Descomposición policial

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Rogelio Rodríguez Mendoza.-

Más allá de la justificada indignación social que originó el homicidio en Río Bravo del ingeniero Juan Daniel Ortiz Martínez, por parte de agentes de la Policía Estatal Acreditable, que presuntamente lo confundieron con un delincuente, el crimen representa una oportunidad para que las autoridades, y en particular la Secretaría de Seguridad Pública, hagan un análisis sobre el desempeño de la corporación estatal.

No es el primer incidente o escándalo en que se ven implicados elementos de esa policía. Apenas iniciando el año, en una céntrica gasolinera de Ciudad Victoria, un grupo de agentes se enfrentó entre sí, con saldo de tres muertos.

El año pasado, en Nuevo Laredo, un grupo de policías fue acusado de la muerte de varias personas en lo que ha sido calificado como una ejecución extrajudicial. El hecho está bajo investigación y existen órdenes de aprehensión vigentes contra los involucrados.

A ello hay que sumarle el hecho de que, durante años la Policía Estatal Acreditable ha liderado la incidencia de quejas por presuntas violaciones a derechos humanos. Las cifras de la Comisión de Derechos Humanos de Tamaulipas (Codhet) son contundentes. El año pasado sumaron cerca de 200 las quejas contra policías.

Queda claro entonces que algo está sucediendo. ¿Qué es? ¿Están fallando los exámenes de control de confianza? ¿Los cursos de formación y capacitación de los policías son deficientes?

Cualquiera que sea la respuesta algo debe hacer el secretario de Seguridad Pública, Augusto Cruz Morales. No es posible quedarse de brazos cruzados y permitir que se repitan hechos como los de Río Bravo o los de Victoria y Nuevo Laredo.

Resulta evidente que hay un relajamiento en el control disciplinario del personal policial y que se ha descuidado la capacitación tanto en la operatividad táctica como en materia de derechos humanos.

Bajo las condiciones de inseguridad pública que prevalecen y que representa un tremendo agobio para la sociedad, lo mínimo que merecemos los tamaulipecos es una policía en quien confiar.

¿Pero como confiar en policías que disparan a matar por simple sospecha, o que pisotean la ley porque desconocen que existe algo que se llama derechos humanos?

 

EL RESTO

NO IRA.- Aunque la bancada de Morena respaldó la exigencia del PRI, de citar ante el Congreso del Estado, al secretario de Seguridad Pública, Augusto Cruz Morales, la comparecencia no ocurrirá.

La intervención del panista, Héctor Escobar Salazar, durante la sesión plenaria del pasado martes, en la que acusó a la oposición de politizar el homicidio atribuido a policías estatales en Río Bravo, dejó claro que no hay voluntad para permitir que el funcionario vaya ante los Diputados.

“Quieren sacar raja política” les dijo el matamorense a los diputados de Morena.

No ha acudido el Secretario ante el Congreso del Estado ni para la glosa del informe gubernamental, menos lo hará ahora.

VAPULEADO.- El secretario de Bienestar Social, Rómulo Garza Martínez, recibió una andanada de críticas durante la pasada sesión ordinaria del Pleno del Congreso del Estado.

Diputados del PRI y Morena le reclamaron desde la tribuna que ande repartiendo beneficios sociales como si los pagara con sus propios recursos y que privilegie en la entrega a simpatizantes del Partido Acción Nacional (PAN).

La priista Olga Garza Rodríguez, fue la más dura en el cuestionamiento.

En razón de ello, Garza Martínez tendrá que hacer algo al respecto para evitar que lo sigan exhibiendo. Hay que despistarle, por lo menos.

ASI ANDAN LAS COSAS.

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