Con el neoliberalismo se ha problematizado América Latina

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Héctor F. Saldívar Garza

Cuando criticamos al neoliberalismo a través de algún artículo periodístico o un libro que publicamos, nunca he pensado la cantidad de personas que pudiese impactar con el contenido, sin embargo, así fuese una cantidad mínima,  no me abstengo de continuar realizándolo, ya que estoy plenamente convencido que otro mundo sería el nuestro si la alternativa básica de vivir no fuese la búsqueda de lo material, como lo propone el modelo neoliberal en que vivimos, y que mucho daño ha generado en el orbe, sobre todo en países dependientes como el nuestro.

Tenemos conocimiento que este paradigma forma parte del sistema capitalista, y es su última adecuación, que se le aplicó con la finalidad de adaptarlo a los nuevos tiempos; pero por lo menos en el Continente Americano las modificaciones nos han afectado potencialmente y por ejemplo en México, no obstante que desde su inicio el presente régimen manejó la idea que apoyaría más a los sectores carenciados de la sociedad, los resultados aún no logran apreciarse, porque el modelo, en lo general, lo impide, ya que principalmente vela por los intereses empresariales.

En repetidas ocasiones hemos afirmado que los impulsores del neoliberalismo son el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos, la banca internacional, y demás agrupaciones del comercio, la industria y los servicios, que representan los sectores más organizados de los países y, por lo tanto, siempre están prestos ante cualquier eventualidad, para proyectar sus lineamientos.

Uno de sus objetivos básicos es el incremento del capital, por lo que su atención se concentra en las políticas desarrolladas en todos los países, para detectar campos propicios para el negocio más lucrativo, así como la inversión de menor riesgo. Igualmente, cuando observan algo que les puede afectar, idean acciones para frenar esa posibilidad.

Mi propuesta, desde varias décadas atrás, es que a este modelo se le debe cambiar una serie de elementos o principios que lo humanicen un tanto, y de esa manera permitan superarse a los países en desarrollo que lo aplican., ya que si revisamos los del continente al que pertenecemos, podemos afirmar que los caracteriza la pobreza, y los capitales que se mueven en su interior, son de negocios norteamericanos, principalmente.

Muchas de esas empresas laboran con las materias primas de los lugares donde invierten, por lo cual sus ganancias son múltiples, y los gastos de operatividad se reducen considerablemente; de tal forma que las micro y medianas empresas de estas regiones generalmente se ven rebasadas por la fuerza de los grandes capitales que poseen, e incluso en ocasiones las conducen a la quiebra.

Además del gran potencial de estas firmas, mediante los tratados comerciales que acuerdan los Estados Unidos, ejercen presiones y finalmente suelen lograr que se les ofrezca facilidades para instalarse, lo cual comprende apoyos en terreno, servicios e incluso facilidades fiscales. Por otra parte, cuando son detectadas estas situaciones, y se comprueba que a los inversionistas nacionales los relegan de esas canonjías, argumentan los políticos que apoyaron los tratados que las acciones son justificadas porque generan empleo. Son tan criticados por la sociedad estos acuerdos, que las instituciones favorecidas suelen apoyar acciones que promueven agrupaciones no lucrativas de los países donde invierten, para ganar un poco de empatía de la sociedad. En el caso de México, podemos mencionar a la Campaña anual de la Cruz Roja, o antiguamente al Teletón.

En otros estados de la región, en cuanto a la aplicación de las políticas referidas y sus resultados, la similitud existe e incluso algunos nos superan con problemáticas adicionales. Así tenemos el caso de Colombia, donde la pobreza es intensa, pero además ha tenido una lucha guerrillera que inició en 1964 y concluyó, en lo general, en el 2016.

Esta situación crítica lo ha desgastado sobremanera, y nos imaginamos ocasiona en la sociedad un estado especial de inseguridad que no abona para la mejoría colectiva; sin embargo, se ha creado el Instituto de estudios para el desarrollo y la paz de Colombia, con la finalidad de impulsar el bienestar, lo cual esperamos logre destrabar la situación anómala, para empezar el andar en un derrotero exitoso.

Sin embargo, intentando ser imparcial afirmo que todo se nota complicado, porque de acuerdo con lo publicado por la Organización de las Naciones Unidas el nueve de mayo de este año en el periódico “La Jornada”, a partir de la firma de paz han sido asesinados 303 líderes sociales y defensores de derechos humanos, y 173 antiguos militantes de la extinta agrupación denominada Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC). Lo mencionado está incidiendo para que un grupo ya de varios miles optara por armarse nuevamente y regresar a la actividad de la organización.

Por otra parte, la guerrilla se guía por principios filosóficos marxista leninistas, y por supuesto que su objetivo es tomar el poder para forjar un gobierno que lo dirijan obreros y campesinos.

Esta es la realidad actual de Colombia, donde claramente se evidencia la existencia de intereses ocultos, que se manifiestan a través de pequeñas células de personas dirigidas desde la penumbra, que buscan diezmar a la oposición, generándoles bajas de líderes sociales, y a la vez obstaculizar el acuerdo de paz para que todos se ajusten al gobierno en funciones, que respeta los principios neoliberales.

Otros países que están fuera de contexto común en el Continente Americano son Cuba y Venezuela. El primero ha recibido agresiones por décadas de parte de los Estados Unidos, mediante un bloqueo comercial que pretende ajustarlos a sus exigencias; y Venezuela, que desde la época de Chávez en el poder, a principios de siglo, y posteriormente durante el gobierno que le procedió, de Nicolás Maduro, no han cesado los conflictos patrocinados desde la Unión Americana para obligarlo a renunciar. La conciliación no se ha dado, porque ninguno de los dos países se ha rendido al Imperio.

Consideramos que todo este ajetreo político se realiza para evitar en lo posible que a través de sus gobiernos puedan contaminar otros países del continente, e incorporarles algunos elementos de filosofías que el gran capital ubica como voces del pasado, ya extintas, que conducen solo a derroteros perdidos; porque los Estados Unidos piensan que este mundo solo puede avanzar mediante la aplicación de las ideas neoliberales, y se consideran además, el adecuado ejemplo a seguir.

Como pueden ver amables lectores, el camino por andar aún es largo para quienes imaginamos otros senderos hacia la felicidad del ser humano, que es lo que a la postre pretendemos.

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