Orientaciones que pueden impactar la formación de las personas

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Héctor F. Saldívar Garza.-

Las apreciaciones que un profesor tiene sobre su actividad educativa, quizá  varíe con base en el nivel educativo donde se desempeña. En el caso de los que laboran en universidades, por ser este el último peldaño en la formación, que proporcionan, deben sostener con sus alumnos una comunicación profunda, donde no se omita señalarles sus carencias y apoyarles a superarlas.

En reiteradas ocasiones, para que no lo olviden, deben insistirles  que el paso número uno que debe cubrir un profesionista es poseer información, pero esta es importante que sea de primera mano, es decir producto preferentemente de trabajos de investigación que ellos mismos realicen y, por supuesto, que los documentos consultados para la construcción del estudio hayan sido publicados en los últimos cinco años, para que reúnan vigencia.

Asimismo hacerles comprender que los conceptos encontrados como información nueva, deben en forma pronta consultarlos para clarificarlos en su mente y asimilarlos como corresponde. De esta manera, el nuevo conocimiento podrán emplearlo manejándolo en las construcciones intelectuales que elaboren, e igualmente podrá ser material a esgrimir en los debates donde participen.

Este sencillo prólogo, es consecuencia del propósito de abordar a continuación una concepción que la manejan a menudo periodistas de editoriales, articulistas, escritores de revistas y libros, profesores, y otras personas, siendo a su vez empleada por sus lectores; de tal manera que al presentarse inicialmente sin la claridad necesaria, su reproducción mantendrá la negatividad, desvirtuando el sano propósito que generalmente existe al momento de comunicarnos, y es alimentar a quienes nos escuchan con datos, conceptos o ideas correctas para ir promoviendo una sociedad más desarrollada.

Todo lo referido viene a colación porque ha sido práctica común que escuchemos o leamos críticas dirigidas al modelo neoliberal en el que se desenvuelve la sociedad mexicana, pero éstas se realizan en cuanto a su periferia, porque muchos de quienes las vierten carecen de mayor información sobre el tema. Esto, reafirmamos que no es el proceder adecuado, ya que los temas motivo de pláticas con amigos o incluso empleados en debates para promover mayor cultura y habilidad al momento de sortear circunstancias, es prudente visualizarlos desde varias aristas y desglosarlas una a una hasta profundizar en ellas; es decir, deben someterlas a un análisis.

Esta, es una orientación que generalmente los maestros le brindan a sus alumnos para que resulten abantes en los momentos que sean apremiados por las circunstancias.

En el caso del modelo neoliberal, primero tienen que digerir de dónde surge,  cuáles son sus raíces, por qué lo denominaron así; a continuación paralelarlo con el fenómeno de la globalización, ya que uno a otro se han influenciado al provenir ambos del capitalismo.

Especificando vemos que el primer término se construye con el prefijo griego neo, que entra en la formación de nombres y adjetivos, y  significa nuevo, reciente; y el liberalismo fue una doctrina política, económica y social, que defiende la libertad del individuo y una intervención mínima del Estado en la vida social. Al aplicarse en Francia, en lo comercial se explicaba con la frase “dejar hacer y dejar pasar”.

En lo referente al término globalización, diversos autores afirman que se han presentado globalizaciones para mercar sus productos, pero no todos las ubican en los mismos tiempos. Unos consideran globalización aquella idea que surgió en la edad media por cruzar los océanos, lo cual propició la construcción de embarcaciones de gran calado; igualmente la ubican en el origen del sistema capitalista, pero no todos coinciden su fecha de inicio; ya que unos opinan que empezó en el siglo XIII, otros lo reconocen a partir del siglo XV, algunos más en el XVIII, con la Revolución Industrial y, finalmente, el siglo XX también es señalado como el momento de esa gran transformación social.

Los dos conceptos continúan en revisión, ya que efectivamente, no existe claridad total sobre sus concepciones. Por ejemplo, después de lo señalado, para generar en los lectores o escuchas una apreciación diáfana en su concepción sobre cierto concepto, es recomendable que además de informarse sobre todos los antecedentes  existentes hasta el momento, cada arista explicada puedan entrelazarla con vivencias propias, de las cuales han resultado airosos al presentar su análisis.

Como puede comprenderse, en la medida que vamos interiorizándonos en el conocimiento de las cosas, la observación nos precisa que la experiencia de las personas va siendo exigida hasta el nivel de indispensable; por tal razón, algunos opinamos que la vida presenta tres momentos: el primer tiempo es para informarnos, y básicamente se integra desde el nacimiento hasta aproximadamente los 40- 45 años; el segundo periodo es experimentar, principalmente; y se desarrolla entre los 40-45 y 60-65 años; y finalmente el tercer momento es la conjunción de estudio y experiencia, que genera la producción o creatividad.

Por supuesto que para vivir una vida con ese orden, de acuerdo a mi observación y estudios, es fundamental la intervención de varios elementos: entre ellos citamos que la persona inicie su proceso formativo a temprana edad. Esto como consecuencia de que es la etapa donde resulta más accesible influenciarlo. Otro requisito trascendente, sin considerarlo definitivo, es que la familia donde se lleve a cabo la educación de la persona, sea un contexto adecuado para el propósito pretendido. Entre otras cuestiones, que reciba buenos ejemplos en su núcleo familiar.

Posteriormente es importante que los adultos revisen con detenimiento las escuelas donde se preparará a la nueva generación, ya que las diferencias entre ellas pueden ser notables. Un claustro docente con amplia teoría y experiencia, muy probablemente marcará en los estudiantes la diferencia entre alcanzar un futuro halagüeño u otro repleto de obstáculos.

 

 

 

 

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