Mi papi es político y funcionario público

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Eduardo Narváez López.-

-Niños, bienvenidos a este honorable colegio, a esta materia que me encargaron impartir, denominada Civismo. Yo también imparto la clase de Ética a los alumnos de preparatoria de este campus universitario. Estas materias se habían excluido, toda vez, dicen, que en su casa prácticamente saben cómo comportarse con sus familiares y amigos, en su hogar, en la escuela y en la calle; sin embargo el nuevo gobierno nos pide que se reanuden. Igualmente volverán a tener clase de Historia de México. Tal vez muchos de ustedes vendrán por un largo tiempo si sus padres deciden que aquí estudien la preparatoria y una de las carreras profesionales. Algunos, tal vez sean compañeros de las mismas aulas hasta que egresen de aquí con su título. Y todavía más, llegar a formar grupos que ingresen a un mismo centro de trabajo, ya sea de la iniciativa privada o de la función pública. Por todo esto quiero que se presenten mencionando entre otros datos: nombre completo, calle y colonia donde viven, nombre de sus padres, profesión u oficio y en donde laboran. Empezaremos con los sentados en la primera fila izquierda de adelante hacia atrás y continuamos con las siguientes del lado derecho. Párese jovencito, apellidos y nombre por favor.

-Cervantes Zebadúa Gil, calle Arquímedes, colonia Polanco, mi padre se llama Darío Cervantes Diéguez, es un conocido abogado y tiene un despacho inmenso con gran cantidad de abogados especializados en diversos asuntos. –dijo Gil, muy orondo–. “Es cierto –prorrumpió, entusiasmado, el joven de atrás de Gil–, es muy bueno, a mi papá le devolvieron millones de pesos que pagó de más en impuestos”.

–Bien, muchacho. Ya que estás parado, oigamos tus datos.

–Mi llamo igual que mi padre, Lamberto Laddaga, vivo en la misma calle que Gil, mi padre tiene una embotelladora de bebidas energizantes que está por Vallejo, una colonia que prácticamente está poblada de fábricas.

–Y yo, aunque no lo crean –expresó con una tonadita más de la Ibero, que de su escuela–, soy Monina Perea Maza hija de uno de los mejores políticos del país, Eleno Perea Nieves, vivo en una mansión en Bosque de Ciruelos, de la colonia Bosque de las Lomas.

– “A poco eres la chica que hizo viral en las redes sociales el insulto a un grupo que les dijo “bola de penden… cieros proletarios” –dijo con gesto burlesco uno de los alumnos-, a lo que Monina contestó fastidiada “Me disculpé en su momento. Den por terminado ese asunto”

– “Oye –se escuchó otra voz-, ¿no serás descendiente del matrimonio Maza-Juárez, del que dicen fue el mejor presidente de México”. Esto hizo que Monina se irritara:

– “Ay, nooo! Nada bonito puede salir de ese indígena, prieto y chaparro, y yo soy bonita, ¿eee?

–Yo –dijo el siguiente–, soy Miguel Blasquez Merás, vecino de la Calle Darwin, Colonia Anzures, mi padre es Manuel Blasquez Díaz, presidente de la famosa COCOYPAM o sea la Confederación de Comerciantes y Patrones de México.

Sólo faltaba una señorita para terminar las presentaciones:

–¡Ay!, yo no necesito presentación porque casi todos han ido a alguna de las fiestas que se hacen en mi casa. Bueno, para los que no me conocen, soy Sarita Beltrán Mares, hija de Fabricio Beltrán Espinoza, cuya imagen, sabeeen, saaale casi todos los días en los periódicos del país. Por si no lo saaabeeen, cuando no es el jefe de los diputados, es de los senadores. Todooos quieren con él, un favor o un apoyo. En la última fiesta en ocasión de la boda de mi hermanita Silvia, hace nueve años, se reunió la flor y nata de los prohombres de México, en los negocios o en la política. Bueno, de otro sexenio. Uno que otro de los de ahora… con ellos, uno no gana para vergüenzas: no saben utilizar los cubiertos. Uno, creyéndose muy listo, tomó el tenedor para mango, (con el diente de en medio más largo, para ensartarlo a lo largo del hueso); para ensartar varios trozos de carne. Luego sonriente mostró a los de la mesa una especie de alambre. El otro, con el jugo de limón en una pequeña bandeja, que sirve para enjuagarse la yema de los dedos por haber agarrado pescado; se preparó una limonada en la copa de agua. Lo de esta fiesta me lo contaron porque yo estaba chica. Hace dos años fui a la boda de una hija del líder sindical Ramiro de Sáenz. Dicen que concurrieron los mismos de hace nueve años. Bueno ya me excedí en la plática. Me da gusto tenerlos de clas´meits (classmates, compañeros de clase).

