Carlos Sánchez: ‘Pintar es mi profesión’

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Valeria Maldonado.-

El arte y la cultura son dos de las cosas que se consideran, ayudan a tener una mejor sociedad y para el maestro y pintor Carlos Sánchez Tirado, esto es una realidad por la que hay que trabajar día a día, con la intención de que nuestra ciudad, el estado y el país sean un mejor lugar.

Durante una entrevista realizada en su casa, quien enseñó pintura por más de 20 años en la Casa del Arte de Ciudad Victoria, compartió para El Diario un poco de su vida, su trayectoria dentro del mundo del arte y su punto de vista sobre diversos temas de importancia.

 

¿QUIÉN ES CARLOS SÁNCHEZ?

Soy originario de aquí de Ciudad Victoria, mi trabajo es ser pintor profesional, me deleito en la pintura, con los colores, con la forma y ya llevo mucho tiempo trabajando en esto. Empecé mi camino en esta materia cuando entré a la Casa del Arte como alumno en 1967, yo me metía a los salones para ver qué es lo que hacían y me gustó mucho el trabajo de la pintura.

En aquel tiempo venían maestros de la Ciudad de México y de Oaxaca, creo que era la segunda generación de maestros la que me tocó conocer y me enamoré del taller de pintura y decidí quedarme. Yo considero a la pintura como una novia, es algo recíproco, que uno busca estar cerca, por lo tanto decidí quedarme en la Casa del Arte.

Como uno podía ir a todos los talleres: grabado, fotografía, cerámica, pintura y dibujo principalmente y adicionalmente uno podía escoger un taller, el que más le gustara y yo decidí quedarme en pintura. Ahí estuve alrededor de cinco años, en las mañanas trabaja y en las tardes iba a pintura.

 

SIENDO PROFESIONAL

Ser profesional se lleva tiempo, yo siempre he dicho que el arte es de tiempo, tiene uno que navegar por diferentes técnicas, tener conocimiento de las bases de lo que es el arte en general. En artes plásticas es necesario el dibujo como base, como un fundamento para poder pintar o hacer alguna obra, yo obtuve esas bases en mi época de estudiante… en mi época la Casa del Arte no era muy costosa, incluso nos becaban.

Al mismo tiempo que estaba tomando mis clases, estuve trabajando en Gobierno. Trabajé ahí en el 68 como dibujante en la Comisión Agraria Mixta, en ese tiempo estaba en el Palacio de Gobierno en el 16 Juárez. Comencé a trabajar como dibujante, ahí trabajé con escuadras, el compás, etc. Ahí aprendí el dibujo y en mi tiempo libre hacía dibujos y hacía planos.

Al principio este trabajo influyó mucho en mi pintura, sobre todo en mis primeros cuadros, porque hice mucho arte geométrico. Incluso se me llegó a señalar dentro de un estilo de pintura geométrica, porque la mayoría de los temas los reducía a la geometría, incluso la figura humana, entonces la gente me empezó a conocer con ese estilo; el problema con eso es que empiezan a encasillarte y te exigen que pintes de esa forma.

Todavía siendo alumno, el maestro de pintura, que era Manuel Salinas, quien ya falleció, me otorgó el puesto de ayudante y ahí estuve un tiempo. Después con el tiempo se me dio la responsabilidad del Taller de Dibujo Técnico y luego me dieron el Taller de Pintura en el 80 y ahí estuve hasta el año 2014, que fue cuando me jubilé. Fueron muchos los jóvenes, niños e incluso adultos que pasaron por mi salón de clases.

 

LA IMPORTANCIA DEL COLOR

Para Sánchez Tirado, la frase “no sé pintar” es solo un reflejo de la falta de práctica, pues de acuerdo a su experiencia, todas las personas tienen la capacidad de crear: “Me tocó ver personas que nunca habían agarrado un pincel, y al final hacían unos trabajos excelentes”, expresó.

Yo le otorgo el beneficio o el privilegio que tiene el color, el color tiene un valor y él hace su trabajo sin importar si el pintor sea bueno o malo. Aparte de las clases que estuve dando, yo salía a tomar cursos y clases para seguir apoyando mis conocimientos y técnicas, en ese tiempo el INBA promocionaba cursos y fui beneficiario de esos cursos, por lo que pude aprender de grandes maestros.

Así fue como conocí pintor y muralista Luis Nishizawa Flores, quien nos dio cursos de pintura. También aprendí como se debe de dar clases a niños, jóvenes y adultos, porque sí hay diferencias a la hora de transmitir la información o elementos de la comunicación visual; todos esos cursos fueron de mucho beneficio.

