Aventuras del Chicote en Victoria

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Francisco Ramos Aguirre.-

Cómico de altos vuelos, Armando Soto La Marina El Chicote (1909-1983) vivió sus mejores momentos durante la célebre época de oro del cine nacional. Rápidamente se perfiló como uno de los artistas más populares del género de charros y pistoleros, gracias a sus actuaciones de “patiño” en más de cuarenta películas con los ídolos Jorge Negrete, Pedro Infante y Pedro Armendáriz,.

Alternaba las actividades cinematográficas con presentaciones en cines, teatros y plazas de toros por todos los rumbos del país. Su corta estatura y simpatía, contrastaba con el carácter agresivo y valentón, probablemente inspirado en sus actuaciones bravías a caballo, sombrero ancho y pistola al cinto al estilo ranchero. A este perfil o estereotipo nacionalista agregamos su enorme encanto hacia Jorge Negrete, problemas con la bebida, irresponsabilidad profesional y la tendencia de retar en un duelo a balazos a le causaba algún problema.

De cualquier manera, su prestigio y simpatía eran innegables. El año que el famoso Chicote visitó Ciudad Victoria había filmado por lo menos cuatro películas que le generaron suficiente dinero para darle vuelo a sus francachelas, comprar una casa y adquirir un ostentoso automóvil para trasladarse a la Capital tamaulipeca.

Sin embargo, la tarde del jueves ocho de junio de 1949 tan pronto abandonó su habitación del Hotel Sierra Gorda empezaron los problemas. Poco antes de su presentación con una caravana de estrellas en el Cine REX contratada por el Club Rotario, El Chicote tuvo un incidente en la calle Nueve Hidalgo y Morelos, mientras circulaba en contra del tráfico normal su lujoso automóvil. El asunto no habría pasado a mayores, pero se topó con el auto de Norberto Uriegas hijo del tesorero del Estado, quien transitaba de manera correcta.

Luego de un repertorio de bocinazos, ademanes y palabras obscenas, ambos bajaron de sus vehículos dispuestos a protagonizar una pelea a golpes. Mientras los parroquianos se concentraban alrededor de ellos, El Chicote al estilo de las películas rancheras,  sacó un revólver mientras el joven Uriegas hizo lo mismo. Seguramente imaginó encontrarse en una locación cinematográfica, porque de inmediato como buen macho mexicano el actor retó a su oponente a un duelo a balazos.

Por fortuna dice el periódico El Heraldo: “…el Capitán López Jefe de la Policía Local, se dio cuenta de ello siguió a los presuntos duelistas y los desarmó. Ahí se acabó el sainete. Pero El Chicote, que se ha convertido en el azote de la Ciudad desde que llegó, disparó su pistola en un lugar non santo, y hasta en la presentación que hizo en el Teatro Juárez, se presentó a medios chiles como se dice”.

El artista tuvo otra presentación en el Cine REX. Para colmo de males, al salir del recinto golpeó fuertemente sin mayores consecuencias la defensa del automóvil del doctor Valentín Lavín Govela, quien tenía su consultorio a un costado del REX. Todo indica que el clima caluroso le sentó bien al célebre artista, porque a decir de la nota periodística: «…al huir el representante con el dinero, se quedó embotellado en Ciudad Victoria.»

La tradición oral afirma que vieron al Chicote varios días en estado etílico. Anduvo tambaleándose en calles y cantinas por todos los rumbos de la ciudad, por ejemplo, cerca del cementerio del Cero Morelos. Uno de los reporteros advirtió: “A ver si el señor Luis Quintanilla toma nota de todo esto, para que cuando a él le toca traer artistas los aleccione de que nuestra población es una gran familia, que todo se trasluce, máxime su arman relajo”.

Además sugiere prevenirse sobre la próxima visita de Sara García a beneficio de la Casa Amiga de la Obrera. Porque ella aparece echándose unos tequilas con Pedro Infante en la película Dicen Que Soy Mujeriego. Por tal motivo, el columnista expresa su temor que la abuelita del cine nacional, protagonice una escena similar a  su colega.

Lo cierto es que a pesar de los negritos en el arroz, el festival artístico fue todo un éxito: “…El Chicote  con su sola presencia y su peculiar voz, hizo reír al público…Pambazo, magnífico cómico hizo varias imitaciones que le valieron el aplauso del público…La Torcasita cantó y conquistó al respetable…La Lola, también se emocionó cuando recibió más aplausos de los que merecía, según dijo…Las Hermanitas Mora Landeros, bien acopladas y con esos cuerpos ceñidísimos queriendo competir con Gilda”.

También actuaron los Hermanos Flores, interpretando canciones tamaulipecas. El maestro de ceremonias fue Guillermo Manzur y el sonido estuvo a cargo de la XEBJ. En tanto Alberto García de la Llata, Jefe de las Comisiones de Seguridad envió exhortos a las autoridades de Mante, Linares y Monterrey a fin de atrapar al representante estafador de los artistas, quien huyó con los honorarios de los artistas.

 

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