Empecemos a idear soluciones a los problemas sociales de raíz

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Héctor F. Saldivar Garza.-

A prácticamente un año y medio de haber iniciado su periodo gubernamental, el cual empezó con una aprobación de más del 70 por ciento, consideramos oportuno que el presidente revise con detenimiento el trabajo desarrollado, las decisiones tomadas y el futuro inmediato que espera al país. Es de considerarse necesario realizarlo, porque existen múltiples evidencias de que la situación  social se polariza con fuerza, en detrimento de la unidad de los mexicanos; lo cual a la brevedad debe frenarse.

Las encuestas de preferencias sobre el gobierno de López Obrador van en caída casi libre, y esto es  consecuencia de varias situaciones que resulta indispensable se corrijan, para no llegar a límites en donde ya se tenga que remar a contracorriente, porque sea mayor la crítica a sus acciones, que el apoyo de la ciudadanía a las decisiones por él tomadas.

Revisando formas de contrarrestar la situación, pensamos que una gran fortaleza con la que aún cuenta es el partido Morena, que no obstante las diversas corrientes que en su interior se manifiestan, todavía puede afirmarse que todas coinciden en respetar su liderazgo, pero es muy importante que dialogue profundamente con sus consejeros sobre las decisiones que piensa tomar en lo sucesivo, para que se revisen las diversas aristas y se cometan menos errores que den pie a las críticas por parte de sus opositores.

Algo que debe estudiarse con detenimiento, es prever que si el gobierno de Morena pretende dejar huella, tendrá que ser dirigiendo varios periodos gubernamentales en línea, pero para ello obviamente necesita no descuidar el entrelazamiento que debe tener con la ciudadanía.

Recordemos que este gobierno empezó con la ilusión de lograr la  cuarta transformación del país, y con la convicción que esta sería sin violencia. Ambos objetivos realmente complicados, por varias razones; entre las cuales citamos a cinco gobiernos neoliberales al hilo y uno de preparación al cambio. Aunado a lo anterior, una profunda dependencia del exterior que se intensificó en paralelo con la ruptura de principios básicos que habían permitido el establecimiento de una clase media, que de manera paulatina se fue corrompiendo, hasta casi formar parte de la cultura nacional, constituyéndose a la vez una clase política y empresarial, que generó una pronunciada pobreza.

Por todo lo señalado, entre las cuestiones a analizarse para modificar, es trascendental considerar a la educación, para proyectar un hombre nuevo que reúna conocimientos y valores indispensables para corregir el derrotero y reiniciarlo hacia la democratización social. Esto por supuesto empezaría con la nueva generación y un adecuado modelo educativo.

Mientras eso esté en operación, se podría trabajar con la sociedad de adultos, buscando rescatar lo posible de ella, y encaminarlos hacia derroteros de mejora social.  En este caso, el objetivo a perseguir sería que no existiera gran diferencia entre los niños y jóvenes, al realizar el estudio del nivel básico en una escuela pública y una privada. Para que la diferencia entre los que intentaran ingresar a la universidad, fuese las capacidades y habilidades que posean los estudiantes y la disposición para aprender. A diferencia de como resulta actualmente, que por ejemplo con respecto al aprendizaje de idiomas, existen escuelas privadas donde los alumnos concluyen la secundaria operando tres idiomas; contra las públicas, donde se enseña uno sólo.

Suponemos que de todas formas habrá familias que invertirán en enviar a sus hijos a prepararse a instituciones adicionales donde aprendan lo más moderno, y así harán la diferencia con los demás de la sociedad, pero consideramos que en la medida de lo posible eso podría contrarrestarse, en parte, con acuerdos que se establezcan entre el gobierno y los medios tecnológicos de que se dispone.  Esto podría ser ofreciendo becas, por lo menos para los más aventajados,

Consideramos que en la medida de lo posible, los gobiernos deben procurar que no se manifieste la reproducción de las clases sociales; ya que la libertad que proporciona un gobierno democrático, debe dar pábulo a que la diferencia entre los seres humanos para avanzar en la vida, sólo sean los dotes que posea; pero las oportunidades, deben ser igual para todos.

Esto podrá ser promovido también por el partido político que gobierna con mayorías, el cual en su relación con los gobernantes sería prudente estableciera acuerdos donde se destacara la labor de los dirigentes o activos de morena que reúnan la preparación necesaria para los puestos administrativos e incluso políticos que se requieran. Con ello habría continuidad política para beneficio del partido, y de la sociedad en cuanto a que se superaría la reproducción de clases sociales, porque un sector proveniente de la pobreza podría incorporarse a la clase media.

Reiteramos que para quienes anhelan impulsar el desarrollo social, el propósito que debe permanecer a flor de piel es combatir la pobreza. Y para eso, como cuestión básica debe procurarse estudiar con detenimiento cómo se ha trabajado al respecto de los salarios, y cómo debe ser ahora, para que al discurso del tiempo se extinga esa enorme grieta que se ha establecido entre las clases, principalmente entre la alta y baja.

Algunos especialistas comparando los bienes que se podían adquirir con el salario mínimo en la  los años setenta, y la misma acción en el gobierno de Peña Nieto, afirman que su depreciación fue del 70 al 80 por ciento. De tal manera que esta diferencia debe irse corrigiendo.

Pero por otra parte, también ha sido observable que señores de la libre empresa se quejan de la baja preparación que muestran los nuevos profesionistas que solicitan ingreso a laborar, lo cual exige de un mayor entrenamiento previo al ingreso, significando esto una actividad donde quizá el gobierno podría apoyarles. Al respecto se tendría que trabajar primero para detectar dónde están las fallas e idear cómo corregirlas, para posteriormente programar acciones que fuesen cubriendo las deficiencias.

A continuación revisaremos algunas acciones que podrían mejorarse.  En las universidades, la administración debe ser más exigente en cuanto a la recepción de estudiantes, para que los de nuevo ingreso reúnan los elementos básicos para continuar; asimismo, que la preparación recibida sea la adecuada, para que al egresar no requieran de atenciones especiales, si optan por establecer un negocio propio, laborar en la administración de las empresas, innovar acciones o crear proyectos.

 

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