¿Qué es la verdad?

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Alicia Caballero Galindo

Hablar del concepto “verdad”, es algo delicado y para pensarse dos veces; porque su significación no es absoluta

El vocablo verdad, de acuerdo a la RAE procede del latín verĭtas, -ātis y significa: Conformidad de las cosas con el concepto que de ellas forma la mente/ Conformidad de lo que se dice con lo que se siente o se piensa./ Propiedad que tiene una cosa de mantenerse siempre la misma sin mutación alguna. / Juicio o proposición que no se puede negar racionalmente/ Cualidad de veraz.

Los seres humanos, hemos evolucionado como especie, gracias al instinto natural que está implícito en nuestra propia naturaleza; una búsqueda constante precisamente de la verdad de las cosas, que nos rodean, los fenómenos que percibimos y todo lo que desconocemos y queremos saber, para ello, hacemos uso de un recurso natural que nos asiste como parte de nuestro espíritu de investigación, son sin duda alguna los métodos naturales que forman parte intrínseca de nuestras estructuras mentales; la inducción y la deducción. Una constante observada en casos particulares, permite formar un concepto que, en ese momento, la convertimos en una VERDAD. Se supone que las mujeres primitivas descubrieron la agricultura porque al tirar semillas en un mismo lugar, observaron que, en determinado tiempo de los deshechos, brotaban plantas iguales a las consumidas. La repetición del fenómeno los indujo a una gran VERDAD; de las semillas, brotan plantas y las pueden sembrar, cultivar y manipular a su arbitrio. Esta sería una verdad absoluta porque han pasado muchos años, y el concepto permanece intacto, las variantes en la forma de cultivo, son producto de la evolución, como conocer más en relación de los procedimientos naturales de reproducción y aprender a mejorar este proceso a base de formas de cultivo distintas, como la hidroponía, (La palabra hidroponía proviene del griego, hydro = agua y ponos = trabajo.) que es el buscar la manera de cultivar vegetales sin

necesidad de tierra; en el agua se implementan los nutrientes que cada planta necesita para desarrollarse, pero sigue siendo la germinación de la semilla, la forma natural de reproducción. Después de llegar a conocer una VERDAD por medio de la investigación, es más sencillo deducir o sintetizar un concepto; al ver una semilla, sabremos naturalmente que dará lugar a una planta igual a la que la produjo si la depositamos en un medio adecuado para que germine.

Hasta aquí estamos claros que la verdad es un concepto donde es congruente el decir con el pensar, un juicio que no se puede negar por ser fehaciente. Es por tanto una verdad absoluta. Sin embargo, considerando que el saber humano se encuentra en constante evolución, todos los días se descubren cosas nuevas en la ciencia y las verdades van tomando nuevos matices.

En el campo subjetivo, donde entra el aspecto teológico y ético, el concepto verdad, deja de ser absoluto para adecuarse a las distintas culturas y convertirse en un concepto relativo. En el transcurso de la historia, los grupos hegemónicos, han utilizado las verdades absolutas y relativas, como medios de dominación de las masas. Durante la Edad Media, La Iglesia católica, tomó las riendas de la cultura europea, imponiendo un dogmatismo total tanto en el mundo teológico como el cultural y científico, creando la Santa Inquisición como medio represivo para hacer valer sus verdades. La situación prevaleció hasta que aparece el pensamiento racional que, poco a poco fue desplazando al escolasticismo permitiendo el avance hacia la época contemporánea.

Actualmente, el tener al alcance de nuestra mano, información de todo el mundo gracias a las diversas formas de comunicación, día a día las verdades científicas cambian al ritmo de los descubrimientos y los avances tecnológicos. Por otra parte, debemos entender que cada cultura tiene sus propias verdades éticas, teológicas y políticas y que deben respetarse para una sana convivencia a nivel universal. El problema en la actualidad es que, cada individuo, se ha vuelto una isla independiente creando micro universos que limitan la convivencia en las familias, sobre todo, y las verdades individuales, hacen que se pierda la perspectiva de las verdades universales regidoras naturales en la sana convivencia de la especie humana. Se torna indispensable que volvamos los ojos a esas verdades y valores universales e inamovibles: mencionemos algunas de ellas: amor, respeto, tolerancia, responsabilidad, compromiso… verdades que habrán de cultivarse en todos los ámbitos, para lograr la formación de nuevas generaciones

dispuestas a integrarse como ciudadanos del mundo, con la mente abierta y dispuesta a escribir con conciencia y responsabilidad la parte de la historia que les corresponde.

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