¡Violencia!

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Alicia Caballero Galindo.-

-No necesitamos pistolas y bombas para traer la paz, necesitamos amor y compasión

Madre Teresa.

Nada bueno viene jamás de la violencia

Martín Lutero.

-La violencia, sea cual sea la forma en que se manifieste, es un fracaso

Jean Paul Sartre.

-La educación es la vacuna contra la violencia

Edward James Olmos.

 

A partir de la segunda mitad del siglo pasado, la humanidad se convulsionó con cambios rápidos en la mentalidad de las sociedades modernas; liberación femenina, apertura a la liberalidad sexual, propagación excesiva y peligrosa de los estupefacientes, desatando una serie de conflictos éticos, morales y cívicos por lo la rapidez con que se sucedieron estos fenómenos. A eso agregamos, el surgimiento de sectas religiosas que, en lugar de cultivar el amor, alimentan el separatismo, la violencia y hasta el crimen religioso; existe documentación suficiente sobre este tema; sólo hay qué recordar, ente otros, el caso de América del Sur donde el Reverendo Jim Jones orilló a 900 personas a cometer suicidio en aras de una nueva vida”. En Estados Unidos se han documentado infinidad de casos de personas fanáticas que, en aras de Dios, obligan a sus seguidores a convertirse en autómatas sin voluntad, marchando a ciegas por caminos retorcidos que distan de los preceptos universales de cualquier religión y siendo agredidos física y sexualmente por los líderes de estos grupos. México no está exento de tales organizaciones que van desde los que predican sobre Dios con fanatismo, o que rinden culto al mal, hasta Las sectas satánicas que abundan…

Éstas son algunas muestras de la violencia que nos rodea, sin descartar que en la actualidad la inseguridad y la delincuencia son el pan de cada día y atraen con falacias a jóvenes desorientados o adultos pertenecientes a grupos vulnerables que buscan una salida fácil a su problemática.

Otro fenómeno que aqueja a la sociedad, son los suicidios de niños y jóvenes; van en aumento, así como la violencia, en las escuelas de Estados Unidos sobre todo y … ahora en México también, ya son dos casos; Monterrey, NL y Torreón, Coahuila, ambos atentados en escuelas privadas. Hace unos días, escuché una plática entre dos niñas estudiantes de secundaria, donde comentaban lo difícil que era ir a los baños de la escuela porque había una pandilla de niñas con las que había qué pelear para poder hacer uso de los sanitarios…¿y los maestros dónde están? ¿Por qué no se dan cuenta de tales situaciones anómalas? Y si lo saben ¿por qué no actúan al respecto? A mediados de semana, vi en la versión digital del periódico “El Universal” de la Ciudad de México, una fotografía terrible; en el Estado de Guerrero, existen ejércitos de niños armados dirigidos por la delincuencia organizada… la edad de los infantes fluctúa entre los nueve y catorce años.

Viene a la mente una pregunta; ¿qué problema orilla a un individuo a dejarlo todo y unirse a sectas nocivas que, en nombre de falsos profetas y falsas promesas, orillan a los incautos a situaciones y acciones deleznables?, ¿qué razones los orillan a tomar caminos incorrectos?

La violencia, engendra violencia, el desamor y abandono, producen resentimientos que desembocan en soledad. Las injusticias sociales y políticas, empujan a los pueblos a tomar caminos equivocados y aferrarse a “algo” que les dé sensación de grupo, de hermandad y protección, volviéndose presa fácil que los empuja por caminos equivocados. La razón de pertenencia a un grupo y la protección que se les ofrece, los impulsan a fanatizarse por la necesidad de creer en algo o alguien que les brinde cierta seguridad o promesas de una mejor vida.

Sin duda alguna, la soledad es un fantasma que se agazapa en las sombras y se extiende como mancha de aceite sobre el agua. La solución está en los hogares y las escuelas; se requiere de una atención de calidad de padres y maestros. Existe una clara delimitación de los campos educativos que deben ejercerse en el hogar y la escuela; los niños deben acudir a los centros educativos con una formación cívica y moral, así como los hábitos de limpieza, responsabilidad, constancia, respeto a sus semejantes, dimensionando perfectamente el respeto a los mayores, para ello, se requieren en los hogares padres de familia que, regalen tiempo y convivencia de calidad a sus hijos, en lugar de juguetes electrónicos y costosos que los alejan de la realidad con juegos de violencia, guerra y matar, matar, matar… padres que platiquen más con sus hijos y conozcan sus inquietudes, problemas, sueños e intenten un diálogo amigable para que confíen en ellos. Padres que no deleguen sus compromisos a terceros, que amen y convivan más con sus hijos. Regalen libros, instrumentos musicales, clases de arte en cualquiera de sus disciplinas; más convivencia para promover las relaciones interpersonales saludables en el hogar. En las escuelas se requieren educadores que amen, respeten su encomienda; ser guía de jóvenes conciencias, es un gran compromiso que debe asumirse con entrega, vocación, constancia y el firme propósito de dejar una huella positiva en sus alumnos. Manejar conciencias es algo especial. En Internet, vi un cartel que me pareció interesante; un niño con un letrero que decía “Frágil” “manéjese con cuidado contiene sueños, no los rompa”

Otro aspecto fundamental será contar con gobiernos justos, probos, equitativos que permitan el crecimiento de los ciudadanos para forjar patrias mejores.

La educación y la cultura son las herramientas que producirán mejores ciudadanos. Por desgracia ambos rubros son desatendidos por los diversos regímenes políticos. Un pueblo ignorante, es más fácil de manejar y más susceptible de aceptar “espejitos a cambio de collares de oro”

La violencia empieza donde terminan los recursos intelectuales para resolver conflictos de cualquier índole.

Es tiempo de tomar las riendas de nuestros destinos; sembrar cultura buscar mejores expectativas para salir del círculo vicioso de la mediocridad.

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