‘Enamoran’ a México con flautas de harina

Personas de todo el país han visitado el stand de Tamaulipas, en donde determinados días cada región presenta su platillo gastronómico

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Shalma Castillo

Ahí, en la zona más exclusiva de la Ciudad de México, en Polanco… rodeados de cafés y restaurantes de postín a cargo de reconocidos chefs… Ciudad Victoria y su comitiva, pusieron en claro que… ¡las flautas, son de harina!.

El añejo debate que se tiene en la elaboración de esta delicia, que en otras partes del país no quiere ser reconocida, esta vez, no fue pretexto para que comensales de diferente origen, paladearan este manjar… en la propia capital del país…

En la exposición ”Enamórate de Tamaulipas”, que llevó la Secretaría de Turismo del Gobierno de Tamaulipas, hasta la Ciudad de México, trasmitieron un poco de la gran riqueza que tiene nuestro estado; su cultura, gastronomía, artesanías, productos, sitios turísticos, la cuera tamaulipeca, prendas y calzados elaborados a mano y el famoso mezcal de San Carlos.

Durante el mes de agosto, personas de todo el país han visitado el stand de Tamaulipas, en donde determinados días cada región presenta su platillo gastronómico, desde los tamales y salpicón de venado de Nuevo Laredo, los tradicionales mariscos de la zona sur de Tamaulipas y las flautas de harina de Ciudad Victoria.

La gran y deliciosa “flauta soñada”, conquistó el paladar de muchos mexicanos y extranjeros…

En el stand aparece plasmada la leyenda de la flauta de harina, relatada por el Cronista Municipal de Victoria, Francisco Ramos Aguirre.

“Así nacieron las flautas de harina… Doña Rosita Charles, originaria de Ciudad Victoria evoca el momento mágico de inspiración, allá por los años 60’s cuando descubrió la manera de convertir la masa de trigo en una flauta”.

‘Cierto día al terminar de cocer una tortilla de harina de gran tamaño, en lugar de hacer un taco doblado como era la costumbre, la enrollé y mostré a unos operadores de los transporte flecha roja que estaban sentados en una de las mesas. Les dije en tono de broma mientras movía las manos como si estuviera tocando un instrumento musical; a ver, miren, ¿no se les antoja una flauta?… y ‘sí’, dijo uno de ellos… ‘déjemela a mí’.

Entonces le agregué uno de los guisos que tenía preparado y la serví en un plato con cebolla, repollo, aguacate, tomate y salsa molcajeteada. A partir de ese momento, según yo, las llamé flautas”.

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