Analizando… ‘Chicas Perdidas’

Aquí nos topamos con un correcto filme que sinceramente funciona mejor como un drama moral que como un thriller.

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Ernesto Lerma

Esta es una producción cinematográfica original de la popular plataforma de streaming Netflix, que actualmente por la cuarentena derivada de la pandemia por el Coronavirus acapara al público por sus propuestas fílmicas y de series de televisión.

La cinta realizada por la competente y reconocida cineasta documentalista Liz Garbus (“What Happened”, “Miss Simone?”) quien debuta en el largometraje de ficción con una película basada en hechos reales ocurridos en un barrio cerrado de Long Island, en la ciudad de Nueva York hace algunos años.

“Chicas Perdidas” cuenta la trama en su historia de una desaparición, la de “Shannan”, una joven que se dedica a la prostitución y que tiene un vínculo distante con su madre. Precisamente esta mujer, “Mari Gilbert” interpretada por la estupenda actriz estadounidense Amy Ryan, es quien motoriza con su reclamo el accionar de las autoridades jurídicas y policiales, ante una falta de avances en la causa que deja entrever otros asuntos vinculados con prejuicios sociales y el secretismo corporativo típico de comunidades cerradas.

Los reclamos por la aparición de su hija “Shannan” terminan revelando otras desapariciones, varias muertes y el accionar de un posible asesino serial en la zona. Con todos estos elementos, el buen y correcto filme de Garbus se mueve entre los géneros cinematográficos del típico drama moral y el thriller a medio tiempo, como una excusa para generar algo de tensión en un relato que por momentos resulta falto de emoción.

La presencia de Ryan en el protagónico trae el recuerdo de otra película con temática similar, “Desapareció una Noche” (2007), basada en la aclamada novela del escritor Dennis Lehane, autor cuyo universo parece reflejarse en esta historia. En aquella estupenda película, que fue el notable debut del famoso actor y estrella hollywoodense Ben Affleck en la dirección fílmica, Ryan interpretaba a otra madre con problemas que sufría la desaparición de una hija.

Es ese recuerdo el que se impone durante los primeros minutos de “Chicas Perdidas”, título que hace mención no sólo a las víctimas directas que fueron desaparecidas o asesinadas, sino también al grupo de madres y hermanas que salen a la ruta para pedir justicia a partir del año de 2010. Un pedido que se cruza con la inoperancia policial, con la búsqueda de sensacionalismo en los medios de comunicación y en todas las redes sociales, así como una mirada social entre prejuiciosa y machista que termina con las protagonistas, como en el caso de Mari Gilbert, culpándose a sí mismas por el lamentable destino de las bellas chicas.

Mi 8 de calificación a esta cinta ya que lo mejor de ella es precisamente cuando se mete en la intimidad de estas mujeres, en sus dilemas existenciales. Sin embargo, por cierta medianía de la puesta en escena y del guion, la película no termina por ser del todo lo sólida que debiera ser en ese aspecto. Precisamente la medianía en el tono de “Chicas Perdidas” es algo que termina afectando todo porque nunca se termina de parecer a una película, más bien parece una miniserie televisiva.

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Calificación: 8
Título Original: Lost Girls
Director: Liz Garbus
Género: Drama/Thriller
Duración: 95
Elenco: Amy Ryan, Thomasin McKenzie, Gabriel Byrne, Lola Kirke, Dean Winters, Molly Brown, Ana Reeder, Grace Capeless
Guionista: Robert Kolker, Michael Werwie