Para Woayni ‘nada ESTÁ EN CHINO’

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Shalma Castillo.-

El deseo de querer aprender un idioma asiático la lleva a explorar un mundo nuevo y desconocido.

Solo dejando el miedo ha logrado cumplir sus sueños.

Woayni Asencio Su tiene 23 años, además del español habla inglés y sigue aprendiendo coreano.

Es Licenciada en Negocios Internacionales y algunas materias de su carrera las realiza en Corea del Sur, en Hanyang University.

En aquel país asiático trabaja dando clases de español y participa en foros con pláticas en inglés, para que los coreanos practiquen estos idiomas.

Es originaria de Ciudad Mante, Tamaulipas, y continúa preparándose en idiomas para poder realizar otra movilidad en el extranjero.

INTERCAMBIO A COREA DEL SUR

Woayni comparte que desde que entra a la universidad tiene la intención de realizar una movilidad académica.

Cuando se presenta la oportunidad no duda en aprovecharla, y de diversos países que tiene opción elige Corea del Sur, porque el idioma que hablan allá es de su interés aprenderlo.

Aunque confiesa que la intención en un inicio es irse a China, pero como no hay convenio con universidades de allá, opta por la siguiente opción, Corea del Sur.

Estando allá, también aprovecha para trabajar dando clases de español y participar en foros de inglés para coreanos que quieren aprender estos idiomas.

 

LA ADAPTACIÓN

En un principio piensa que no es difícil adaptarse en cuanto a las comidas del país. Sin embargo, al llegar a Corea del Sur es el principal choque cultural.

“Un compañero que en ese entonces realiza su estancia en Corea del Sur me comenta que regularmente come pollo frito y pizza, y yo le digo que por qué no come la comida tradicional. Y al llegar me doy cuenta, en realidad la comida no me encanta, pero cada día es una aventura nueva”.

Uno de los principales desafíos es el idioma, ya que llega sin saber nada de coreano, y muy poca gente habla inglés.

Para elegir comida de un menú se basa en la foto del platillo, porque no entiende lo que dice.

En la universidad no tiene inconveniente para relacionarse, ya que la mayoría de los estudiantes hablan inglés.

Así como en las estaciones de metro, los letreros tienen traducción en inglés, y por eso no se le dificulta, en realidad el problema es con las personas.

Sin embargo, comenta que el mayor reto en Corea del Sur es aprender qué sí se puede hacer y qué no.

“Todo mundo tenemos la idea de que en Asia las personas son muy respetuosas, y en Corea del Sur sí se da mucho eso. Hacer amigos coreanos es un poco difícil porque hay una barrera cultural, son muy tímidos y los mexicanos en general somos extrovertidos, escandalosos, platicadores”.

 

UN POCO DE COREA DEL SUR

En su estancia, una de las celebraciones que le toca disfrutar es el cumpleaños de Buda; la festividad dura dos semanas y cada día hacen algo diferente, desfiles, luces de muchos colores y figuras, conciertos, bailes y todos con la vestimenta tradicional coreana que se llama hanbok.

En Seúl, Corea del Sur, son muy sanos, los platillos tradicionales es el kimbap, es como el sushi, pero más grande y con el alga por fuera.

El bibimbap es un bowl con base de arroz y verduras encima y en el centro tiene un huevo estrellado un poco crudo.

Y el kimchi, que lo comen en todos los platillos, así como la salsa en los tacos mexicanos.

En la cultura vial hay que tener mucho cuidado con las motocicletas, porque se suben hasta las banquetas. Los automóviles sí respetan al peatón y los cruces tienen un sonido de siga para personas invidentes.

Lo que más le impacta es la seguridad que hay en la ciudad, “en los restaurantes las chavas se paran y van al baño, dejan sus pertenencias en la mesa como si nada, y tú sabes que al regresar ahí van a estar las cosas”.

 

ANÉCDOTAS PARA RECORDAR

Recuerda la ocasión en que pierde su celular; “muy triste llorando en la calle por no encontrar mi celular, se me acerca la gente a preguntar si estoy bien, y uno de ellos me dice que no me preocupe, que me va a regalar un celular, y le digo que no, pero insiste y un amigo intercambia número con él, pero decimos que no va a comunicarse, ¿quién te va a buscar para regalarte un celular sin conocerte?, y al siguiente día se contacta con mi amigo, no lo podemos creer, y ya nos pusimos de acuerdo para vernos en una estación, yo llevo dinero para darle y al final no me lo acepta, simplemente me regala el celular”.

Otra de las experiencias es cuando se dirige a la embajada mexicana, recién que llega a la ciudad, acompañada de su amigo.

“Se nos acerca una coreana y nos habla en inglés, nos dice que si queremos experimentar una ceremonia tradicional, y dijimos que sí, pero que no tenemos tiempo, y nos dice que no importa, que nos espera a que acabemos nuestras cosas en la embajada”.

“Nos acompaña porque no sabemos cómo decirle que no. Nos vamos en el metro y llegamos, entramos a un edificio donde hay más personas; un espacio con mesas y para tomar té, y nos piden que nos cambiemos la vestimenta tradicional. Nos explican que es un programa para enseñar la cultura coreana y hacemos un ritual. Hay mesas bajitas con fruta, incienso, vasos y té. Hacemos reverencias muy cansadas, porque se repiten muchas veces sin parar. Nos dicen que no podemos abrir los ojos porque es irrespetuoso, pero digo cómo crees que vengo a una ceremonia coreana y no ver nada, entonces medio abro los ojos y también para ver que sigue mi amigo ahí, y al final nos dicen que podemos agarrar fruta, la fruta es muy cara, entonces se me hace raro que la regalen. Pero luego nos dicen que tenemos que pagar, pero nos piden una cantidad que no pagamos, solo dejamos cinco dólares. Al regresar a la casa nuestra rentera nos dice que es una forma de estafar”.

ATRÉVETE

“Que el miedo de salir al exterior se convierta en emoción. Cada vez que algo me da miedo, prefiero verlo por el lado emocionante y eso me anima a intentar lo que sea”.

“Si siempre tienes miedo, nunca vas a hacer nada”.

Comparte que actualmente hay muchos programas de escuelas o gobiernos, no es fácil, pero siempre encuentras la manera de lograrlo.

Platica que continúa preparándose en el idioma para poder conseguir otra beca y estudiar otro nivel académico.