Pequeños grandes bailarines

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Valeria Maldonado.-

Los campeones nacionales de huapango del 2019, en la categoría Pony, son orgullosamente victorenses. Se trata de los pequeños y talentosos bailarines Jacinto Verdines Rodríguez de cinco años de edad y Bárbara Casandra González Castillo de cuatro años y para conocer un poco más de ellos, sus padres platicaron con nosotros.

Estos niños victorenses, han demostrado con su baile que la edad no es un limitante para destacar, menos cuando se tienen las ganas, el gusto y el apoyo de sus seres queridos. Ellos, en compañía de sus respectivos papás han puesto el nombre de Ciudad Victoria como referente dentro del mundo del folclore.

Los padres de Jacinto: Amelia Rodríguez Gallegos y Jacinto Verdines Barrón expresaron que el gusto por el baile de su hijo, quine baila desde los dos años de edad, tal vez viene desde antes de que él naciera pues a ambos les gustaba el baile desde que eran jóvenes.

“Cuando éramos novios mi esposa y yo, salíamos mucho a bailes y jaripeos entonces pienso que por ahí viene el gusto de él. Y siempre cuando estaba en la panza de su mami yo le ponía canciones, era algo muy bonito”, comentó el señor Jacinto.

Recordó que la primera vez que su hijo tuvo una presentación fue a los tres años, cuando los invitaron a un evento en la Colonia Buena Vista donde bailó un son veracruzano y un son jarocho. Ahí  convivió con los Norteños de Río Bravo, quienes se sorprendieron con la destreza del pequeño Jacinto.

Aunque en la actualidad los bailes típicos son en lo que este bailarín se enfoca, también se da tiempo para practicar de vez en cuando el beisbol, así como jugar a tocar el acordeón, un instrumento que le llama la atención y que tal vez en un futuro aprenda a tocar.

Sobre el haber ganado el primer lugar nacional de huapango, sus padres se dijeron orgullosos aunque saben que es solo el inicio “y no debemos perder los pies de la tierra porque hay que mantener siempre la humildad. Y nos da mucho gusto verlo arriba de un escenario bailando y representando a la Ciudad”.

Al respeto, la mamá de la pequeña Bárbara, Casandra Castillo señaló que el haber visto ganar a su hija dicho concurso la llenó de orgullo porque “se siente bonito que la gente la vea y más por su edad que está chiquita, incluso hay mamás del grupo donde está ahorita que me dicen ‘baila mejor que mi hija’ y se siente orgullo”.

 

También contó que los pasos de su hija dentro del baile iniciaron cerca de los dos años, aunque no fue en la danza folclórica sino en clases de zumba: “yo iba a clases y me la llevaba, entonces se empezó a meter a las clases y se aprendió las coreografías, después la metí a ballet a los tres años”.

El gusto por el baile folclórico empezó cuando empezó a ver que cerca de la casa de su abuela ensayaban, actividad que despertó la curiosidad en Bárbara y lo que llevó a su mamá a tomar la decisión de meterla a las clases. Fue así que empezó a descubrir su talento por este tipo de bailes.

Actualmente, esta bailarina sigue desarrollando su talento en el Grupo de Danza de Chuy Cardoza. Y pese a su corta edad, ya ha tenido diversas presentaciones importantes pues con solo dos años, participó en el Carnaval de Ciudad Victoria, después participó en un recital de ballet y finalmente se convirtió en campeona nacional de huapango.

Sobre este logro, Casandra expuso que fue una decisión que tomaron casi de último momento y que entre ella y los papás de Jacinto empezaron a poner a practicar a sus hijos indicándoles algunas cosas básicas, “los ensayábamos en la Concha Acústica casi todos los días hasta que llegó la fecha del concurso”.