 

EXPONIENDO SUS OBRAS

Como alumno, mi primera exposición fue en la Casa del Arte, porque se hacía una exposición cada año y se mostraban como cinco obras por alumno. Una de las experiencias que más recuerdo es que en una de esas exposiciones yo llegué y mi maestro me habló para decirme que se habían vendido tres de mis cuadros, algo que me sorprendió y entusiasmó por seguir en el mundo de la pintura.

Tiempo después volvió a encontrar esas pinturas en el Hotel Sierra Gorda, estaban en venta y me acerqué para verlos y lo que me sorprendió fue que estaban vendiéndolos mucho más caros de lo que yo los había vendido, entonces la anécdota es que ya no pude comprar unos cuadros que eran míos.

Ya como profesional también he tenido la oportunidad de exponer en distintos lugares, entre ellos la misma Casa del Arte, donde se tenía la satisfacción de que iban diversas autoridades. También he realizado exposiciones colectivas dentro y fuera de Tamaulipas, como la Ciudad de México, San Luis Potosí, Hidalgo y otros lugares.

El exponer tus obras, ya sea de manera colectiva o individual, es una experiencia muy agradable. En las colectivas se comparten créditos y se pueden obtener enseñanzas de los compañeros, porque todos pintamos diferente, entonces, aunque sea una exposición de un mismo tema van a ser obras diferentes y así nos apoyamos entre nosotros. En lo individual es satisfactorio, porque estás ofreciendo todo lo que tú haces como pintor, te exponen a la crítica y a la opinión del público en general.

 

EL RETO DE SER PINTOR

Me gusta llevar mis obras a otros lugares, porque es un mensaje de que en Ciudad Victoria o en Tamaulipas también hay arte, que hay algo más de lo que socialmente se habla o se dice. Ir a otros lugares es una bonita experiencia, porque muchas veces las personas relacionen las obras con el lugar de donde es uno; además de que las críticas de otro lugar son recibidas como una satisfacción propia porque se aprende.

Hoy en día hay muchas expresiones y muchas propuestas en las que tal vez nosotros (los de nuestra generación), nos quedamos un poquito en lo antiguo, en la enseñanza académica que nos daban los maestros de que un cuadro debe tener dibujo, debe tener composición, debe tener armonía del color, en fin de tener ciertas características.

Pero en la actualidad tenemos jóvenes que pintan y hacen dos o tres manchas y ya lo presentan como una obra, que en mi parecer simplemente es una mancha de color, pero como decía antes, por las propiedades del color nos parecen bonitos, pero no hay un estudio o una composición del trabajo. Entonces pienso que nos quedamos un poco rezagados en cuanto a las propuestas de estos tiempos.

 

ARTE COMO PROFESIÓN

Yo pienso que es importante que las personas se involucren con el arte, ya sea para hacerlo de manera profesional o solo por pasión, los jóvenes deben involucrarse, incluso lo siento como una necesidad, y si los niños también lo hacen, mejor. El arte en general debería ser obligatorio por parte de los padres y de las instituciones, para que los niños lleven clases de música, teatro o pintura, porque pienso que el arte en general sublima a la persona, la prepara interiormente.

También es importante decir que sí se puede vivir del arte, claro que, a diferencia de otras profesiones, estar en el arte es algo de tiempo. No todo llega rápido y tampoco se recibe un suelto como en otros trabajos, pero el arte tiene valor y si es algo que te gusta hacer qué maravilla el poder vivir de algo que amas. Yo ya no doy clases porque prefiero dedicarme a seguir creando y llevando mis obras a otros lugares.

Mi mensaje como pintor, como artista, es que tratemos de enseñar a los niños y jóvenes algún arte y que no los enfrasquemos mucho. En sí el arte es una profesión, es algo a lo que se pueden dedicar toda la vida y tener satisfacciones propias de lo que uno hace… entonces tanto la familia como el Gobierno deberían enfocarse más en el arte, porque creo que así seríamos mejores ciudadanos.

A sus 71 años de edad, Carlos Sánchez mantiene la pasión por la pintura que nació en él desde que era joven. Su creatividad, tal y como lo mencionó durante esta charla, lo ha llevado a infinidad de lugares y le ha permitido a otras personas que ven su trabajo viajar junto con él a través de un idioma que es universal: la pintura, esta parte del arte que a través de color y trazos refleja, en muchas ocasiones, mucho más de lo que las palabras pueden expresar.