Carpas y tandas en Victoria

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Quien también fue víctima del “embrujo” de Chucha fue el Cronista de Victoria, Francisco Ramos Aguirre; nos reveló que también le tocaron besos y abrazos de este personaje entrañable de la Capital.
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Francisco Ramos Aguirre

Durante la época posrevolucionaria, una de las maneras más prácticas de acercarse al teatro popular en Ciudad Victoria fueron las carpas itinerantes. Hablamos de modestos escenarios, donde se realizaban presentaciones de compañías artísticas en los lugares más apartados de la República Mexicana. Dichos espacios eran adaptados con techo de lona, sillas de madera y graderías portátiles. El costo de los boletos estaba al alcance de todas las fortunas.

Las primeras noticias de esta modalidad de entretenimiento se remontan a 1906, en la capital del país. Dos de ellas eran: Modelo (Calle Mina 7) y Las Mil y una Noches (terrenos del ex Hospicio de Pobres de la Avenida Juárez), donde cada año se  presentaba la obra Don Juan Tenorio. Aunque en menor escala, probablemente la idea, diseño y montaje de los teatros-carpa tuvo como antecedente el clásico circo.

Respecto a su manera de operar, podría compararse a las compañías de cómicos de la legua de finales del siglo XIX. En cuanto a sus integrantes, la mayoría eran actores amateurs y pertenecían a una misma familia, quienes presentaban obras cómicas y dramáticas ante públicos de bajos recursos económicos. Por los títulos atractivos, no solo despertaban el interés por la cultura escénica, sino también se convirtieron en un elemento de distracción que alteró la monótona vida cotidiana de los victorenses.

No debemos olvidar que durante el gobierno del presidente Emilio Portes Gil, su paisana Amalia González Caballero promovió desde la Dirección de Acción Cívica, Recreativa y Popular, la instalación de carpas en colonias del Distrito Federal. Uno de los propósitos consistía en fomentar, dentro del marco de la política nacionalista, las actividades culturales entre los habitantes de la capital del país. Definitivamente, este modelo de impulso al teatro favoreció la creación de una atmósfera que se extendió al resto del territorio mexicano.

En este contexto, a partir de la década de los 30 del siglo pasado, la llegada de las carpas a la Capital tamaulipeca representó para sus habitantes todo un acontecimiento. Por lo regular procedían de la Ciudad de México, utilizando camiones y automóviles viejos que transitaron por la Carretera Nacional. Tan pronto llegaban a su destino, se instalaban en solares baldíos y plazas públicas con la autorización de las autoridades municipales.

Al conocer la noticia de su presencia, la gente corría la voz en todos los barrios. Otra de las maneras de publicitar sus actuaciones era a través de periódicos, carros de sonido y la radiodifusora XEBJ creada en 1938. Vele mencionar que los propietarios, artistas y músicos generalmente se hospedaban en los hoteles Las Palmas, Palacio Turista, París y Barcelona.

La mayoría de las teatros-carpa se concentraban en el Distrito Federal. Algunas se convirtieron en plataforma de lanzamiento de artistas que después figuraron en cine, teatro y televisión. Los más recordados son: Mario Moreno “Cantinflas”, Antonio Espino Clavillazo, Manuel Medel, Jesús Martínez Palillo, Tin-Tan, Don Catarino,  Adalberto Martínez Resortes, Armando Soto La Marina, Manolín, Las Hermanas Padilla, Teresa Landeros y Chiz Chaz. Algunos de ellos actuaron en Tamaulipas.

Entre las décadas 1930-1960, la programación de las carpas se difundía a través de carteles y volantes impresos en papel de china. Dicha atmósfera, señala Adam Versényi: “…contenía canciones, cuadros satíricos y comedias que hablaban directamente a un público de clase media. En estas representaciones se producía un ambiente relajado e informal. Público y actores establecían una relación directa, siendo una veces el público quien hacía sugerencias a los actores, y otras éstos los que se atrevían hasta pedir dinero y cigarros…”

Respecto a su manera de operar, las empresas trashumantes delimitaban geográficamente el territorio de sus actuaciones. Por ejemplo la Carpa Ofelia lo hacía en el occidente del país (Jalisco, Colima y Sinaloa). Por su parte, las carpas Imperio, Tayita, Landeros, Jorge Negrete, Gloria y Oralia, realizaron cortas temporadas en el noreste mexicano. En Tamaulipas se recuerda su presencia en Matamoros, Reynosa, Nuevo Laredo, Mante, Tampico y Victoria, donde actuaron numerosos artistas y cómicos para divertimiento del público.