Construir una candidatura

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Meliton Guevara Castillo

¿Qué tan difícil es construir una candidatura política? Es la pregunta que, iniciando el año, me hago en relación al juego y a los intereses de los actores políticos estatales, desde los partidos políticos hasta los personajes de cada uno de los partidos políticos.

La respuesta nace del contexto histórico como del presente. Si hacemos historia, en más de 80 años todo aquel que era candidato del PRI tenía asegurado el triunfo político-electoral. Eran dos factores: el fiel de la balanza, sea el Presidente de la Republica o el Gobernador, y el partido con su estructura y funcionamiento.

En pocas palabras, el poder y su ejercicio garantizan a quien lo detenta la posibilidad de construir una candidatura en poco tiempo o, tan simple, hacerlo ganar la elección. Pero, ojo, ese fue en un contexto de un dominio pleno del partido en el poder.

La excepción se vio en la elección federal pasada: todos, así todos, dábamos por sentado que Ismael García Cabeza de Vaca sería el candidato triunfador en la elección a la senaduría. Y nada, se entiende que por el efecto AMLO perdió y la ganó Américo Villarreal Anaya.

La enseñanza es que en la etapa posPRI el triunfo no está garantizado para el partido en el poder. Otro ejemplo de eso sucedió en la elección local en la entidad. Todo mundo daba por seguro que MORENA ganaría la mayoría en el Congreso local de la entidad… el efecto AMLO se desplomó y ganó el partido en el poder, el PAN.

A partir de las anteriores consideraciones es como se tiene que construir la candidatura para la próxima elección de gobernador. Teniendo presente que, en el momento presente, no hay a la vista ningún político, de ningún partido, que muestre presencia y fortaleza política para quedarse con el triunfo.

El PAN, como partido en el poder, es el que tiene o puede tener mayores candidatos. Para unos puede ser Cesar Verástegui, el Secretario General, pero ha manejado un perfil bajo en los años de gobierno; otro puede ser Gerardo Peña Flores, para unos el delfín del Gobernador, que no crece por sus pifias y su poca capacidad y talento político.

El PAN ya entendido que solo, sí, solo con un candidato fuerte puede ganar. Por eso, en Reynosa permitieron que Maki se reeligiera; Ismael no pudo con la candidatura de la senaduría, difícil pueda con la candidatura mayor. Se ha especulado con el nombre de la señora Mariana Gómez, la cónyuge gubernamental; pero también con la prima hermana Pilar Gómez… ni para que mencionar, por decir, a Arturo Soto.

Se entiende, hasta este momento, que ningún partido le puede hacer sombra al PAN. El PRI una y otro vez se menciona que el candidato puede ser Enrique Cárdenas; claro, más los que se animen de aquí a la elección, dentro de dos años y medio.

MORENA puede dar la batalla en función a cuando menos dos condiciones: 1) Que fortalezca a su partido; y 2) Presente un candidato conocido, con capital político y que no pretenda ganar solo con el apoyo de AMLO.

Precandidatos con recursos solo son tres: Américo Villarreal Anaya, el senador, que puede placearse y que, sin embargo, se limita a manejar las redes sociales; Lupita Covarrubias, también senadora, nadie la menciona, aunque por su posición se incluye; y Héctor Garza González, mejor conocido como “El Guasón”, que por su puesto en la SEP se pasea a lo largo y ancho de la entidad, dando conferencias sobre educación y apadrinando desde generaciones de estudiantes hasta quinceañeras.

En un principio se mencionaba a José Ramón Gómez Leal, mejor conocido como el JR, por ser el superdelegado, pero su incompetencia lo ha marginado; cuando nombraron a Felipe Garza Narváez como delegado de Gobernación se le incluye en la lista por ser, de todos, un político nato, pese a ser odontólogo de profesión. Sin embargo, la delegación no le da, digamos, oportunidad para placearse.

Rodolfo González Valderrama recibió, en su momento, vivas y porras, reconocimiento y apoyo de AMLO. Es el titular de RTC en Gobernación y, si quiere construir una candidatura, creo que no es suficiente con hacer visitas a la estructura cada mes o cada 15 días. Necesita estar más cerca de Tamaulipas.

Falta, es cierto, que pase el 2020 y el 2021, pero se van rápido y ya no funcionan las candidaturas al vapor, ni a corto plazo. Basta con que recuerden que AMLO luchó casi 20 años para lograr la Presidencia de la Republica.