Wernher von Braun

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Rodolfo A. Echavarría Solís.-

En la mañana del dos de mayo de 1945, un joven alemán viajaba en bicicleta, con el fin de llegar hasta las líneas enemigas. Su objetivo era entregarse al ejército norteamericano (pidió llevar a cabo esta misión debido a que él era el más joven, el que mejor hablaba inglés y el menos importante). Al toparse con un soldado de la División 44 le dice: “Mi nombre es Magnus von Braun. Mi hermano inventó el V-2. Queremos rendirnos”.

Sin embargo, cuando el soldado lleva al joven con el oficial en jefe, este no le da demasiada importancia, y solo le dijo que si era cierto se presentara al día siguiente con todo el grupo de científicos. Fue así como los Estados Unidos obtuvieron –sin esfuerzo– uno de los botines más preciados de la Segunda Guerra Mundial.

 

EL SOÑADOR

Wernher von Braun nació el 23 de marzo de 1912, en Wirsitz, Alemania (hoy Wyrzysk, Polonia). Su familia formaba parte de la nobleza alemana. Desde niño comienza a soñar con la posibilidad de enviar cohetes al espacio, a partir de la lectura de las obras de Julio Verne y H. G. Wells. Incluso, construye un cohete que logra que se eleve y estalle, por lo que la policía llega a su casa a arrestarlo, y su padre tiene que ir por él.

A los 12 años su madre le regala un telescopio, con motivo de su confirmación. Además, se le permite pasar dos horas por las noches explorando el cielo, antes de acostarse. Poco tiempo después, ya está dedicado seriamente al estudio de la astronomía. En 1925 ve el anuncio de un libro titulado “El cohete a los espacios interplanetarios”, de Hermann Oberth, e inmediatamente lo pide por correo.

Sin embargo, cuando von Braun recibe el libro, se siente completamente decepcionado, ya que contenía una gran cantidad de símbolos indescifrables para él. En ese momento corre a ver a su profesor de matemáticas, y le dice mientras llora: “¿Cómo puedo entender lo que dice este hombre?”.

Su profesor le explica amablemente que si quiere dedicarse a fabricar cohetes, no bastaba con soñar y leer novelas futuristas, sino que era muy importante que estudiara física y matemáticas, con el fin de comprender su funcionamiento y diseñarlos. Von Braun sigue su consejo y se dedica a estudiar con ahínco estas ciencias, con tan buenos resultados que se gradúa del bachillerato un año antes que su generación.

 

EL COHETE V-2

Von Braun ingresa al Tecnológico de Berlín, donde se gradúa como ingeniero en aeronáutica, en 1932. Además, había comenzado a trabajar como asistente del profesor Oberth –autor del libro que cambió su vida–. En 1934 obtiene el grado de doctor en la Universidad de Berlín. Su tesis sobre propulsión líquida de cohetes fue financiada por el ejército alemán.

Una vez graduado, von Braun se afilió al partido Nazi y comenzó su trabajo en el ejército. En el laboratorio situado en Peenemünde, en la costa del mar Báltico, diseña, junto con un equipo de científicos, el temible cohete V-2 (14 m de largo, 12 mil kg de peso, que alcanzaba una velocidad de cinco mil 600 kilómetros por hora).

Los cohetes V-2 se desarrollaron en la fábrica Mittelwerk, con el empleo de prisioneros de los campos de concentración –murieron más personas en esas fábricas que en los bombardeos con los cohetes–. En septiembre de 1944 iniciaron los lanzamientos para bombardear las ciudades de Londres, Inglaterra y Amberes, Bélgica. Debido a su velocidad, eran muy difíciles de detectar, y causaron miles de muertes.

Como disculpa, Von Braun siempre comentó que de no haberse afiliado al Partido Nazi, no habría podido realizar sus investigaciones –algo que suena lógico–. De todos modos, en una ocasión la Gestapo lo arrestó por haber declarado que no le importaban los planes de Hitler, que él lo único que quería era desarrollar los cohetes. También solía decir que su objetivo era lanzar un cohete al espacio, y que los cohetes V-2 eran solo una aplicación inmediata que tenía que desarrollar.

 

OPERACIÓN PAPERCLIP

A principios de 1945, estaba claro que los alemanes no ganarían la guerra, por lo que Von Braun y su equipo de científicos deciden que lo mejor es rendirse a los norteamericanos (el Ejército Rojo se acercaba), por lo que su hermano menor es enviado para comunicarles su entrega, junto con todos los equipos de pruebas y documentos clasificados.

En ese momento el ejército de los Estados Unidos llevaba a cabo la “operación paperclip”, que consistía en capturar a los científicos alemanes, con el fin de incorporarlos a sus investigaciones, y así evitar que los atraparan los soviéticos. Von Braun, junto con su equipo, son trasladados a los Estados Unidos y comienzan a trabajar en el desarrollo de cohetes para el ejército norteamericano.

 

LA NASA

En 1958 se crea la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA, por sus siglas en inglés), y Von Braun es nombrado director del Centro Marshall de Vuelo Espacial. La investigación sobre cohetes se traslada a esta agencia con el fin de colocar un hombre en la Luna. El desarrollo del cohete Saturno V fue una pieza clave para lograr este objetivo.

El punto culminante de su carrera científica ocurrió el 20 de julio de 1969 con el lanzamiento del cohete que llevaría, por primera vez en los miles de años de historia de la humanidad, a un hombre a dejar su huella en nuestro satélite.

 

LA FAMA

Von Braun fue reconocido por todos como el científico que logró llevar a los norteamericanos a la Luna –y de esta forma ganarle la carrera espacial a los rusos–. Por lo tanto, se le perdonó su pasado nazi, y se convirtió en una persona muy querida por el pueblo estadounidense. Incluso, realizó una serie de programas de divulgación científica para Disney.

Von Braun fue un hombre muy atractivo que siempre tuvo mucho éxito con las mujeres. Desde su época de estudiante era conocido por tener varias novias a la vez. Después, como científico, tuvo varias aventuras y en una ocasión estuvo a punto de casarse. Poco después de su llegada a América, le envió una carta a su prima Maria von Quistorp, en la que le propone matrimonio. En 1947 obtiene el permiso para viajar a Alemania a casarse y regresar con su esposa. El matrimonio tuvo tres hijos.

 

EL LEGADO

Al final de su carrera von Braun trabajó en Washington, D.C., en un programa de desarrollo estratégico de la NASA, y posteriormente, en la compañía Fairchild. A fines de 1976 se retira debido a su deteriorado estado de salud. El Dr. Wernher von Braun falleció, víctima de cáncer, el 16 de junio de 1977, en Alexandria, Virginia, EU.

Su gran legado consistió en abrir las puertas del espacio a la humanidad, con las posibilidades infinitas que ofrece. Todo esto, a partir de la lectura de las novelas de Julio Verne, por parte de un niño que –como tantos otros– soñaba con los viajes espaciales.

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