Yuriria Sierra / ¡Qué bueno que estás viva!

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Qué paz, Karen, que el tuyo no fue el final que han tenido tantas otras. Qué tranquilidad que tú regresaste a casa. Eso es lo que a mí, que seguí el caso de tu desaparición, me importa. Es lo que tendrían que rezar los titulares. Es lo que tendríamos que celebrar. También que tu familia actuó como lo habría hecho, como lo ha hecho, cualquier otra en busca de uno de sus integrantes. Que parte de la comunidad en redes sociales actuó como se lo dictó su empatía para ayudar en tu búsqueda; y que las autoridades respondieron con inmediatez. De eso tendríamos que estar hablando, pero, sobre todo, que estás viva. Qué lástima por el vuelco que dieron las redes sociales tras tu aparición. Lo que sucedió en esas 14 horas es asunto tuyo.

Lo que es tema de todos, lo que no debemos olvidar, es que siguen asesinando a 10 mujeres al día. Por eso celebramos que tú hayas regresado a casa. Porque no logramos decir lo mismo de Cinthia Gabriela Moreno, la joven de 25 años encontrada en la cajuela de un taxi. Tampoco de Ana Isabel López, de 46 años, quien había denunciado amenazas hace unos días a través de su cuenta de Facebook. Menos aún, todo el país se conmovió con el caso, pudimos decir lo mismo de Abril Pérez Sagaón, quien fue asesinada en su camino a casa el mismo día en que el mundo conmemoraba una causa que busca ponerle fin a la violencia a la mujer.

No pudimos informar del regreso a casa de la pequeña de 12 años asesinada en agosto pasado en el estado de Chiapas, tras varios días reportada como desaparecida. Ni de Verónica, de 25 años, quien salió a una fiesta de Día de Muertos en Naucalpan y horas después su cuerpo tuvo que ser identificado por sus padres, fue hallada a unos metros de su domicilio. O de Ella Brad, de 29 años, encontrada sin vida en el estacionamiento de un inmueble de la colonia Portales.

El caso de Karen mostró ese lado bueno de todos al que debemos de apostarle. El que compartió la búsqueda, el que, a través de éste, acercó a muchas personas —hombres, sobre todo— a una realidad que aún hay quien se atreve a minimizar. Es Karen, pero son también esas otras diez mujeres al día.

Son todas ellas por quienes no pudimos levantar la voz, las que no regresaron a casa, las que fueron halladas muertas, las que aún no han sido encontradas. Son esas mujeres que justifican cualquier exigencia de justicia. El tema es, y debe ser, ése: que las mujeres en nuestro país no nos sentimos seguras y que el Estado debe estar listo para responder por ello. Ojalá que todas las desaparecidas también se hubieran ido a un bar.

 

ADDENDUM

Habemus nueva mujer ministra en la Suprema Corte de Justicia de la Nación. Con 94 votos, Ana Margarita Ríos-Farjat se integra en el lugar que dejó vacante Eduardo Medina Mora. Una mujer de gran perfil. Lo único gris en su nombramiento es la sospecha de “línea”, de cabildeo en su elección, como lo reportaba Raymundo Riva Palacio horas antes de la elección y la utilización de sobres membretados con el nombre de cada senador votante, en los votos emitidos.

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