El Circo Macedo

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Quien también fue víctima del “embrujo” de Chucha fue el Cronista de Victoria, Francisco Ramos Aguirre; nos reveló que también le tocaron besos y abrazos de este personaje entrañable de la Capital.
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Francisco Ramos Aguirre.-

A partir de la década de los treinta del siglo pasado, el Circo Macedo se convirtió en uno de los principales atractivos de los victorenses. La gente de todas las edades y estratos sociales, esperaba con ansia la oportunidad de convivir y entretenerse en uno de los espectáculos públicos de mayor aceptación. Era todo un deleite asistir a las funciones y presenciar en familia las actuaciones de payasos, acróbatas, bailarines, luchadores, equilibristas, músicos, trapecistas, caballos, changos y fieras salvajes.

A finales de junio de 1932 después de varios días de actuar en un espacio público del centro de la ciudad, “por motivos especiales” los empresarios decidieron trasladar las carpas a la Colonia Mainero, donde los habitantes de aquel sector, durante muchos años marginado por la falta de un puente sobre el Río San Marcos,  tuvieron la oportunidad de admirar la grandiosa actuación de la niña Margarita Macedo que por sus credenciales y experiencia, llamó la atención de un reportero del semanario El Duende: “…un periódico yanqui, al referirse a esta mexicanita, la llama y con razón, la reina del aire, es la mejor trapecista que recorre la República, sus actos ejecutados con toda maestría y destreza, dejan admirados a los espectadores”.

En el desarrollo de la función, mientras una parte de la audiencia contemplaba emocionado toda clase de suertes y peligrosos actos de Margarita; en otra de las pistas actuaban Conchita y Estela Macedo. En tanto José Flores, llamaba la atención de los niños al presentar ante ellos un changuito educado. Durante sus giras por el país, todos los artistas circenses buscaban adquirir experiencia y reconocimiento del público a fin de aspirar a escenarios internacionales.

Por esos días se presentó Don Chema -Carlos Gómez- y su Compañía de Revistas y Variedades, quien gozaba del reconocimiento en todo México. Este actor cómico tenía enorme experiencia en el espectáculo de carpas en la capital del país. Incluso actuó al lado de Mario Moreno Cantinflas, Manuel Medel y otros artistas. En 1930 actuó en la película Charros, Guchos y Manolas.

En esta capital se presentó varios días con algunos números cómicos, acompañado por su inseparable Lucha Altamirano, intérprete de la canción Amapola del Camino que fue todo un éxito. Don Chema platicaba chistes subidos de color que hacían reír a los asistentes. Otras veces se expresaba de manera lépera pero tolerable, a pesar de la doble moral y las buenas costumbres de aquellos tiempos.

Dice el periódico El Duende: “Todas las personas amigas del teatro están gustosas con la visita de este simpático conjunto, que otras ocasiones dejara satisfecho al numeroso público, que gustoso de ir a vivir los momentos de risa y alegría que les brindara representando la vida nacional en sus actos bien animados, ejecutados con gracia y regocijo; sus tangos, cuadros y demás actos dramáticos que causaban emoción y hacían estremecerse hasta las mismas galerías, que electrizados por los reyes de la risa, prorrumpían en aplausos y gritos.”

Dos personajes importantes de Victoria en esa época, eran el médico cirujano y partero Adalberto Aczel de origen austriaco, muy apreciado en esta ciudad. Tenía su consultorio en la calle Hidalgo No. 19, donde aplicaba rayos infrarrojos. Igual de popular era el profesor Andrés Pérez, propietario de la tienda El Resbalón, donde vendía ropa, calzado y sombreros, ubicada en la calle 19 Guerrero, enfrente de la Plaza Fermín Legorreta -hoy Primero de Mayo-. Su lema publicitario era: “El Resbalón de Andrés, comprando a cuatro y vendiendo a tres.”

Bajo estas circunstancias, todo parece indicar que en la competencia entre la Compañía de Don Chema y el Circo Macedo para atraer público a sus funciones, este último salió perdiendo porque la audiencia bajó considerablemente, como lo refiere El Duende: “…con su esfuerzo parece que quieren desafiar a la crisis. Sus entradas no han sido muy concurridas por los varios espectáculos que hay en la localidad, pero se proponen presentar los mejores actos de su repertorio con la esperanza de que el público sabrá corresponder a los esfuerzos que la empresa está haciendo con el objeto de dejarlo satisfecho.”

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