«Bienaventurados los pobres…»

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Pérez Ávila

Al discurso principal de Jesús durante su Ministerio Terrenal, lo llamaron los padres de la iglesia «El Sermón de la Montaña». No es mi propósito recordarlo para fortalecer opinión alguna, ni propia ni ajena. Es un mensaje ético diáfano, constituye el Fundamento de la Doctrina del Mesías. Sin el más mínimo propósito de interpretar las palabras sagradas pronunciadas desde una eminencia, yo advierto, en lo medular, un fin que ha trascendido a través de los siglos: La esperanza.

«Bien-aventurados los pobres, pues de ellos será el Reino de Los Cielos».

Abandono el ámbito sacro, de prisa, con el fin de volver de inmediato al mundo donde se mezclan sordidez y beatitud, rencor y respeto, antagonismo y aceptación, marginando de adrede, odio y amor.

En el cine, la muchacha bonita planta en el altar a su prometido de familia acomodada, bien educado, el cual la admira y ama. Sin siquiera quitarse el tocado nupcial, corre y se lanza en los brazos del pobretón con apariencia descuidada, al cual, ella, ama con locura. Eso, inteligente lector NUNCA pasa en la vida real.

En novelas y cuentos, se alude a la pobreza con arrobo poético. Hay el relato del hombre más feliz. Consejero áulico, le hace ver al monarca desdichado que, si se pone la camisa del gran afortunado, podrá ser tan, o más feliz que él. Lo leí siendo niño. No me pareció justo, fidedigno, aceptable. El hombre más feliz sobre la faz de la tierra, era tan pobre, que no tenía camisa.

Siempre me llamó la atención la arenga del candidato a la presidencia, «primero los pobres», recalcada ahora desde su excelsitud en calidad de Jefe de Estado: «Arriba los de abajo…..Abajo los privilegiados».

Entre los muchos privilegiados, figuran secretarios, directores, figuras centrales del gobierno de don Andrés Manuel López Obrador. Es excepción quien, en el grupo de los allegados al presidente, de los figurones del poder político, pueda ser considerado como uno de «los de abajo». Para decirlo bien claro: todos, absolutamente todos los jefes importantes del gobierno de la austeridad, son privilegiados, ¡Todos!

Me resulta del todo contradictorio, la arenga presidencial. Desde la trinchera de la oposición, en calidad de aspirante al solio sexenal, es un llamado a los de abajo para derribar a los de arriba. Pero, he aquí el inmerginable y, tal vez por eso, por encimoso, el maldito pero. Pero, desde donde ahora se encuentra AMLO, decirlo es una equivocación. Si procede a practicar su señalamiento, va a descabezar a los miembros de su gabinete, en una parodia escalofriante de Robespierre.

Si se persiste en el discurso de la confrontación, con los «privilegiados», aparentándose que los potentados a cargo de puestos claves en el gobierno, no lo son, si continúa machacándose el propósito de culpar al pasado reciente de todos los males, inclusive la pandemia, cuando se vuelva a la llamada «nueva normalidad», vamos a encontrarnos en un México con la clase media empobrecida. He ahí el problema gravísimo que no ha previsto asesor presidencial alguno.

Que alguien le diga al presidente que, los pobres están habituados a su situación. Los ricos seguirán disfrutando de la dolce vita, aunque les cueste mucho más. La clase media sufrirá las consecuencias de una debacle económica de proporciones insospechadas.

Bieaventurados los pobres, pues de ellos será la austeridad.

GIRÁNDULA SIBILINA: Lo llamado «nueva normalidad», será la reactivación de la violencia, la impunidad y la animadversión.