Tomemos experiencia de lo acontecido en Uruguay

0
24
Tiempo aproximado de lectura: 4 minutos

Héctor F. Saldivar Garza

Las sociedades suelen variar en su conducta incluso, las que se conducen libremente en los procesos político gubernamentales. Estos movimientos no los practican de manera lineal, de tal forma que los resultados de las votaciones puedan predecirse; por lo contrario, en lo general presentan muy diversas manifestaciones como ha estado sucediendo en países hermanos de Latinoamérica.

La razón fundamental es que alcanzar el gobierno y pretender posteriormente mantener el poder, exige se trabaje de manera permanente en torno a zanjar las diferencias abismales entre quienes poseen exceso de bienes y aquellos que carecen de lo indispensable. Esta acción se realiza buscando el objetivo de que todas las personas disfruten de oportunidades similares para desarrollar, y que la diferencia entre ellos sea en exclusiva las capacidades y empeño que cada quien le aplique a sus acciones cotidianas.

Compartimos la idea que la vía democrática es la manera que más se recomienda para que los grupos políticos lleguen a ser gobierno, no obstante, la experiencia demuestra que para quienes manejan tendencia de izquierda es muy complicado lograrlo en el Continente Americano, principalmente por la hegemonía impuesta por los Estados Unidos, país eminentemente capitalista. Por lo que el hecho de batallar tanto para lograr instaurar un régimen humanista, nos debe comprometer a mantenerlo vigente durante varios periodos.

El país que más recientemente arribó al poder político manifestando una conducta hacia la izquierda es Uruguay, quien en el año 2005, a través de Tabaré Vázquez triunfó en la primera vuelta de la elección presidencial con más del 50 por ciento de los sufragios. Después, en el año 2009 para iniciar actividades en el 2010, volvió esta línea a triunfar con José Mújica al frente, quien repitió en 2014, para dirigir el país de 2015 al 2019. Sin embargo en las nuevas elecciones celebradas en este pasado mes de noviembre, perdieron en segunda vuelta ante el Partido Nacional.

En este artículo haremos una reflexión en torno a las razones que pudieron existir para que se presentara ese viraje político, de acuerdo a personales puntos de vista. La línea que servirá de enlace será la marcada por lo sucedido en México a Andrés Manuel López Obrador ante su pretensión de lograr la Presidencia de la República, y unido a ello su primer año de servicio como gobierno institucional.

Si asomamos a la historia reciente de México, considerándola a partir de la conclusión de la gesta revolucionaria, podemos detectar que si bien se manifestaron algunos cambios, estos no fueron los suficientes para lograr un futuro realmente transformador.

Entre lo destacado como afectación tenemos que permitió la integración de un partido hegemónico que recibió tres nombres: Partido Nacional Revolucionario, Partido Revolucionario Mexicano y Partido Revolucionario Institucional, pero con similar conducta. El organismo en cuestión inició sus operaciones en 1929 y desde su constitución hasta el año 2000 tuvieron a su cargo la presidencia de la república; y la oposición surgió en 1939 al crearse el Partido Acción Nacional, donde destacó la filtración de la Iglesia Católica, y la mayoría de los grupos que  poseían el capital dinerario. De acuerdo con sus acciones, estos sectores se lanzaron a la palestra política no tanto por el interés de mejorar la situación de pobreza en la mayoría del pueblo; más bien lo que los persuadió fue el ideario de Lázaro Cárdenas del Río, de quien sospechaban ánimo por instaurar el socialismo en la nación, lo cual obviamente los perjudicaba en sus objetivos y también a los Estados Unidos de Norte América.

Coincidimos con quienes siguen el principio que en un país con alto nivel de pobreza, las políticas públicas deben inclinarse a regular esta situación hasta lograr equidad suficiente para vivir en buen nivel de armonía. Esto debe ser así, porque recordemos que en paralelo con la pobreza es común se incremente la delincuencia, la corrupción y se frene la posibilidad de avanzar en el derrotero de la democracia. Tal cuestión limita el desarrollo de la sociedad, por lo que es prudente se acentúe la necesidad imperiosa de superar ese flagelo, a la brevedad posible.

De la mano de la acción mencionada, lo ideal sería que de inmediato se mejorara el modelo educativo para formar un nuevo tipo de hombre, en el que se superara la ignorancia e ingenuidad política para avanzar en forjarle conciencia social. En dicha comisión, los que contamos con un nivel superior de estudios, disponemos de cierto tiempo libre y tenemos interés por el bien común, deberíamos comprometernos con el gobierno para respaldarlo. Esto podría ser a través de círculos de estudio que organizara la propia Secretaría de Educación u otro organismo similar con objetivos similares.

La razón de lo anteriormente señalado, es porque de confiar la dirigencia de la nación en que lo más importante es llegar al poder, y en adelante el pueblo por sí mismo ya no optará por otro derrotero, caería en error como sucedió en Uruguay.

Recordemos que los opositores están siempre atentos, incluso en vigilia. Por ejemplo, ahora se reconoce que los Estados Unidos disponen de una estrategia para contrarrestar el accionar gubernamental de los países que arriban al poder de manera democrática, y pretenden tomar un sendero que no conviene a sus intereses. A continuación lo explicaremos brevemente.

Según cita Magdalena Galindo, investigadora de la Facultad de Economía de la Universidad Autónoma de México, la estrategia ha sido en estos casos organizar golpes blandos, los cuales de acuerdo con el filósofo Gene Sharp sobre ellos existen cuatro etapas: 1. Se trata de desilusionar a la gente que confía en la propuesta del grupo triunfador en las elecciones. Comentar que no existe una transformación y que no había razón para impulsar ese gobierno.

2.- Se realizan campañas formales de desprestigio del gobierno acusándolo por ejemplo de autoritario, o dictador. Esto en el caso del gobierno actual se ha empleado de manera muy evidente.

3.- Calentamiento de las calles. Organizar marchas con los sectores afectados por las nuevas condiciones que se están presentando. En México prácticamente dos o tres ocasiones por semana se bloquean calles o carreteras, contribuyendo esto a la probable represión, y a una segura molestia ciudadana. La primera continúa el gobierno evitándola, pero el malestar ya es manifiesto, no obstante, aún controlable.

4.- Provocar desestabilización mediante acusaciones jurídicas. Así hemos visto en nuestro país los amparos contra la construcción del Aeropuerto de Santa Lucía, o que un grupo económico fuerte acapare medicamentos determinados para que escaseen y al gobierno se le acuse de desinterés por la sociedad. En nuestro país ambas cuestiones se han presentado y generado cierto desgaste en las autoridades.

Estas acciones podrían generar el denominado golpe blando, que se presenta por la destitución de modo jurídico, aprovechando una acusación falsa de corrupción. Ejemplo el asesinato de la familia Le Barón y otros. El punto mencionado también ya se ha intentado varias ocasiones en México.

Todo lo anterior debe motivarnos a redoblar esfuerzos, para que no triunfe la injusticia y se conserve una dirección gubernamental que impida el retorno de las ideas neoliberales que tanto destruyen el tejido social.

Comentarios