La píldora anticonceptiva

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Rodolfo A. Echavarría Solís.-

Ayer, viernes 13 de septiembre, se conmemoró el 15 aniversario del fallecimiento de Luis Miramontes, pieza clave en el desarrollo de la píldora anticonceptiva, la cual significó el inicio de la revolución sexual en casi todo el mundo. Por primera vez la mujer podía controlar el momento de la concepción, lo que ayudó a su liberación en varios aspectos.

 

NIÑEZ

Luis Ernesto Miramontes Cárdenas nació el 16 de marzo de 1925, en Tepic, Nayarit. Creció en los años posrevolucionarios y en un ambiente machista, en el que casi todos los problemas se resolvían a balazos. Su padre fue un político importante que, sin embargo, no lo reconoció como hijo, lo que le dejó una marca de por vida.

Luis Miramontes fue criado por su madre y sus tías, por lo que desarrolló un gran cariño y respeto hacia las mujeres –a pesar del ambiente en que creció–. En los primeros años de su educación estuvo bajo la tutela de una de sus tías, María Dolores Cárdenas Aréchiga, quien había formado parte de las tropas de Francisco Villa.

La señora Dolores colaboraba, como profesora rural, en la labor educativa emprendida por el presidente Lázaro Cárdenas. El libro que determinó la vocación de Miramontes como químico fue “Los cazadores de microbios”, de Paul de Kruif, el cual leyó siendo niño.

El joven Luis Miramontes llegó a la Ciudad de México, en 1943, con el fin de ingresar a la Escuela Nacional Preparatoria, en San Ildefonso –después de obtener una beca–. En 1945 fue aceptado en la Escuela Nacional de Ciencias Químicas, de la UNAM (en ese tiempo ubicada en Tacuba). Obtuvo el título de Ingeniero Químico en 1949.

 

SYNTEX

El científico estadounidense Russell E. Marker buscaba, en los años cuarenta, una forma de producir progesterona a partir de plantas. En ese tiempo se obtenía de animales mediante un proceso muy caro (un gramo de progesterona pura costaba ochenta dólares). Conocedor de la tradición herbolaria de México, llegó a nuestro país con ese propósito.

Marker logró producir varios kilos de progesterona a partir de una planta de Veracruz, llamada “cabeza de negro”. Regresó a Estados Unidos para conseguir apoyo con el fin de producirla industrialmente, pero, debido a que la producción estaba acaparada por la Segunda Guerra Mundial, no consiguió despertar el interés de los inversionistas.

Nuevamente en México, se asoció con el empresario húngaro Emeric Somlo para fundar los Laboratorios Syntex. Sin embargo, poco tiempo después una disputa por dinero ocasionó la ruptura, por lo que Marker se fue a Estados Unidos (con la idea de que se llevaba consigo el secreto de la producción de progesterona).

En los Laboratorios Syntex lograron reproducir los resultados de Marker, obteniendo las hormonas a partir de otra planta, el barbasco. En el tiempo que estuvo Marker en la empresa no permitía que nadie más supiera del proceso, así que tenía como asistentes a personas analfabetas, a quienes solo enseñaba el trabajo manual necesario.

Esta política cambió con su salida, por lo que Syntex firmó un convenio con la Escuela Nacional de Ciencias Químicas, con el fin que sus estudiantes realizaran sus trabajos de tesis en sus instalaciones y publicaran los resultados en artículos de revista (algo que no era común en los laboratorios comerciales). Gracias esta política de Syntex, llegó a México Carl Djerassi para trabajar en la obtención de hormonas.

Carl Djerassi era un científico de origen austriaco, quien había llegado a los 16 años a Estados Unidos, huyendo del régimen nazi. Debido a la pobreza en que vivía, escribió una carta a la primera dama estadounidense, Eleanor Roosevelt, solicitando una beca. La respuesta fue positiva, por lo que pudo continuar sus estudios.

 

LA SÍNTESIS

Luis Miramontes llegó a Syntex en 1950, para trabajar en su tesis, bajo la dirección de Djerassi. En conjunto con este y George Rosenkraz logró, el 15 de octubre de 1951, sintetizar la noretisterona, ingrediente activo del primer anticonceptivo oral. En marzo del año siguiente su hallazgo fue reportado en un artículo del Journal of the American Chemical Society. La patente estadounidense fue otorgada el uno de mayo de 1956.

Las pruebas iniciales se realizaron con seis mil mujeres de Puerto Rico y Haití, y posteriormente, en Estados Unidos con diez mil voluntarias. En 1960 la Food and Drug Administration aprobó la comercialización de la píldora anticonceptiva. En seguida apareció Norlutin, de Syntex y, poco después, Envoid, de la compañía Searle.

De acuerdo al propio Miramontes, la píldora alteró la relación natural entre sexualidad y concepción; generó en muchos sectores sociales profundos y graves cuestionamientos morales y, en otros, actitudes reaccionarias y obtusas. Sin embargo, afirmaba que dio a la pareja la capacidad de prever, determinar y procurar las condiciones propicias para la formación de la familia.

Sobre su descubrimiento, afirmó en un artículo: “No soy el inventor de la píldora anticonceptiva, el inventor fue Gregory Pincus, a quien conocí y me distinguió con su amistad; yo soy el descubridor del compuesto químico que la originó. Algunos dicen que somos los padres de la píldora, no los inventores”.

La esposa de Luis Miramontes –con quien tuvo diez hijos– recordaba que vivían en Atizapán, Estado de México (zona casi rural en esa época), y el cura del pueblo, cuando se enteró de que era la esposa del inventor, la amenazó con excomulgarla.

 

RECONOCIMIENTOS

Luis Miramontes fue uno de los fundadores del Instituto de Química de la UNAM. Registró 40 patentes nacionales e internacionales y realizó un gran número de publicaciones. En 1964 el Departamento de Patentes de Estados Unidos eligió a la píldora anticonceptiva como uno de los 40 inventos más importantes registrados entre 1794 y 1964. Luis Miramontes fue aceptado en el USA Inventors Hall of Fame al lado de grandes científicos e inventores.

En el 2004, en el Reino Unido, la píldora fue elegida como una de las invenciones más importantes de todos los tiempos. Luis Miramontes es considerado uno de los tres químicos más importantes de la historia de México, junto con Andrés Manuel del Río y Mario Molina. En nuestro país los reconocimientos tardaron en llegar; en el 2001 la Secretaría de Salud y la UNAM le realizaron conmemoraciones, aunque hasta la fecha su nombre sigue siendo desconocido para la mayoría de los mexicanos.

 

LEGADO

Luis Miramontes recibió solo diez dólares por su descubrimiento. Años después, una firma de abogados de Estados Unidos le envió una carta para decirle que había mucha gente haciéndose millonaria con la píldora y que él podía pelear por ese dinero, pero enfrente de sus hijos la rompió y les dijo que no le interesaba.

Le gustaba la fotografía, la pesca y la cocina. Su mayor orgullo era ver a sus hijos, especialmente a las mujeres, convertidos en profesionistas. Luis Miramontes falleció el 13 de septiembre de 2004, en la Ciudad de México. Cuando sus hijos llamaron a un periódico de circulación nacional para informar del deceso, la única respuesta que obtuvieron fue la lista de precios para la publicación de la esquela.

Dejemos aquí el reconocimiento para este científico, cuyo descubrimiento cambió para siempre las relaciones entre hombre y mujer y, además, contribuyó a la liberación femenina que se vive actualmente.

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