De reversa, mami

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Mauricio Zapata

 

Fue una intensa jornada en el parlamento tamaulipeco.

Pero lo intenso no fue en lo legislativo, sino en lo político.

La “ley basura” era el tema, pero también estaba en el ambiente el asunto del aumento al predial, y más abajito la creación del “satito”, que al final de cuentas era lo de menos.

Por la mañana, Tino Sáenz, a quien le habían atribuido la idea del impuesto a la recolección de la basura, se defendió y prácticamente dejó entrever que lo chamaqueraron, sin embargo, acusó al panista Arturo Soto de haber sido el “autor intelectual”

Este último, el supuesto autor intelectual, habría dicho en la mañana que su mejor termómetro para medir el pulso ciudadano es estar cerca de la gente, y ellos, aseguró, no tienen broncas en pagar por la recolección de la basura. Se enojó, se molestó por las preguntas en donde incluso encaró a un reportero.

Pero Soto se sentía seguro. No sabía lo que iba a suceder más adelante. De hecho, encabezó la sesión de la comisión que preside, en donde Patricia Pimentel y Olga Garza exhibieron la arrogancia con la que conducía esa asamblea.

Mientras tanto, Gerardo Peña Flores iba y venía de su oficina. Se le notaba serio e inquieto. Entró en varias ocasiones al salón de comisiones. Se iba a su oficina. De pronto recibió una llamada y de inmediato instruyó para posponer el inicio de la plenaria programada para las 13:00 horas y que se pospuso para las 18:00.

El termómetro de Soto quizás falló, porque hubo otro que palpó que las medidas no eran convenientes, ni en lo político ni en lo social ni mucho menos en lo económico.

Entonces Soto recibió el primer golpe. Aún estaba discutiendo y defendiendo en comisiones su “satito” cuando el gobernador Cabeza de Vaca emitió el tuit aquel en donde exhortaba al Poder Legislativo a no aprobar el incremento al predial.

En la sede parlamentaria aún no se digería la sorpresa cuando Peña Flores atendió el exhorto, y no solo eso, sino que también daba reversa al impuesto por la recolección de la basura.

De esta manera, cuando se disponía de una larga jornada legislativa, con debates, con discusión, con peleas y quizás con sombrerazos, se sacó de la agenda los dos temas polémicos y se quedaron con las ganas de discutir.

Arturo Soto, con su saco con parches en los codos, caminaba despacio y meditabundo por los pasillos del Congreso. Los demás seguían con la sorpresa.

EN CINCO PALABRAS.- Mucha sopa para ese plato.

PUNTO FINAL.- “No podemos negociar con aquellos que dicen: «Lo que es mío es mío y lo que es tuyo es negociable»”: John F. Kennedy.

Twitter: @Mauri_Zapata

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