El arte de vivir

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Alicia Caballero Galindo.-

La existencia con conciencia del SER, es una maravillosa aventura y es necesario aprender a vivirla. Entre más pronto… mejor.

***Volví a sentir unas inmensas ganas de vivir, cuando descubrí que el sentido de mi vida era el que yo le quisiera dar.  Paulo Coelho

***Tanto si piensas que puedes, como si piensas que no puedes, estarás en lo cierto. Henry Ford.

***La vida es muy simple, pero nos empeñamos en hacerla difícil. Confucio

***La felicidad es interior, no exterior, por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos. Pablo Neruda.

*** No te rindas, porque la vida es eso, continuar el viaje, perseguir tus sueños, destrabar el tiempo, correr los escombros y destapar el cielo. Mario Benedetti, fragmento del poema “No te rindas”

La conciencia de la experiencia vital y su temporalidad, acompaña al hombre a medida que su evolución intelectual avanza y aumenta la comprensión del poder de su intelecto. Paradójicamente, el desarrollo acelerado de las culturas, ha mermado la conciencia de su propio tiempo, porque son pocas las personas que se dan ese espacio necesario para disfrutar el día a día; es decir, aprender a “ver” las maravillas que nos rodean. Hace unos días, se podía apreciar a temprana hora, al sol naciente en el oriente y a la luna, transparente, blancuzca, como un trozo de tul en el poniente. Pocas personas vieron este espectáculo porque estaban dormidas aún o muy ocupadas arreglándose para empezar la rutina diaria y se perdieron tan bello espectáculo. Es bueno buscar espacios libres en la mente, debemos aprender a “darle vacaciones” pensar en cosas gratas que nos saquen de la cotidianidad. Estar eternamente, pensando en problemas, cansa y produce estrés.

Mientras hacen fila en una institución bancaria o una oficina donde se realizan trámites, es impresionante ver a las personas; parecen autómatas; todos con la vista en el celular. En un meme dramático de internet, se ve una mamá joven con el celular en la mano, mientras su pequeño de escasos meses, reposa en el suelo sobre una cobija… Me recuerda la profética película de animación “Wally”; si aún no la han visto, ¡véanla!   Es impresionante la forma en que se despersonaliza la vida moderna.

El sistema de servicio utilizado en los bancos, está terrible; se ha perdido también la sensación de ser tratado en forma individual y los pobres cajeros, están en cubículos, que, por razones de seguridad y protección de la confidencialidad de los movimientos bancarios, están como prisioneros y eso, causa una sensación irritante, tanto en los empleados como en los clientes, pareciera que quienes diseñan estos sistemas, son máquinas y no seres humanos que comprenden la psicología, se han deshumanizado. Poco a poco se ha perdido el placer de disfrutar la cotidianidad que nos rodea; si caminamos por la calle, nos cuidamos del sol, y de los posibles agresores, o en el otro extremo; con los audífonos puestos y hundidos en la música del celular. Les puedo asegurar que pocas personas escuchan el canto de las aves de la región y casi nadie distingue el canto de un cenzontle del de una primavera, una calandria o el monótono grito de los pájaros carpinteros, porque ni siquiera reparan en ellos. A veces, cuando comprenden la brevedad y fragilidad de la vida, el tiempo se termina más aprisa de lo esperado y empiezan a paladear el “hoy” con todo lo que trae consigo.

Cierta ocasión viajando con la familia, un vehículo hizo una mala maniobra y nos obligó a salir de la carretera a gran velocidad; por suerte todos traíamos cinturón de seguridad. Dimos tres vueltas de péndulo hacia el frente y quedamos en la cuneta; a pesar de que fueron solo unos instantes en que la vida de todos estaba en juego sin control, entendí que estábamos en manos de Dios. El vehículo quedó deshecho y milagrosamente, ninguno de nosotros sufrimos daño alguno. A los pocos minutos llegó la Cruz Roja y se sorprendieron que estuviéramos ilesos al ver los daños de la camioneta en que viajábamos.

Después de dar gracias a Dios entendimos que cada día es una nueva oportunidad para crecer aprender y tratar de ser mejores, es un compromiso vital que todos debemos entender y disfrutar porque es un privilegio.

Si bien es cierto que la vida debe planearse con inteligencia y bases sólidas, la gracia está, en disfrutar tanto el camino como el llegar a la meta. Entender que mientras haya vida, existe la posibilidad de aprender, crecer, y adaptarse al mundo en que se vive. La vida es un instante en el universo, y nosotros somos peregrinos eternos del camino. Cada amanecer representa una oportunidad nueva para crecer.

 

APRENDIENDO A VIVIR

Si el viento sopla,

¡deja que acaricie tu cuerpo!

Cuando el calor te agobie,

disfruta del agua y refréscate.

Si el frío te entume

refúgiate frente a la hoguera y disfruta

de la soledad o una grata compañía.

Si la noche es oscura,

recréate mirando las estrellas.

Cuando caigas,

enorgullécete de poder levantarte

y seguir caminando con la frente en alto.

El amor, el triunfo y los amigos

son frutos que se siembran cultivan y cosechan.

La felicidad es luz

que brota desde el alma

y se cosecha día a día.

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