El préstamo: ¿Victoria o derrota política?

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Fernando Acuña Piñeiro.-

Los préstamos que algunos gobernadores del país intentan contraer con los bancos, previa autorización de sus congresos locales, (Tamaulipas es el más aventajado), es uno de los temas que siguen siendo muy monitoreados por el Gobierno de la República.

Tan es así, que el que es considerado actualmente como uno de los más acreditados columnistas políticos del país, Salvador García Soto, ya lo ha abordado en varias ocasiones durante las últimas cuatro semanas.

La columna de García Soto, de este martes, no tiene desperdicio, porque envía un mensaje bastante fuerte. Se llama: “El Síndrome Moreira, aflora en los estados”.

Pero también, al mismo tiempo, parece proponerles a los mandatarios estatales una opción negociadora, relacionada con acceder a la revisión del Pacto Fiscal, que parece ser el origen de todo esto.

Esto último puede ser una salida política para el Gobernador tamaulipeco, pues de aceptarla y desistirse del préstamo, podrá presumir que gracias a su liderazgo AMLO accedió a revisar el Pacto Fiscal y sentarse a la mesa con ellos. En caso de que el mandatario tamaulipeco siga de frente, entonces la actual guerra política no tendrá salida, y AMLO va a seguir atorando el préstamo, armado con la maquinaria de la Suprema Corte.

Y es que a estas alturas, para efectos de percepción ciudadana, los tamaulipecos lo que quieren saber es quién va a salir como ganador y quién como perdedor político, en esta lucha de un poder estatal contra el Gobierno federal.

O sea, en el fondo el tema no es de carácter financiero propiamente dicho, sino que forma parte de un capítulo muy importante en la lucha por el poder.

En el caso tamaulipeco, el famoso empréstito de cuatro mil 600 millones de pesos es parte de un juego de vencidas entre el gobierno del presidente AMLO y el gobernador Cabeza de Vaca. Lo delicado de esto es que se le ha dado tanta difusión que cientos de miles de tamaulipecos han parado la oreja, y suelen estar muy pendientes de los resultados.

Tanto los que creen que el préstamo es necesario, como los que opinan que, no tiene razón de ser, y que definitivamente no debe de darse, todos ellos buscan asientos como espectadores de primera fila para ver el epílogo de este agarrón, cuyo motivo central no es cualquier morralla, sino una jugosa bolsa de cuatro mil 600 millones.

El caso tamaulipeco resulta de medular importancia, porque si Cabeza logra derrotar a la Federación y termina por obtener el préstamo, entonces les estará abriendo la puerta a gobiernos como el de Jalisco y Yucatán, para que ellos también sigan el ejemplo.

Lo anterior explica el porqué el gobierno obradorista le está poniendo una marcación especial al sexenio panista de nuestro estado, al grado de que desde Palacio Nacional ordenaron mover ciertas piezas tamaulipecas, a fin de crear las condiciones legales necesarias y promover una controversia constitucional ante la Suprema Corte de Justicia de la Nación.

AMLO no suele mover esta pieza grande de su ajedrez político si no es por un motivo de carácter estratégico. Para decirlo más claramente, el gobierno de la 4T está decidido a frenar el préstamo de los cuatro mil 600 millones de pesos, porque sabe que si lo frena estaría escarmentando a los demás.

El gobierno cabecista ya lo sabe, pero tampoco se puede echar para atrás, pues ya está comprometido en una guerra contra el poder central, una guerra de la cual puede salir fortalecido, pero también seriamente desgastado.

Sin embargo, en la más reciente columna del analista García Soto, parece haber una luz en el túnel en el mensaje que el gobierno del Presidente AMLO parece estarle enviando al inquieto Gobernador norteño que lidera la lucha por adquirir préstamos financieros, pero también el origen de toda esta guerra económica y política, un nuevo federalismo, o la creación de un nuevo pacto fiscal en el país.

AMLO promete, según el autor de Serpientes y Escaleras, que si los gobernadores desisten en los préstamos, les promete revisar el nuevo Pacto Fiscal, que ellos (los gobernadores) han venido planteando.

¿Aceptarán en Tamaulipas está propuesta del Presidente, filtrada a través de un comentarista político, o por el contrario, le apostarán al todo o nada?

Habrá que verlo, porque ya no se trata solamente del préstamo propiamente dicho, sino de una victoria o de una derrota política, en la antesala del 2021.

Más de tres millones de tamaulipecos están pendientes de ver qué ocurre con el préstamo. Y en función de ello podría crecer su confianza o su alejamiento del PAN o del morenismo.

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