La silla vacía

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Mauricio Zapata.-

El alcalde de Victoria, Xico González se había ido de la sesión del Cabildo del viernes muy molesto.

Quiso regañar a sus “asesores” y “operadores”, pero uno de ellos le dijo que no habían tenido el documento para consensarlo con los regidores.

Y ese fue uno de los problemas: que no vieron el proyecto sino hasta el día de la sesión. Lo cual, no sólo es inmoral sino irregular porque la Ley dice que se deben de dar a conocer con 24 horas de anticipación.

Entonces ordenó lo que debió haber hecho desde antes: la operación política.

Los “asesores” comenzaron a llamar a los regidores “rijosos”. Los del PRI le dieron la espalda y aseguraron que su voto sería similar al de ese día, que el sábado no cambiarían, a menos de que el presupuesto fuera congruente, pero sobre todo, que fuera serio, ya que el proyecto era una tomada de pelo.

El mismo viernes trabajaron en “modificar” el documento, al cual sólo le cambiaron el apartado de viáticos, al que le quitaron 423 mil pesos y lo redistribuyeron a ayudas sociales.

Lo demás quedó igual, en donde la renta para maquinaria, por ejemplo, subió mil por ciento más con respecto al 2019. El uso de la tecnología en ocho mil por ciento más, y además pagarán 450 mil veces más por rentas de oficinas, entre otras cosas.

Los del PAN tuvieron que apechugar, aún así los mandaron llamar uno a uno a la oficina presidencial y salieron con otro semblante. Iban hasta sonriendo.

Lo mismo pasó con los de MC. Estos, habrían sido muy duros durante la sesión del viernes, pero demasiado blandos en la del sábado. Ese día, también entraron con Liceaga a la oficina de Xico y del mismo modo salieron con otro semblante, más relajados.

Eso se notó durante la discusión del tema, dijeron que su voto sería contrario ya que el alcalde González Uresti les prometió transparencia y honestidad. Y ellos le creyeron.

La silla vacía durante los dos días fue la del síndico Luis Torre, el que se dice “abogado amigo”. Se supone que no asistió porque no le pareció el presupuesto y no quería votar a favor algo que no cuadraba, según él.

Sin embargo, al “abogado amigo”, no le queda claro que la opacidad, la corrupción y la incapacidad de los gobernantes se ataca de frente, con debate, con argumentos sólidos, con un discurso y con un voto. No, él cree que con dejar su silla vacía cumplió con el pueblo.

Al final, se cumplió el capricho y todos salieron contentos… ya veremos que tan contento estará el pueblo cuando le rindan cuentas.

Lo que queda claro es que sí, efectivamente, en el recinto del 17 Hidalgo hay una silla vacía.

EN CINCO PALABRAS.- ¿Al pueblo quién lo defiende?

PUNTO FINAL.- Ahora el balón está en la cancha del Congreso. A ver si ellos sí tienen los suficientes.

Twitter: @Mauri_Zapata

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