Constituyamos círculos de estudio

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Héctor F. Saldívar Garza.-

Las sociedades que pretenden avanzar en su desarrollo, van ideando formas diversas que les faciliten lograr ese propósito. En años recientes, una de las medidas que más han practicado es constituir Círculos de estudio, a través de los cuales realizan sesiones periódicas donde presentan temáticas interesantes que motivan a la reflexión y el debate. De esa manera se informan, desarrollan criterio propio y el sentido crítico.

Estos constructos no son una novedad, ya que en muchos países se han forjado a través del tiempo. Donde más se tiene información de su existencia y operatividad es en Europa, que como viejo continente, muchos de los países que lo integran cuentan con gran avance y en ello han contribuido los Círculos de estudio.

Los organismos en los que más se promueve su creación y funcionamiento es en las universidades; esto sucede principalmente a través de profesores, pero ocasionalmente también los integran estudiantes. Como suele suceder en este caso y en muchas otras actividades que se despliegan en las sociedades, sólo en algunas facultades o unidades académicas se encuentran funcionando. Principalmente se les detecta en los centros educativos donde se imparten carreras del área social, la ciencia política, el derecho y la filosofía. Esto no significa que su funcionamiento sea ineficiente en otras áreas del saber, pero es evidente que la reflexión y el debate son consustanciales a las disciplinas enunciadas en el párrafo precedente.

Tenemos información que en países del norte de Europa, en algunas ciudades, vecinos de barrios con alto nivel de desarrollo, por las tardes, después de cumplir con sus labores cotidianas, algunos días se reúnen para debatir temáticas de su interés. De acuerdo a criterio propio toda agrupación humana debería fomentar el desarrollo, sin embargo en los países con mayor atraso en cuestiones generales, la resistencia a adentrarse en estas actividades se privilegia, aplicándose mayor tiempo a lo rústico, comprendiendo esto lo lúdico y superficial.

En cuanto al tiempo dedicado al desarrollo personal, se sabe por experiencia que está íntimamente relacionado con la procedencia familiar; asimismo es conocimiento generalizado que se impacta más al individuo en la niñez; y al momento de su arribo a la pubertad, la influencia del medio ambiente en lo general y un largo tiempo del día dedicado a la tecnología con fines de entretenimiento, son lo determinante en su futuro. De tal manera que si se anhela una posteridad excelsa para la sociedad mexicana, debemos cuidar a la nueva generación aplicando esa información expresada anteriormente y alentarlos para que creen y asistan a Círculos de estudio.

En cuanto a los tópicos a tratar en estos organismos, se debe tener cuidado que comprendan cuestiones novedosas para estar actualizados, pero que además sean de beneficio para los propósitos de constituir una cultura general amplia y profunda.

De los grupos sociales que más se han aplicado a preparar teóricamente a sus miembros que lo integran mediante centros organizados como Círculos de estudio, se han distinguido los pertenecientes a la masonería, los cuales se han manejado a través de organizaciones secretas desde el siglo XIII. Para algunos autores, los gremios constructores de catedrales medievales fueron los iniciadores de esas organizaciones donde los más preparados instruían a los aprendices, formándolos para cumplir adecuadamente su función operativa. Otros escritores afirman que los Círculos de estudio tuvieron sus principios en el antiguo Egipto en el templo de Salomón; y unos más ubican su origen en la Edad Media.

A México, la masonería llegó a través de los franceses en la segunda mitad del siglo XVIII, incluso a Hidalgo, Morelos e Ignacio Allende, tres de los principales líderes de la Independencia, algunos autores aseguran que pertenecieron a esas facciones que eran un tanto misteriosas y operaban como Círculos de estudio.

A mediados de los años 60, cuando arribé a la Ciudad de México a estudiar el nivel medio y superior, pude detectar que había pequeñas organizaciones que operaban en la penumbra, sesionando en horas y lugares poco accesibles, algunas de los cuales se abocaban a formar teóricamente líderes que apoyaran a sindicatos obreros, con la finalidad de orientar para su desarrollo. Se hablaba en corrillos en las cocinas económicas donde nos alimentábamos y asimismo en las escuelas donde estudiábamos, que los líderes pertenecían al Partido Comunista Mexicano; sobre el cual nunca me enteré de su existencia real, porque dada la situación política, este operaba solo en la clandestinidad.

Actualmente, con ese impacto que han tenido los Círculos de estudio, los partidos políticos están procurando incorporarlos a su estructura con la finalidad de formar cuadros de personas más preparadas, buscando evitar la pena que en ocasiones les embarga, cuando algunos líderes o funcionarios de sus organizaciones son sorprendidos por periodistas con preguntas que bien podrían contestar estudiantes de secundaria, y ellos se equivocan al responder.

Entonces, queda claro que los Círculos de estudio deben constituirse a la brevedad, porque es evidente que el ámbito económico, político, social en el que se desenvuelven nuestras sociedades está lejos de interesarse en el desarrollo de las mayorías, sobre todo de aquellos que provienen de estratos que pudiesen generarle oposición a la clase privilegiada. Por lo que un sector intermedio de la sociedad, es el que debe proponer iniciativas para lograr que la franja de diferencias entre detentadores de una vida digna y los que carecen de ella vaya siendo menos amplia.

Recordemos que el sistema capitalista tiene sus intereses muy definidos, íntimamente relacionados con lo material; y humanizarlo, será tarea que implicará trabajo de generaciones de hombres de bien que sueñen con un mundo de bienestar generalizado. Este grupo selecto debe ser promovido principalmente por todos aquellos que fuimos privilegiados con la oportunidad de formarnos en la escuela pública, y esto nos ha permitido vivir sin sobresaltos provocados por las carencias de aquello que es indispensable.

Los demás que se sumasen, seguro que serían recibidos con agrado, y a criterio propio propondría brindarles un reconocimiento especial por compadecerse del necesitado aún sin pertenecer a ese sector.

 

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