En México no se vislumbra el ascenso de la clase social

0
53
Tiempo aproximado de lectura: 4 minutos

Héctor Saldívar.-

En estos tiempos cuando vemos acentuarse las problemáticas sociales en los países con mayor nivel de dificultades por la pobreza y en lo general por la dependencia existente de los más poderosos, surgen razonamientos sobre cómo debemos conducirnos la sociedad mundial, para que el vendaval de circunstancias no se concentre en estas localidades.

Al reflexionar sobre este objetivo, de manera derivada van ascendiendo a la superficie de nuestra mente, situaciones y datos existentes de lo cotidiano, pero dada la rapidez con que transcurre el tiempo, sólo en la medida que se profundiza en su estudio, estos se van observando más reales, detectándose en la dimensión que les corresponde, las cuales suelen ser generalmente difíciles de superar.

En esta ocasión, mi reflexión me condujo a revisar con detenimiento el por qué y a partir de cuándo, se canceló en México la movilidad social ascendente, asunto que durante un tiempo considerable después del movimiento revolucionario de 1910 fue común en las personas que emigraban del campo a la ciudad y se aplicaban enfáticamente a alguna actividad productiva o al estudio y desarrollo profesional.

Estos desplazamientos humanos contribuyeron al fortalecimiento de una clase social que se alejó de la pobreza y facilitaron a varias generaciones su superación, integrándose a sus actividades laborales con conocimientos, principios y valores.

Esto en gran parte se debió a una educación básica sólida, que si bien en localidades de reducido número de habitantes sólo la impartían durante tres años, se trabajaban con gran aplomo y enorme responsabilidad social.

Durante el tiempo en que transcurrió este periodo sublime de la educación en México tuvimos al frente de la educación a grandes exponentes como José Vasconcelos, quien desde la rectoría de la UNAM trazaría un plan de acción educativa, que impactó durante varios lustros la formación del mexicano.

 

Este nuevo sector no acumuló riqueza como para  ascender a la denominada clase alta, pero sí pudieron constituirse en un nivel intermedio que gozó pronto de gran aceptación por parte de aquellos que eran poseedores de grandes riquezas. Al transcurso del tiempo este nuevo grupo social respondió al calificativo de clase media.

Como es del conocimiento común, la sociedad mundial y por ende la nuestra, desde tiempos inmemoriales se encuentra dividida en clases sociales, y con la instauración del capitalismo, esta actividad se incrementó por las propias características del sistema donde el objetivo fundamental es generar riqueza.

El sistema capitalista propició como consecuencia inmediata y necesaria, el cambio de valores en la conducta de la sociedad, colocándose en los primeros planos el egoísmo y la eficiencia, ya que para crecer en las actividades laborales resultó prioritario el superar a los competidores y laborar con una visión de cero errores y dispendios de todo tipo. Esto, sin considerar los medios necesarios para lograrlo, ya que lo trascendente es lograr el objetivo propuesto. Muy pronto la búsqueda de la eficiencia se convirtió en explotación, aplicándosele al empleado horarios inhumanos y asignándosele en contraparte salarios mínimos para mantenerlo, de manera permanente, sujeto a la actividad laboral y sin opción de avanzar al no poseer medios para realizar otra actividad más lucrativa para sus intereses propios.

Como puede observarse, el capitalismo impactó con tanta energía al mundo y ha sido de tal manera determinante, que en aproximadamente ocho centurias de practicarse aún permanece activo.

Las dos clases sociales extremas, que durante varias generaciones vistieron el suelo nacional, se mantuvieron en sus mismos niveles durante largo tiempo, y liberarse de esas ataduras fue causa primordial del movimiento armado, que al concluir generó ciertas posibilidades de avanzar, pero no lo suficiente como para considerarse la nación un país desarrollado. Y es de lamentar, que al manifestarse el exterminio de los líderes que promovieron el cambio social, no obstante haber quedado bellos principios en la constitución política de 1917, estos no se aplicaron y en cambio se fue paulatinamente presentando un retroceso propiciado por los mismos gobiernos, sobre todo con los denominados neoliberales, que partieron de Miguel de la Madrid.

El dilucidar en torno a la dificultad presente de ascender en la pirámide social, la considero de gran importancia por varias razones: la primera de ellas es que los seres humanos por sus propias características naturales, la experiencia histórica muestra que reúnen en su genética el deseo de vivir con más comodidades, y esto se encuentra íntimamente relacionado con el capital de que se dispone. Por lo consiguiente es normal que las personas anhelen un salario digno que les permita satisfacer sus necesidades fundamentales y reste un tanto para ahorrar, de tal forma que con el tiempo estén en posibilidades de invertir para generar más ingresos.

En estas fechas, la situación económica precaria se agudiza, detectándose que más de la mitad de la población activa laboralmente, lo practican en la denominada economía informal, que es aquella como su nombre lo indica, se encuentra distante de la formalidad que implica su registro en Hacienda para incorporarse como causante fiscal y realizar los pagos necesarios para que la federación posea efectivo y cumpla las labores que le están estipuladas en la Ley.

Entonces puede observarse que la situación se muestra complicada, porque por una parte ese gran sector social dedicado a la economía informal, dispone de ingresos quizá solo para subsistir, y sus posibilidades de ascender en la pirámide social están prácticamente nulificadas. Asimismo viendo el asunto desde otro ángulo, al no contar el gobierno con un reporte de sus actividades económicas, tampoco recibe de ellos el pago de impuestos ni puede garantizársele determinados servicios por ser contribuyente de la Federación.

 

Comentarios