¡Dos buenos amigos!

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Lilia García de Arizpe.-

Palabras de sabiduría: “Un amigo es un refugio seguro; el que lo halla ha encontrado un tesoro”.

Sirácides 6-14 Biblia.

 

Las canicas volaban en las manos de aquellos dos niños, eran pequeños y jugaban después de las tareas, con un ánimo y una felicidad tan grande que, absortos en el juego, no veían a su alrededor, brincaba la canica burrancona y se ponía cerca del pocito, con esto, Paco preparaba su próximo tiro y le ganaría a Felipe, y ya con este eran tres juegos que ganaría, y la canica azul verde de Felipe sería suya, y contento por esa próxima jugada que pensó, no se fijó que Felipe tenía una caniquilla chica cerquita del pocito y ¡zas! Le pegó a la suya y ganó el juego; sin embargo no hubo tristeza en la cara de Paco que aceptó sin chistar el haber perdido su tiro, una linda canica dorada, que él, orgulloso de tenerla, la tocaba incesantemente en el bolsillo del pantalón. –Paco y Felipe, dos niños vecinos, vivían Paco en una casa grande y cómoda, en cambio Felipe vivía al final de la cuadra en una choza de palma, pero ellos habían simpatizado, y al salir de la escuela se buscaban uno y otro y alegres jugaban todo el resto de la tarde.

¡Pero el tiempo no se detiene y pronto fueron unos jovencitos, que admirablemente seguían riéndose, jugaban al basket y ya bajando el sol se despedían ambos para hacer sus tareas escolares, en la noche salían a correr o practicar el ciclismo, rentaba Paco dos “bicis! y se iban a la plaza a tomar un helado, o simplemente a jugar carreras. –Paco tenía aspiraciones de hacerse ingeniero civil, Felipe quería algo que pronto lo mantuviera y estudió desde la secundaria mecánica automotriz, de tal modo le gustaba eso, que le encantaría tener un carro para desarmarlo y volverlo a armar, ambas carreras había en Jalapa, y ellos veían como cosa natural esa amistad que los había unido.

–Jalapa, hermoso pueblo verde, con buen clima por estar cerca de la costa, y con una vida pueblerina de negocios caseros, casas con estilo sobrio, y unos jardines espectaculares, llenos de árboles centenarios, pasto, flores, y gente amena, simpática que ofrecía su casa al forastero, tonalcitos atentos, escuelitas escondidas en las colonias habitacionales, había algunas grandes tiendas, pero lo típico era la tienda de abarrotes esquinera, pequeña con los estantes llenos de latas de verdura, sardinas, jugos y dulces baratos, todo este conjunto típico de Jalapa, es su mayor atracción, pero… También es un corredor de ciclones, por donde se perfilan los vientos huracanados, la incesante lluvia y ríos y presas a la entrada del pueblo que cada año más se agrandaba por la pacífica vida de esta hermosa ciudad.

Contentos con su vida, Paco y Felipe seguían saliendo juntos, y paseaban por hermosas avenidas cuando sintieron que el ritmo del aire aumentaba, el cielo se cubrió de nubes, las copas de los árboles se inclinaban y ambos dijeron…

-“Por ahí viene la lluvia”. –Apresuraron el paso pero en eso, un gran trueno avisó el paso de la lluvia, apresuraron el paso e hicieron un corte por la orilla del río, pero de cualquier modo la lluvia los hizo guarecerse en el cubo de un portón, llovió  intensamente y el río empezó a crecer, la tromba se anunció en el gran caudal que llevaba el río, ambos pensaron lo mismo “aquí estamos en peligro” –Paco dijo… -¡Corramos! –Y ambos emprendieron la carrera, y llegaron al puente que comunicaba una parte de la ciudad con la otra, Paco iba delante, pero al llegar ya casi a la otra orilla se resbaló, levantó los dos pies y rodó al torrente, Felipe, al ver la lucha que libraba Paco con la impetuosa corriente, no lo pensó dos veces, se tiró para alcanzar a su amigo, pero con la precaución que tiene un salvavidas, nadó con fuerza haciéndose a la orilla, alcanzó a Paco por la camisa, y luchando contra la fuerte corriente logró sacar a la orilla el golpeado cuerpo de Paco, él se fue pegado a la orilla, y unos metros más abajo pudo salir, corrió donde estaba Paco medio ahogado, y con respiración de boca a boca consiguió revivirlo… ¡Qué momentos angustiantes! Y qué heroísmo dio a conocer Felipe, puso en peligro su vida por salvar a Paco y este supo que su amigo era verdaderamente un amigo.

Han pasado los años, y ahora Paco y Felipe con sus familias, y convertidos en empresarios, le dan gracias a Dios por esa profunda amistad, se ayudan como hermanos, y caminan Juntos por la vida… ¡Quien tiene un amigo ha conocido el amor más desinteresado!… ¡Ese que viene de Dios!