No te duermas

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Alicia Caballero Galindo.-

¡Ya no puedo más! Me estoy materialmente durmiendo ante la pantalla y el teclado de la computadora. Tengo la mente en blanco y no puedo continuar con mi trabajo. Intento concentrarme y ubicarme en el tema de mi ensayo, pero me asaltan las emociones y la problemática del día, que pasa como viento por mi memoria obstruyendo mi concentración, hago un esfuerzo sobrehumano para mantenerme alerta, pero siento que mis párpados me pesan como gruesas cortinas. La noche, siempre ha sido mi cómplice en la realización de mi trabajo literario, a veces, mi inspiración, pero en ocasiones como ésta, ni su magia, ni su silencio, han sido capaces de ayudarme a terminar. La problemática cotidiana, me absorbe y no me permite liberar mi espíritu y mi imaginación para convertir en letras mis pensamientos.

Estoy a punto de cerrar todos los programas en la computadora, porque estoy bloqueada para seguir escribiendo, antes de cerrar, me llega un mensaje electrónico por Messenger de un contacto desconocido, no lo he aceptado como amigo, ni siquiera existe una solicitud de su parte. Veo el ícono de identificación del contacto y solo aparece una esfera roja sin ninguna referencia y el mensaje en cuestión, sólo dice: ALERTA, NO TE DUERMAS. En ese momento, se apaga la computadora. Me quedo expectante unos momentos que parecen eternos, de inmediato desaparece el cansancio para ser reemplazado por una sensación de alerta. Todos en la casa están dormidos menos mi perra, una pequeña miniatura peluda que me sigue como una sombra. Me dirijo a la cocina para servirme un vaso con agua antes de ir a descansar. A veces, aunque esté rodeada de gente, siento un vacío de soledad, porque al final de cuentas, cada quién es dueño de su vida y su destino y en ocasiones nos vemos empujados por caminos que no queremos recorrer, pero si somos inteligentes, entendemos claramente, que cada quién es responsable de su propio destino y debemos aprender a afrontar las responsabilidades generadas por nuestros actos sin buscar a quién culpar por el resultado de nuestras decisiones. Debemos aprender a disfrutar lo que tenemos en vez de llorar por lo que no tenemos.

Mientras me sirvo un vaso de agua, mi perrita asume una actitud de alerta; empieza a gruñir con miedo y se esconde entre mis pies, buscando protección. En ese momento, recuerdo el extraño mensaje de “ALERTA, NO TE DUERMAS” que recibí en mi computadora antes de cerrar, de un contacto desconocido y sin identificarse. Empiezo a preocuparme; en nuestros días vivimos con miedo ante la delincuencia desenfrenada y la impunidad con que actúa en estos tiempos, por desgracia, se ha convertido en algo cotidiano pero inaceptable. Tal vez, todos nos hemos vuelto paranoicos y siempre esperamos algo malo, vemos monos con tranchete que nos mantienen a la defensiva.

Mi perra clava la vista en la oscuridad del patio de servicio y continúa ladrando, escucho el claro sonido de algo o alguien que mueve el tanque de gas que alimenta a la estufa, es un sonido inconfundible. Alcanzo a distinguir una luz blanca con mucho movimiento como si fuera la linterna de un celular, la inquietud de mi perrita aumenta y sus gruñidos se transforman en ladridos furiosos, mirando hacia aquella luz. Escucho pasos como de alguien que camina en tenis…la tensión aumenta y la sangre golpetea fuertemente mis sienes. El sueño, se espantó por completo, la problemática cotidiana parece inexistente. Me quedo en silencio escuchando los grillos nocturnos y esperando alguna señal alarmante. Decido prender un foco que ilumina todo el patio trasero, así podré ver con claridad qué pasa. Siento un vacío en el estómago recordando el extraño mensaje de ALERTA, NO TE DUERMAS.

Cuando enciendo el foco, alcanzo a ver que alguien salta sobre la barda que colinda con un terreno baldío y sólo veo la suela de dos tenis blancos y el golpe seco de una persona al caer al suelo y correr. En cuestión de instantes, todo vuelve a la normalidad en el silencio de la noche… pero yo, quedo con el corazón en la garganta pensando en lo que pudo ser si no prendo la luz.

El sueño había desaparecido y decido volver a prender mi computadora y terminar el trabajo. Mi perrita se acomoda en mis pies tranquilamente y al cargarse los programas, de nuevo otro letrero en Messenger:

Alerta, no te duermas, actualiza tu antivirus antes que te dañe tu información, ¡Protégete!

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