Hablando de historia

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Jaime A. Rodríguez.-

Blas Carmona Amaya nació en Miquihuana el diez de julio 1891. Fue el hijo mayor del matrimonio integrado por Santiago Carmona y María Faustina Amaya, quien nació el 17 de diciembre de 1864. El padre de nuestro protagonista arribó a Miquihuana en compañía de sus tíos Luis, Manuel e Hilario Carmona.

Ellos procedían de Mexquitic, San Luis Potosí donde se dedicaban al comercio. En Mexquitic que se localiza a 22 kilómetros de la capital potosina, los Carmona tenían como ancestro a Damián Carmona, indígena guachichil que luchó contra los franceses y que por su hazaña militar en el sitio de Querétaro fue homenajeado en 1867. Lo que apunta que en la familia de los Carmona se contaba con una tradición militar, la que continuó nuestro protagonista años más tarde.

La madre de nuestro protagonista, María Faustina Amaya nació en San Luis Potosí el 17 de diciembre de 1864. La familia Amaya también era oriunda de San Luis Potosí, de donde se trasladaron a Miquihuana. El matrimonio conformado por Santiago y María Faustina habitó una casa frente a la plaza principal que en principio era de Hilario Carmona.

El año en que nació Blas, en 1891, el presidente Porfirio Díaz finalizaba su tercera reelección para iniciar la cuarta de las siete ocasiones en las que se reeligió como mandatario nacional. Gracias al porfiriato en la municipalidad donde nació Blas se reactivó la actividad minera, cuya derrama económica derivó en beneficio de los mil 472 habitantes registrados en 1910.

A pesar  de los logros alcanzados en este período nuestra población no escapó a la ola de enfermedades que azotaron al estado de Tamaulipas durante el porfiriato. En Miquihuana como en el resto de la entidad hubo epidemias de disentería, neumonía, bronquitis, paludismo, fiebre amarilla, tifo, tosferina, sarampión y viruela. Estos males constituyeron causas de mortandad entre la población en la mayor de las veces, pero en la menor de las ocasiones afectaban de por vida a los tamaulipecos.

Por ejemplo, la epidemia de viruela que azotó a Miquihuana en 1897 le causó a Blas Carmona su ceguera a la edad de seis años. Una foto muestra con el número cinco a un infante que toca el violín en la orquesta de Demetrio Sauceda. Se trata de Blas Carmona quien desde temprana edad aprendió a tocar dicho instrumento. El director de orquesta indujo a Blas el gusto por el violín pese a su discapacidad visual, debilidad que se volvió su fortaleza al desarrollar otros sentidos.

 

Pese a su ceguera este personaje se enlistó en el ejército libertador de Tamaulipas comandado por los Carrera Torres debido a tres razones: primero, su personalidad; segundo, su perfil social que coincidió con la naturaleza de los combatientes de la tropa; y tercero, la presencia en Miquihuana de Alberto Carrera Torres. En la contienda armada el personaje de nuestro interés realizó algunas misiones militares, como la de conseguir explosivos para dinamitar trenes entre otras comisiones en el período de 1913 a 1917.

Luego de la lucha armada Blas continuó su pasión por el violín, con el que él y otros músicos del pueblo amenizaban la concurrencia de los hermanos Carrera en un acto cívico- militar. Así lo confirma el testimonio de su hijo Arturo Carmona: “Blas Carmona ayudaba a los Carrera a tocar, cuando hacían bailes en Miquihuana mi papá invitaba al público a vitorear a Carrera Torres en medio de la música”.

Nuestro protagonista obtuvo tierras como premio a su desempeño en las filas revolucionarias. En ello tuvo que ver la amistad que tendió con los Carrera Torres. Con Fausto Carrera fue con quien don Blas mantuvo mayor amistad, lo que le facilitó la obtención de tierras, el potrero de La Palma que pertenecía a la colonia agrícola militar de La Peña.

En este contexto Blas Carmona volvió incorporarse a la vida civil en Miquihuana, donde obtuvo propiedad e incursionó en el trabajo del periodismo, como corresponsal del periódico El Mundo de Tampico. Finalmente, Carmona murió de tifoidea el 28 de diciembre de 1939 a la edad de 48 años en Miquihuana. Para ese entonces la esposa de don Blas ya había muerto de parto en 1926, cuando dio luz a una de sus hijas.

(Este trabajo se basó en la entrevista que realizó Daniel Carmona Aguirre a Arturo Carmona, 2019).

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