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Bogotá, Colombia, 21 Nov (Notimex).- La convocatoria al Paro Nacional en este país se espera agrupe al menos a tres millones de personas en las calles de distintas comunidades.

A la movilización llaman estudiantes, sindicatos, organizaciones indígenas y artistas que se declaran opositores al actual régimen. Sin embargo, el Paro Nacional no inició como tal esta mañana, ya que los preparativos se realizaron desde días antes.

A raíz de ello, el gobierno anunció cierres fronterizos marítimos y terrestres, así como el aumento de militares en las calles de distintas regiones, el envío helicópteros para filmar a los manifestantes en caso de que sea necesario, entre otras medidas de seguridad.

En los días previos se registraron saqueos a los locales de organizaciones y grupos artísticos opositores, ejecutados por la policía, que ha implantado falsos positivos para criminalizar las acciones de la oposición, declaró en entrevista para Notimex Malely Linares Sánchez, doctora colombiana, especialista en Estudios Latinoamericanos.

Algunos medios han asegurado que se tratará de una jornada violenta, pero quienes convocan han llamado a la paz. Existen reportes de posibles infiltrados entre las organizaciones, mencionó Linares, por lo que podrían existir conatos de violencia durante el día.

La influencia extranjera y los colombianos de fuera

El sentimiento de efervescencia que se vive en Chile, Ecuador, Haití, con los Chalecos Amarillos en Francia y los libertarios de Hong Kong, alimenta las manifestaciones que hoy se han visto en Colombia durante la jornada del Paro Nacional, asegura Linares.

“Este estallido social en Latinoamérica obedece a unas estructuras de desigualdad de injusticia, de exclusión, que se presentan a nivel mundial y por ello ha habido varias manifestaciones históricas. La influencia de lo que está pasando moviliza”, comentó la académica.

El sentimiento se conjuga con los problemas sociales que se viven en Colombia, aunque el gobierno asegura que se trata de una influencia extranjera directa.

El cierre de frontera respondió al temor del gobierno a que ciudadanos venezolanos ingresaran al país. El gabinete de Duque ha mencionado en diversas ocasiones que se trata de agentes del Castro-Chavismo, que intentan imponer a la izquierda en el gobierno colombiano.

Durante la campaña, cuando Gustavo Petro competía contra Iván Duque, el partido Centro Democrático aseguró que, en caso de que se votara por la izquierda, Colombia se convertiría en la nueva Venezuela.

Linares narró que, en el proceso electoral, durante el cual se encontraba en Colombia, integrantes de grupos conservadores aseguraron que con la llegada de Petro al gobierno se expropiarían las propiedades privadas y se implementaría la “ideología de género”, con la cual se afectaría a niñas y niños.

Desde el extranjero también hablan los colombianos que se oponen a las medidas que ha tomado el gobierno y han convocado a manifestaciones en diferentes ciudades como México, Brasil, Alemania, Suiza, Francia, Australia, España, entre otras.

Se trata de una diáspora que, Linares asegura, está conformada por personas que han salido del país no sólo por problemas económicos, también por diferencias políticas con el régimen y que, “si estuvieran en Colombia todavía, tal vez no estarían vivos”.

La doctora es parte de esta diáspora. Actualmente realiza una estancia de investigación en la Universidad de Málaga y colabora con la Universidad de Sevilla, pero asegura que este proceso ha sido difícil. Se mantiene unida a su país por medio de sus investigaciones, en las que aborda especialmente la Comunidad de Paz de San José de Apartadó y los indígenas habitantes del Cauca.

¿Por qué protestan en Colombia?

A las calles llevan distintas proclamas: el rechazo a la modificación del funcionamiento de Colpensiones, con el que se eliminaría el sistema de pensiones de solidaridad o generadas por todos los trabajadores, para decidir por un programa individualizado.

El gobierno también ha anunciado que bajará el salario mínimo de los jóvenes, quienes recibirán sólo el 75 por ciento del total estipulado por la ley. El aumento al 35 por ciento del costo de la energía, la privatización de algunas de las empresas estatales y el alza de los impuestos a las clases medias, conjugado al recorte de los mismos a las empresas extranjeras.

La doctora Linares reivindica estas acciones como “el paquetazo de Duque”. Las relaciona con las peticiones del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), para reorganizar la economía del país según los intereses de dichas instituciones.

Linares nos aclara que los universitarios han agregado la denuncia en contra de la corrupción cometida en las universidades, resaltando la Universidad Distrital, en la que algunos funcionarios desfalcaron las arcas de la institución y la tarde de ayer fue condenado Wilman Muñoz, ex director de extensión de la universidad, quien retiró de las cuentas casi tres millones de dólares para uso personal.

Se suma el descontento popular por el asesinato de 800 líderes indígenas, de 200 exintegrantes de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), aún después de la firma de los acuerdos de paz, y el hecho recientemente conocido por la opinión pública: un bombardeo del ejército en la zona del Caquetá, ocurrido el 29 de agosto, donde perecieron 18 personas, de las cuales ocho eran menores de edad.

La seguridad también es una razón para manifestarse. Los paramilitares han tomado los sitios del que las guerrillas se retiraron y el narcotráfico sigue presente, imponiendo su soberanía en algunos territorios estratégicos.

El Clan del Golfo, cártel colombiano, lidera algunas zonas, mientras que los grupos de delincuencia organizada mexicanos también se disputan los territorios de plantíos de coca, como el cártel de Sinaloa y Jalisco Nueva Generación, reportan informes de la DEA.

Iván Duque, el presidente de Colombia, no cuenta con la mayor popularidad: el 69 por ciento de la población rechaza sus acciones en la administración, según la última encuesta de Gallup.

La convocatoria no sólo será atendida por las personas que forman parte de algún colectivo. Ha agrupado a figuras reconocidas como la miss Colombia María Fernanda Aristizábal, representante del país en el certamen de belleza internacional, y el cantante Carlos Vives.

Los colectivos serán acompañados asimismo por “indignados” que no están de acuerdo con el gobierno, pero que no están organizados en sectores sociales específicos.

Se espera que la reacción de esta tarde alcance o supere a las manifestaciones ocurridas en el paro cívico de 1977, que fue la manifestación más importante de la historia colombiana reciente.

Como respuesta esperan que “las medidas que tienen que ver con la reforma laboral y tributaria sean consensuadas o revertidas, sobre todo las relacionadas con menos impuestos a las multinacionales”, aseguró la investigadora.

Linares considera que “con este gobierno no será posible pactar”, pero cree es importante que la protesta social continúe para que en Colombia y en el mundo se demuestre lo que sucede en el país.

En su opinión, el paro “es un quiebre histórico a nivel político y social, de indignación por la crisis humanitaria que se está viviendo en el país. Brinda la posibilidad de que se tomen medidas frente a lo que está pasando”.

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