Un salto al vacío

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Rogelio Rodríguez Mendoza.-

Miles de tamaulipecos se enfrentan a un drama terrible desde el uno de enero pasado, cuando el Gobierno federal desapareció por decreto el llamado Seguro Popular, para reemplazarlo por el  Instituto Nacional de Salud para el Bienestar (Insabi), que nace sin sustento reglamentario ni presupuestal, detonando con ello un desorden en el sistema de salud pública.

El Gobierno de Tamaulipas, igual que otras cinco entidades, se ha negado a firmar el convenio con la federación para la operación del Insabi, precisamente porque no hay reglas claras.

Me parece entendible la resistencia del gobierno tamaulipeco, encabezado por el panista, Francisco García Cabeza de Vaca, de sumarse a un proyecto que no tiene pies ni cabeza.

Este martes, los seis mandatarios se reunirán con el titular del Insabi, en la ciudad de México, para buscar un consenso. El diálogo no será fácil porque a la par hay la pretensión del Gobierno federal, de “expropiar” todos los hospitales públicos del país, incluidos aquellos que hayan sido construidos por los gobiernos estatales.

Mientras eso sucede y los gobiernos intentan ponerse de acuerdo, hay miles de familias viviendo un viacrucis porque no tienen forma de acceder a los servicios de salud que hasta diciembre les garantizaba el Seguro Popular.

Por supuesto, el drama es mayor cuando la enfermedad es de las llamadas catastróficas, que requerían de atención especializada, como el VIH y cáncer.

Para todos ellos la única alternativa de poder enfrentar un padecimiento de ese tipo– que de por si destroza interiormente al paciente por la angustiosa incertidumbre de vida o muerte que genera—era precisamente el Seguro Popular porque el Insabi ya no les da cobertura. Con el nuevo esquema de salud, el enfermo debe pagar lo que se llama una “cuota de recuperación”, que para muchos está fuera de sus posibilidades.

Bajo ese escenario dramático al que se enfrentan los más pobres, resulta lamentable, irresponsable, por decir lo menos, que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador siga impulsando políticas públicas sin la planeación necesaria para garantizar viabilidad, pero sobre para evitar un daño social como el que le cuento. La salud es uno de los bienes más preciados del ser humano y su atención no puede estar sujeta a caprichos o estupideces gubernamentales.

Es innegable que desde que nació, en 2003, el Seguro Popular fue usado como una caja chica por los gobiernos estatales. La corrupción se enraizó en el programa y por lo tanto era obligado implementar acciones para poner orden.

En ese sentido, la creación del Insabi de López Obrador es una alternativa buena, pero no en la forma en que se le dio vida, a las prisas, sin una hoja de ruta y sin los consensos necesarios de los Gobernadores para operarlo.

Lo deseable y correcto hubiera sido que el Seguro Popular desapareciera hasta que el Insabi tuviera garantizado los recursos presupuestales y las reglas para operarlo. La forma en que el Gobierno federal actúa es algo así como que alguien se arroje al vacío confiando ciegamente en que abajo habrá algo o alguien para salvarlo.

Es lamentable que a un año de su ejercicio como Presidente de la República, López Obrador siga gobernando en base a ocurrencias, impulsando cambios sustentados solamente en buenas intenciones pero sin estudios ni preparación para que puedan funcionar. Lo que ocurre en el sector salud es un ejemplo contundente de ello.

 

EL RESTO

SEGUNDA OPORTUNIDAD.- Este miércoles, los 36 diputados que integran la Sexagésima Cuarta Legislatura del Congreso del Estado, regresarán a sus curules para iniciar el segundo periodo ordinario de sesiones.

Después del mal trabajo legislativo que hicieron durante el primer periodo de sesiones, esperamos que los diputados hayan tenido tiempo para reflexionar y entender que siempre será mejor la calidad que la cantidad.

Como ya es costumbre, la sesión solemne que marcará el arranque de los trabajos del Pleno, tendrá como invitados al gobernador Francisco García Cabeza de Vaca y al presidente del Supremo Tribunal de Justicia, Horacio Ortiz Renán, como titulares de los Poderes Ejecutivo y Judicial, respectivamente.

TIENEN PRISA.- En Tamaulipas, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) trae prisa por ordenar la “casa”.

Nos dicen que el presidente, Edgar Melhem, dio instrucciones para apresurar la emisión de las convocatorias que permitan reestructurar o renovar los Comités Municipales.

La idea es estar listos lo más pronto posible para enfrentar el proceso electoral del 2021.

Los priistas parecen realmente convencidos de que podrán dar la batalla.

ASI ANDAN LAS COSAS.

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