Contribuyamos a corregir las problemáticas sociales

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Héctor F. Saldivar Garza.-

En México actualmente vivimos un capitalismo muy especial, este paradigma se practica desde los años 80 del siglo inmediato anterior y se denomina modelo neoliberal o neoliberalismo.

El sistema capitalista en sí mismo, tiene como interés principal lo material y se sostiene mediante una economía de mercado. Por supuesto que está respaldado por los países que desde tiempo atrás viven en este régimen y los grandes organismos que fueron creados a partir de la Segunda Guerra Mundial como el Banco Mundial (BM), el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y el Desarrollo económicos (OCDE),  la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y otros.

El paradigma citado tiene sus propias características y es criticado principalmente por considerarlo deshumanizado.

Como es de esperarse, todo modelo que se aplica a una sociedad debe manifestarse con un apoyo educativo acorde a sus propósitos, ya que a través de él reproducen su ideario. En la actualidad, mediante el proceso educativo se busca formar personas con mentalidad eficientista; que prioricen por sobre todo el incremento del capital, y sean aduladores de la privatización de todo tipo de bienes. Esto les facilitará conducirse adecuadamente en ese ámbito.

Como bien se sabe, la educación se imparte principalmente por conducto de la familia y del Estado. Cuando es a través de la primera institución, los objetivos prioritarios son la formación del estudiante, que implica estructurarlo en lo moral y ético, de manera fundamental.

Cuando se educa a través del Estado, cada nivel educativo y los tipos que lo integran se encargan de una finalidad; por ejemplo la educación básica que comprende los tipos preescolar, primaria y secundaria se abocan a lo siguiente: preprimaria tiene como objetivo clásico la socialización; la primaria se relaciona con el manejo de los conocimientos elementales; y la secundaria tiene como interés principal que los estudiantes adquieran los elementos básicos de la cultura, especialmente en sus aspectos humanísticos, artísticos, científicos y tecnológicos.

Posteriormente continúa el nivel medio superior, y superior y posgrado, que tienen objetivos relacionados con la actividad laboral que desempeñarán los egresados y en casos excepcionales continúan su formación.

Para este momento del artículo debe quedar claro que la familia y la escuela representada por el Estado, se complementan en el proceso educativo que recibe una persona. De tal manera que si esta adolece de principios firmes en lo moral y ético, es muy común pensar que su familia no cumplió de manera cabal el compromiso educativo que le correspondía.

Esto viene a colación por el acontecimiento ocurrido en Coahuila, donde un menor de once años agredió a su maestra de sexto año y a varios de sus compañeros, ocasionando la muerte de ella y la afectación temporal por las heridas sufridas, de cinco miembros de su salón de clases, terminando el actor principal suicidándose.

Si revisamos casos como el citado, nos podemos enterar que en la mayoría de ellos se trata de familias desintegradas, que por diversas razones llegaron a ese estatus, lo cual aparentemente es factor incidental en el futuro de sus miembros menores y en ocasiones también de los adultos participantes.

Pero, esto no significa que la posibilidad de que en hechos como el ahora planteado sólo participen personas cuyas familias están en condiciones similares al tipo referido, ya que es de considerarse que en lo relativo a la formación de principios morales y éticos también impactan cuestiones extra escolares que tienen su origen incluso fuera del país, y son introyectadas a la sociedad mexicana a través de películas o series de otras latitudes.

Con respecto a intentar buscar soluciones a este tipo de problemáticas sociales, pensamos que el Estado mexicano debe intervenir, y esto podría ser ante representantes de los organismos locales o internacionales que de alguna manera contribuyen a que se presenten estas afectaciones sociales.

Asimismo tendría que realizarse con adecuado basamento científico, que no muestre margen de posibilidad de ser contrarrestada la idea; y también con buen nivel de tacto político, lo cual comprende tratarlo con la persona indicada, en el momento oportuno y la forma de plantearlo.

En todos estos procesos debemos tener en mente que el sistema capitalista, en apariencia no observa algunos aspectos que para la sociedad en lo general son plenamente manifiestos. Uno de ellos es justamente el impacto negativo que puede generarse a ciertas sociedades, a través de los medios electrónicos.

A decir verdad, respecto a este ejemplo, por principio dudamos que esos conjuntos humanos promotores de los avances electrónicos no capten el daño que pueden ocasionar, más bien pensamos que con las banderas capitalistas de manejar la libertad plena y la consigna de no frenar el avance de las organizaciones lucrativas, siempre buscarán subterfugios para lograr sus propósitos.

Además, los gobiernos de los países subdesarrollados, dependientes de quienes imponen la hegemonía mundial; escasas ocasiones intervienen a favor de su sociedad, porque generalmente su interés es mantenerse en el poder, por lo que en sus localidades intentan frenar las manifestaciones de inconformidad, empleando medidas extremas cuando es indispensable. Así tenemos casos de líderes sociales que defendiendo una causa justa son mantenidos encarcelados largo tiempo, y otros, con peores resultados, no son localizados en lugar alguno.

El problema, entonces, tenemos que elevarlo a la categoría de grave y los interesados debemos organizarnos con otros que pretendan el mismo objetivo social, para intentar soluciones. En lo personal consideramos que a nivel gobierno federal existe actualmente apoyo para las causas sociales, por lo que no debemos cesar en el propósito de corregir lo necesario. Sólo se recomienda que se estructure adecuadamente la protesta, y se integre con fundamentos sólidos.

La sociedad debe avanzar, y a todos nos corresponde impulsarla; no permitamos que por temor a lo acontecido en otros países como Bolivia y Venezuela, por citar algunos, se frenen nuestras justas aspiraciones de ir entretejiendo una sociedad con mayor desarrollo.

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