–No, Sarita, estábamos embelesados con tus relatos. Me gustaría que nos platicaran más de anécdotas y costumbres en sus hogares, es muy interesante. En cierta ocasión platicaba con un maestro, le dije que conocí una casa lujosa, se la describí. Me sugirió que conociera una mansión de alguno de los de la lista de Forbes. Que me impresionaría. A ver tú, niño, de los ojos verdecitos. Veo que nos quieres contar algo.

–Soy el primogénito de mi casa, del mismo nombre que papá: Nayib Salim Karamb –“Como quien dice, un Slim, ¡Caramba!”, –se le ocurrió al maestro decir esto de pronto, lo que provocó murmullos y risas-. Perdón Nayib, continúa.

“Pues bien, nuestros ascendientes son libaneses. Vinieron poco a poco a este país. Los que ya estaban, los apoyaban con préstamos que devolverían cuando tuvieran suficiente dinero. Mi papá fue el tercero en venir. Mi casa está sostenida sobre altos y gruesos pilares con pintura resbalosa, rodeada de jardines con flores raras y altos muros. Hay una sola entrada enmarcada en un muro y otra en un cuarto con gruesos pilares, cuya puerta se abre a control remoto deslizándose por dentro. Así que es inexpugnable. Todas las llaves de los baños son de oro macizo. La alberca tiene siempre agua tibia y limpia. Hay diez recámaras, parte de las cuales sirven para las visitas cuando hay fiestas que duran hasta el día siguiente. Las arañas del vestíbulo, sala y comedor son de cristal finamente cortado, pendiendo de soportes de oro y plata. Los pisos de la primera planta son de diferentes mármoles; idea tomada del Palacio de Bellas Artes. En la azotea hay un helipuerto. Le voy a decir a mi papá que lo invitemos un día.

Vilma Videlamar narró cuan extensa es su casa de campo en Malinalco, constantemente abría sus brazos para indicar grandeza:

Tenemos una cancha para jugar polo. Seguido vienen los Sabines porque les encanta todo lo relacionado con el hipismo. Les fascina pasear por lomas, cerros y bosques por largo tiempo. Los líderes sindicales disfrutan las suertes de la charrería en la placita que construimos. No les gusta que relacionemos su gusto con los líderes charros.

Agustín Legarreta contó que en su casa se reunían con cierta frecuencia los dueños de bancos. Discutían sobre las acciones, el producto interno bruto, la inflación, recesión y muchas otras cosas que no entendía bien a bien. Su padre siempre leía las secciones financieras de los periódicos. Tal vez por eso nunca le fue mal en su banco. Me cuenta mamá cuando una reunión se volvió un manicomio: el gobierno iba a convertir la deuda de los bancos en deuda pública en razón de El Fondo Bancario de Protección al Ahorro (Fobaproa por su acrónimo y Robaproa por la maldita acción). Entonces los banqueros discutían cuanto se iban a prestar unos a otros, dinero que jamás restituirían, toda vez que los pasivos los asumiría la federación. Creo que nunca terminaremos de pagar esa deuda. Dicen los que saben que ya asciende a dos billones de pesos. Muchos ricos se hicieron más ricos: compraron mansiones, grandes extensiones de terrenos. Y lo peor es que todavía siguen jeringando a los deudores clasemedieros haciéndolos reconvenir para pagar lo que ya recibieron por cuenta del gobierno.

Gil Cervantes, hijo de Darío Cervantes Dieguez cuenta que son tantas las propiedades urbanas como tierras para el cultivo que ni su padre recuerda donde se encuentras algunas de ellas. Para todo eso le ha dado el despacho en donde nunca falta el trabajo por los tips que le dan sus amigos que conoció en el Congreso, o por el tráfico de influencias.

Juan Collantes Delgado, tomó la palabra, amilanado por los últimos acontecimientos: su padre, apenas ayer era el defensor de grandes personajes, incluso del preciso; ahora estaba en la cárcel, sujeto a proceso. Escuchó que cuchicheaban sus compañeros: su papá… reclusorio norte… nexos con la delincuencia… ilícitos…

-¡Ya, ya cállense! , basta de hacerme bullying. Les puede pasar lo mismo a sus padres, ustedes han desembuchado aquí sus fechorías. Ustedes, bien vestiditos, niños bien, son los “puercos del delito”.

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