadas, colonias enteras bajo el agua, damnificados y muchos daños.

Entonces los gobernantes solicitan a la Federación la declaratoria de emergencia, con la cual recibirán una lana extra para apoyar a los afectados y reparar los daños.

Es un dinero que no debería de darse.

Y es que, si en realidad las ciudades se planearan bien, no habría tanta tragedia cada vez que lloviera.

Y pasa lo mismo en Tampico como en Nuevo Laredo; en Victoria como en Reynosa; en Altamira como en Matamoros y en otras localidades del país como Monterrey, Tijuana, León, Jalapa, Tepic, Guadalajara, Durango, Tapachula, Ciudad Valles o La Paz y Mexicali… o la que me digan.

Y hay una causa: la corrupción.

Los gobernantes de ahora, del pasado, del traspasado y créanlo, hasta del futuro, no piensan como estadistas, piensan solo en las próximas elecciones.

Y solo cumplen para una foto y que se vea bonito uno o dos años mientras llegan las siguientes votaciones, pero no ven a largo plazo.

Les dan las obras a constructores cuates porque les echaron la mano con una lana en su campaña. Y este empresario la hace con material barato para ahorrarse otro dinerito.

Insisto, permiten colonias nuevas mal trazadas y en lugares de riesgo con tal de no echarse de enemigos a los paracaidistas que se metieron a fuerzas a tal o cual lugar sin importar si esa tierra se inunda con cualquier lluvia. Total, si se las regularizas son votos a su favor.

Por eso hay una gran de cantidad de colonias que actualmente tienen nombres de políticos y que son las que más daños tienen cuando hay contingencias ambientales, ¿sí o no?

Permiten la creación de fraccionamientos con tal de tener al constructor de su lado porque son muy cuates, entonces este hace su negocio, pero sin respetar las leyes de construcción.

Y si nos vamos punto por punto, no terminaríamos. El caso es que no hay planeación a mediano y ni mucho menos a largo plazo.

Las calles las hacen pensando en que estén lo más pronto posible y con ello ahorrarse una mentada de madre. No existe un proyecto viable para este tipo de contingencias.

No hay proyectos; no hay planificación, no hay supervisión para que se cumplan con las normas, cuando las hay, porque no son claras, las evaden, hay muchas lagunas y son fácil romper esas reglas; hay impunidad, amiguismo, influyentismo y cero exigencias.

En las ciudades de Tamaulipas no hay drenajes, no hay drenes pluviales, no hay coladeras, las calles son planas y apenas cae un simple chipi-chipi y la arteria se vuelve impasable.

Lo he comentado en anteriores columnas, pero si las ciudades se planearan con inteligencia, no habría tantos problemas cada vez que lloviera.

Ese es el verdadero problema de las inundaciones que año con año vemos en las ciudades: no hay planeación y no hay inteligencia y todo eso, por pensar como políticos y no como estadistas. Pobre país.

EN CINCO PALABRAS: Su peor enemigo es él.

PUNTO FINAL.- “El futuro no se prevé, se prepara”: Maurice Blondel.

Twitter: @Mauri_Zapata

Comentarios