Enrique Aranda / Año 2: graves y urgentes retos…

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Amén la inmediata reactivación de la economía y la generación de empleos, más el rediseño de su fallida estrategia orientada a frenar la creciente violencia y garantizar mínimos de seguridad a la población, nada parece más urgente hoy, al arranque del segundo año de gestión de Andrés Manuel López Obrador, que asumir un compromiso de respeto pleno al Estado de derecho y sus instituciones —“los órganos constitucionales autónomos en especial”—, la cancelación de toda acción que amenace la vigencia de la democracia y, más que cualquier otra cosa, el cese de las políticas de aliento a la polarización y confrontación de la sociedad que, para decirlo claro, son lo de hoy…

Y esto, al margen proclamas o exhibición de “otros datos” carentes de todo fundamento, merced a que la actividad económica en México se encuentra estancada desde hace al menos tres trimestres y que, de no revertir tal situación, el financiamiento de la necesaria inversión productiva, pública y privada, y el retorno de capitales “fugados”, por ejemplo, la recuperación de índices aceptables de crecimiento y empleos será una aspiración inalcanzable que, más tarde que temprano, impactará incluso las prácticas “clientelares” del propio gobierno federal.

Igual ocurre en el caso de la violencia e seguridad, y el diseño de políticas efectivas para frenar el, al parecer, incontenible avance del crimen organizado, puesto que, a la vista un cierre de año con el reporte de homicidios dolosos más alto de la historia moderna y situaciones tales como el aun insuficientemente inexplicado culiacanazo o el brutal asesinato de nueve mexicano-americanos de la familia LeBarón-Langdon, la expectativa no parece ser nada positiva en éste y otros renglones garantes de la más elemental gobernabilidad.

Cejar en la embestida contra instituciones clave del Estado —“ los organismos constitucionales autónomos”— y el apego irrestricto a la letra y espíritu de la ley en todas y cada una de sus acciones, omitiendo la utilización del Legislativo para, por ejemplo, imponer de manera fraudulenta a titulares o integrantes de otros poderes o entidades, como vergonzosamente ocurrió con la designación de la nueva dirigencia de la CNDH, son también reclamos de una sociedad cada vez más alarmada por desplantes y actitudes oficiales que hacen pensar en un Estado autoritario o, peor, sometido a la voluntad de un solo hombre…

Ahora que, a la vista de lo ocurrido ayer mismo en las multitudinarias manifestaciones en apoyo o repudio a López Obrador y sus políticas, nada parece más urgente que dejar de lado la irresponsable política lopezobradorista orientada a polarizar y confrontar incluso a la sociedad, vía la promoción de un absurdo enfrentamiento de clases que, a mayor o menor plazo, acabará dando paso a situaciones y consecuencias que, insistamos, nadie desea.

Pensar en México, ése parece ser el mayor reto…

ASTERISCOS

* Digno de consideración, sin duda, el público llamado de atención que, en el marco de su primer informe como titular de la Comisión Legislativa de Turismo en San Lázaro, hiciera el quintanarroense Luis Alegre Salazar con miras a destacar la urgencia de establecer un equilibrio y desarrollo sustentable en la materia.

Veámonos el miércoles con otro asunto De naturaleza política.

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