Si no puedes con tu enemigo

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Pérez Ávila.-

Cuando Vicente Fox Quesada «sacó de Los Pinos a las víboras prietas tepocatas del PRI», se perdió de momento la proporción, se extravió la percepción política que, desde la fundación del PNR, el abuelito del PRI, había servido a los herederos de Plutarco Elías Calles y de su ingrato sucesor, Lázaro Cárdenas del Río.

Sucedió, en ese entonces, lo mismo que ahora se está repitiendo con Andrés Manuel López Obrador, elevado por la fuerza del voto a la Primera Magistratura con un apoyo avasallador en las dos cámaras, como nunca antes se vio en un país acostumbrado a la genuflexión y el servilismo.

El desánimo en las filas del tricolor, sobre todo en su ámbito cupular, se llegó al punto de la distorsión, llevando a muchísimos de ellos a practicar el pragmático consejo de Nicolás Maquiavelo a su señor, el Príncipe: «Si no puedes con tu enemigo, únete a él».

Eso podría explicar, en forma alguna justificar, la reunión pública, en un restaurante de corte familiar de dos expresidentes municipales de Nuevo Laredo, de raíces, extracción y secuencias priistas: Horacio Emigdio Garza Garza y Ramón Garza Barrios, con personajes vinculados al partido creado por López Obrador, para dar culminación a su más ambicionado proyecto político, la Presidencia de la República.

Ramón hizo sus pininos en política, con Horacio en calidad de padrino. De ambos, se puede sintetizar su participación en el negocio público, adaptando tipo parodia, una de las canciones más repetidas de Cuco Sánchez, a los dos, en el PRI, nomás les tocó la de ganar…. Pero su buena suerte, les volteó la espalda, cuando al PRI le tocó la de perder.

Pensaron que Morena arrasaría en su primer incursión política local en Tamaulipas, porque a los dos, no les alcanzó la sindéresis para aceptar que, Andrés Manuel López Obrador, no tiene la misma aceptación casi arrolladora, ni es visto casi con idolatría en el norte, como sí se ve, se siente, se palpa y admite en el centro y el sur del país.

Ambos, Horacio Emigdio Garza Garza y Ramón Garza Barrios, no se percataron de una realidad discrepante y a la vez contradictoria. El hoy Presidente, puede pasear triunfal en el sur, y no en el norte.

Lo del neolonés, al que le ha ido de maravilla en Tamaulipas y, al tamaulipeco, que sufrió su primer tropiezo electoral fuera del PRI, no es un asunto non, un caso único, porque ni siquiera son originales, simple y sencillamente porque cientos, miles de priistas hicieron mucho antes, lo que ellos están haciendo apenas ahora.

De acuerdo con las especulaciones de los oráculos políticos fronterizos, la idea, el propósito, la razón del encuentro amistoso tiene un objetivo común: unirse para enfrentar con verdaderas posibilidades a la aplanadora panista de Cabeza de Vaca.

Considero todo, como una combinación de madruguete y omisión. Me explico de inmediato: Quien gane la presidencia del Comité Ejecutivo Nacional del PRI, SERÁ QUIEN DEFINA LA ESTRATEGIA POLÍTICO ELECTORAL.

Ivonne Ortega Pacheco, es probable. Lorena Piñón Rivera, es un Limbo. Y Alejandro Moreno Cárdenas, los mandaría con cajas destempladas, si su mensaje está acorde con su actitud.

Una emulsión a base de tricolor y morenismo, evoca por fuerza al genial florentino, el cual advirtió también a su señor, el Príncipe: Si te alías a tu enemigo y él, te supera en fuerza, quedarás bajo su subordinación.

GIRÁNDULA ABSORTA: Si el fin justifica los medios, entonces los medios carecen de significado.

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