Ganar o morir

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DALLAS, Texas, agosto 12 (Agencias)

Para los Dallas Cowboys llegó el momento de ganar o morir. Y ni siquiera ha empezado la temporada.

Los Cowboys, encabezados por el extrovertido dueño Jerry Jones, han pregonado durante todo el receso de temporada que este es el equipo que puede darles la mejor oportunidad de romper la sequía, que ya parece maldición, de campeonatos que sufren desde la temporada 1995.

Quizá nunca esperaron un pequeño detalle: que su mejor jugador de ambos lados del balón, el corredor Ezekiel Elliott, estaría en huelga, sin presentarse al campamento de pretemporada –bajo la amenaza de no jugar– en caso de que le nieguen un nuevo contrato multianual.

La paciencia que han tenido con Jason Garrett parece terminarse. Será la primera vez en la historia de los Cowboys que un entrenador en jefe dirige en año de contrato.

Sin embargo, si evitan la ausencia de Elliott o encuentran a alguien capaz de suplirlo de manera decente, los Cowboys parecen tener el equipo suficiente en ambos lados del balón para competir en serio por el bicampeonato de la División Este de la Conferencia Nacional, que sería el tercero en cuatro años, y trascender en postemporada.

Para eso tendrán también que asegurarse de que cuando llegue el kickoff inicial contra los New York Giants, su quarterback Dak Prescott, su mejor receptor, Amari Cooper, y su mejor esquinero, Byron Jones, tengan alargue contractual.

Los tres Pro Bowlers están en año de contrato y nadie en Dallas quiere verlo cuidarse de lesiones o cualquier situación, ante el temor de no tener seguridad laboral en este momento.

APANICA LA POSIBLE AUSENCIA DE ‘ZEKE’

El corredor estelar de los Cowboys es el líder en yardas ganadas de la NFL reinante y el que ha dominado en dos de las últimas tres temporadas.

La única en que no acumuló más yardas por tierra que cualquier otro en la liga fue porque estuvo suspendido seis partidos del 2017.

Elliott tiene aún el contrato que por tabulador dieron los Cowboys cuando fue reclutado en la cuarta opción global del Draft 2016 y que termina al final de la temporada 2020.

Viene de su temporada más completa en todos los aspectos del juego para un corredor: En recepción, bloqueos, anticipación de presión defensiva y obviamente de yardas acumuladas. Atrás de Elliott hay poco o nada para los Cowboys: Darius Jackson, un corredor que sólo fue activado dos partidos con seis acarreos para 16 yardas la temporada anterior.

Siguen los novatos Tony Pollard y Mike Weber, reclutados en cuarta y séptima ronda, de manera respectiva; además del veterano Alfred Morris, quien fue un suplente decente de Elliott en el 2016 y 2017, aunque con poca oportunidad de llevar el balón.

Muchos creen que atrás de esa línea ofensiva cargada de jugadores de Pro Bowl, cualquiera puede correr, pero la realidad dista mucho de eso, al menos con el plantel que tiene Dallas.

Por lo pronto, Elliott pasa su tiempo entrenando en Los Cabos, México, mientras el resto del equipo está en su campamento de entrenamiento y disputa pretemporada.

 

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