¿Y nuestros niños qué?…

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Ricardo Gaviño.-

Me he sentido obligado a dar mi punto de vista sobre la tragedia ocurrida en el Colegio Cervantes, en la ciudad de Torreón, Coahuila. En el cual un niño de 11 años asesinó a su maestra y después se suicidó. Verdaderamente una desgracia que paralizó no solamente a una ciudad, si no al país entero.

 

Este lamentable hecho fue una pequeña radiografía de lo que verdaderamente sucede en nuestro país. La grieta que existe dentro del núcleo de muchas familias traen por consecuencia hechos como los del Colegio Cervantes. Habrá diversas razones por las que un pequeño de esa edad tenga primeramente pensamientos de esta índole, después que tenga acceso a las armas, que pueda introducirlas a una escuela y por último que cometa este tipo de desgracias.

 

En diversas ocasiones les he quitado el tiempo con mis colaboraciones, en el que los invito a hacer reflexiones breves. Regalarnos algunos minutos de nuestras vidas para primeramente hacer conciencia sobre lo que hacemos como seres humanos. Y lo más importante, ser lo suficientemente honesto con nosotros mismos para reconocer si estamos contribuyendo a un mejor país.

 

No creo que sea lo correcto apuntar a culpables, sino hemos tenido la valentía en reconocer que nos hace falta mucho para ser, al menos, la mitad de lo que decimos ser. Esto no es un tema de gobierno o sociedad; todo lo contrario, es el trabajo en equipo que debe de existir entre todos nosotros como mexicanos.

 

Ellos (los niños) están atentos y llenos de energía, están esperando saber qué es lo que se tiene que hacer; hacia donde ir y cómo actuar. En cambio nosotros (los adultos) creamos este mundo egoísta y superficial, abrumados y angustiados por las cuestiones materiales, cuando no nos hemos dado cuenta que lo que realmente importa, son los valores y la educación de los humanos.

 

Hay datos que sorprenden. Según organizaciones como Save The Children, nos dicen que aproximadamente el 37% de los menores en México, han vivido o presenciado al menos, una balacera.

 

Urge la coordinación de las asociaciones, las disposición del gobierno y la implementación de todos quienes trabajamos día con día por el bien de nuestra sociedad. No podemos dejar pasar estas señales. Tenemos que actuar de inmediato, ellos dependen de nosotros.

 

¿Y nuestros niños qué?…

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