De reversa

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Mauricio Zapata.-

Conforme pasan los días y las semanas y nos vamos quitando la venda electoral de los ojos, nos damos cuenta de que aquella frase sobre “es un peligro para México”, era cierta.

Es lamentable.

Vamos 30 o 40 años atrás.

Por puro capricho quitan programas que venían dando resultados para el desarrollo del país. Y por el contrario, regresan algunos otros que ya son obsoletos y retrógradas.

Tal parece que el gobierno quiere un México mediocre. Un México que dependa del gobierno y le deba el favor.

Por ahí en redes sociales leía una frase que pueda aplicarse perfectamente en estos tiempos: “Te rompen una pierna para regalarte las muletas y se los agradezcas”.

Lo peor de todo es que como sociedad no estamos avanzando. Creemos que porque votamos por el que actualmente gobierna es nuestro deber defenderlo a capa y espada, sin fijarnos que lo que ahora adoramos hasta hace unos meses odiábamos.

No. La sociedad no despertó el uno de julio del 2018. No fue un voto razonado, fue un voto de odio. Y el odio suele cegar a la gente… es el peor de los sentimientos.

Y pagaremos las consecuencias. Algunas ya las estamos pagando.

En realidad somos un país sui géneris. Es un país que raya en la incongruencia. Es un país rico en historia, pero pobre en el futuro.

Es un país que se odia a sí mismo, pero no permite que nadie de afuera pueda opinar.

Es el país en donde se hace lo que no se concibe.

Sí, este es nuestro país…

Somos el país en donde se premia y estimula al contribuyente incumplido, pero se castiga con más carga fiscal al contribuyente cumplido.

Somos el país en donde se victimiza al delincuente disfrazado de activista social, pero se reprime a quien ejerce de manera responsable y ética su libertad de expresión.

Somos el país en donde se tolera al maestro grillo, flojo y hasta delincuente, pero al maestro de convicción, serio y comprometido se le somete a un escrutinio y se le amenaza con menores prestaciones.

Somos el país en el que pueden tardar años o décadas investigar un delito político, pero no perdonan ni un día al que roba un pan para comer.

Somos el país en donde se exige austeridad en los presupuestos oficiales, pero gastan miles y miles de pesos en gastos personales. Somos el país en donde no se fomenta la lectura y el presupuesto al rubro de la cultura cada vez es menor.

Somos el país de los resultados deportivos mediocres y que se alegra por un triunfo aislado.

Somos el país en donde, irónicamente, el hambre del pueblo es el alimento de los políticos.

Somos el país en el que la obsesión por gobernar convirtieron a un pobre pusilánime en el “mártir de la democracia”.

Somos el país en donde se regalan doctorados a cualquier riquillo, pero le niegan una beca a un buen estudiante para que termine su licenciatura.

Somos el país en donde se vota por el mejor proyecto mediático y no por el mejor proyecto político.

Somos el país en donde se exige un gobernante preparado, honesto e inteligente, y se votó por el que carece de las tres cosas.

EN CINCO PALABRAS.- Vivimos en un país surrealista.

PUNTO FINAL.- “Cuándo la política ha perdido su dignidad, todo se vuelve degradación, agravio, exclusión y combate entre enemigos”. Alonso Lujambio.

Twitter: @Mauri_Zapata

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