Un año de gobierno

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Ricardo Gaviño.-

“ Una cadena es tan fuerte como su eslabón más débil”.

 

El antagonismo y la división volvieron hacerse presente en el país el pasado domingo 1 de Diciembre. Desde tempranas horas las calles de la Ciudad México se vieron movilizadas por dos corrientes ideológicas totalmente diferentes, la supuesta oposición del gobierno de Andrés Manuel y los seguidores del mismo.

 

Por parte del grupo opositor estuvo integrado por organizaciones civiles, líderes sociales, partidos políticos y activistas. Los cuales resaltaron personalidades como Julián LeBarón, integrante de la familia que sufrió una desgracia por parte del crimen organizado, el pasado 4 de Noviembre. El presidente del PAN, Marko Cortés estuvo presente, haciendo hincapié que uno de los mayores logros del presidente fue que gracias a su “incapacidad” se lograron organizar todos los grupos afectados por el mal gobierno.

 

Por otra parte, el mensaje de Andrés Manuel. En el que resumió los avances y puntualizó los retos que aún enfrentan en su joven administración. Un evento muy al estilo a la campaña 2018, porque se dio la oportunidad de saludar a gran parte de los asistentes, se tomó fotografías y con ademanes saludaba a quienes le gritaban.

 

Sin embargo, el motivo de esta columna no es el resumen de lo sucedido el domingo, sino el trasfondo y el sabor que nos dejan estos dos eventos de gran relevancia. Por una parte y lo que de cierta manera me sigue molestando, es la falta de estrategia de parte de la oposición para enfrentar un gobierno cien por ciento legítimo. Los partidos opositores no dejan desprestigiar al gobierno y crean movimientos para afectar la imagen de una nueva administración.

 

Lo necesario es plantear las soluciones a los problemas que se vienen arrastrando por gobiernos anteriores. Que realmente sean un contrapeso y que sean los verdaderos auditores de las irregularidades que sucedan dentro y afuera del gobierno.

 

Del otro lado, se encuentra el gobierno en turno. Es imperativo que los líderes del gobierno federal, junto con el Presidente, fortalezcan los lazos de los grupos de las diferentes corrientes. Al final de cuentas ellos siguen representando diferentes sectores de mexicanos. Ya no son momentos de seguir con los discursos acusatorios y de enfrentamientos. Tanto unos como los otros, deben de empezar a conciliar y a fortalecer las bases de este país que TODOS representamos.

 

¿Y nosotros qué?…

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