Demos la oportunidad de dignificar la política

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Héctor F. Saldívar Garza.-

Existe actualmente una fuerte corriente de opinión respecto a la negatividad de practicar la política. Se basa en que toda persona o agrupación que se aboque al campo mencionado pronto caerá en el desaseo, porque este es consustancial a ella. Las razones que esgrimen suelen ser múltiples y han estado a la vista de la sociedad en lo general.

Quienes defienden esta postura suelen ser grupos de intelectuales que se han integrado en organismos no gubernamentales, y desde ahí están presionando a todas las organizaciones políticas incluida aquel sector que ha decidido luchar por mejorar la sociedad desde el ámbito de la política, a través de un constructo que empezó como movimiento aglutinador, pero recientemente se ha constituido en partido político, sin definir aun del todo la línea a seguir. Me refiero al Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA).

Nuestra postura personal al respecto, es que en efecto los partidos políticos han hecho más daño que beneficio a la sociedad, arropando a personas sin escrúpulos que se han servido del dinero público para vivir, y por cierto con muchas ventajas, haciendo incluso una carrera de la política, donde han constituido grupos con familiares y amigos, que se organizan ingresando a los entes mencionados sin poseer el ánimo por ayudar a la sociedad, sino tan solo para continuar gozando  de los privilegios que ofrece estar inmerso en ese ámbito.

Sin embargo, es importante reflexionar que en estos últimos decenios, sobre todo a partir del Trabajo político del ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas y un grupo selecto de dirigentes sociales, durante principalmente los años 80 y 90, del siglo próximo pasado, se abrió una nueva directriz en este campo en México, ya que los referidos buscando desembarazarse de la línea política que ya había roto con lo mínimo que quedaba de los apoyos sociales brindados por el movimiento revolucionario de 1910 a la sociedad mexicana, pretendió democratizar al Partido Revolucionario Institucional (PRI), quien después de haberse constituido en 1929 en el integrador de todos los grupos participantes en el proceso revolucionario y estar casi 60 años en el poder, ya se había corrompido profundamente.

Como era de esperarse encontraron una tenaz oposición, que los condujo a optar por constituir un nuevo partido que le denominaron Partido de la Revolución Democrática (PRD), el cual aglutinó a las escasas agrupaciones de izquierda existentes, quienes presionaron fuerte pero no pudieron con la gran corrupción política para entonces ya instalada firmemente también en él.

Ese periodo fue un momento de definiciones, ya que grupos de jóvenes profesionistas que en su mayoría provenían del círculo cercano al liderazgo político del PRI, habían sido enviados por sus familias a terminar su formación en instituciones educativas que habían creado fama internacional de eficiencia en Estados Unidos, Inglaterra, incluso Francia. Los cuales regresaron de sus estudios con una mentalidad muy distante a la que se forjó en la nación durante el periodo postrevolucionario con respecto a la visión de la patria y lo relativo a los recursos con los que se contaba. Por lo que en el partido se acentuaron las diferencias entre las camarillas, que incluso fue considerada como generacional, estableciéndose con claridad dos caminos, uno con base en la postura nacionalista y el otro pretendiendo incorporar firmemente un nuevo modelo capitalista denominado neoliberalismo.

Cárdenas y el grupo que lideraba optaron por defender la postura nacionalista, candidateándose a la primera magistratura del país el propio dirigente.

A partir de estas acciones quedó debidamente asentada la diferencia ideológica tanto dentro del PRI como de la sociedad mexicana, en lo general, aglutinándose en el PRD todos aquellos que aún poseían un espíritu nacionalista, pero también otros más que avizoraban la posibilidad de alcanzar una posición política, la cual no lo lograron dentro del PRI, al ser rechazados por la nueva clase política que ya lo manejaban a su libre albedrío. Estos arribistas, finalmente se corrompieron rápido.

La contienda política se manifestó, y a ojos vistas la tendencia nacionalista llevaba primacía para las elecciones presidenciales de 1988; sin embargo los resultados no fueron los esperados por las mayorías, ya que no obstante las grandes muestras de apoyo recibidas por el PRD y organizaciones que se le adhirieron, al momento de las votaciones surgió una alteración computacional que dio al traste con la esperanza democratizadora, obteniendo Carlos Salinas De Gortari el triunfo, en una disputa sumamente criticada.

Los pasos logrados por el nuevo grupo político priista no fueron convincentes para la ciudadanía, sobre todo porque fueron evidentes las acciones ilegales realizadas para arribar al gobierno y posteriormente, ya en funciones, por los cambios efectuados en varios artículos constitucionales, que socavaron múltiples avances logrados por los trabajadores a través de sindicatos poderosos y la sociedad en lo general.

Sin embargo, el sector neoliberal fue pronto tomando fuerza mediante el liderazgo enérgico de Salinas, pero también por el gran apoyo recibido de los Estados Unidos y las personas físicas y morales que de mano del gobierno recibieron grandes facilidades para enriquecerse, adquiriendo bienes para cumplir con principios del modelo neoliberal, el cual exigía incrementar la privatización y adelgazar al Estado.

El asentamiento del neoliberalismo, pronto generó el incremento de la pobreza y mediante sus efectos cooptó una considerable parte de los líderes del PRD, el cual se fraccionó deslizándose al vacío hasta perder gran parte de la fuerza adquirida.

Ya iniciado el siglo XXI se intensifica en la izquierda política la presencia del liderazgo del licenciado Andrés Manuel López Obrador, quien abiertamente manifestaba que la prioridad de sus políticas serían los pobres, logrando convencer a un muy alto porcentaje de votantes, quienes lo encumbraron hasta llegar a la Presidencia de la República.

Al darse este fenómeno, un regular número de personas que nunca se habían interesado en la política acudieron al partido MORENA buscando con su desempeño impulsar los proyectos del gobierno federal. Esto, por la convicción de encontrarse el país ante la última oportunidad de contar con un gobierno de izquierda, y al promoverlo, quizá lograr que en el 2024 otra persona con tendencia similar al presidente actual, asuma la dirección de la nación. Ya con dos periodos continuos de amplia política social, justicia para todos y cero dispendio, quizá el camino trazado hacia una mejor distribución de la riqueza se marque adecuadamente y por ese sendero continúe.

Este último impulso lo están manifestando personas ya entradas en la tercera edad, que no han participado en política pero ahora lo realizan con el profundo propósito de dignificarla, para que en algún momento vuelva a considerársele una actividad a través de la cual se promueve el desarrollo de la sociedad.

Existe la conciencia que esto implicará dedicación completa a servir a los demás, pero existe la disposición a realizarlo. Asimismo se acepta que solo el tiempo determinará si esta labor fue significativa, pero mientras tanto existe la esperanza que la sociedad abra su confianza a este sector social, para poder adentrarse en el ámbito de las decisiones de MORENA y luchar por alcanzar el destino que se han propuesto.

 

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